A orillas de un río en la Sierra de Aralar: la preciosa villa medieval de Gipuzkoa declarada Conjunto Histórico
Segura es una bella villa fortificada enclavada en el centro de un entorno natural de gran valor paisajístico y monumental. Sus procesiones de Semana Santa son reconocidas como unas de las más interesantes del País Vasco. Anímate a conocer la historia y lo mejor que ver en Segura. La extraordinaria iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es el gran hito que ver en Segura.
En sus cercanías está el Parque Natural de Aralar y, no muy lejos, el de Aizkorri. A pocos kilómetros quedan Idiazábal, Zerain y Zegama. Desde esta última es posible hacer una excursión de varias horas caminando hasta el histórico Túnel de San Adrián. Asimismo, por la villa discurre el Camino Vasco del Interior.
Una villa fortificada de paso para reyes y peregrinos
Para disfrutar al cien por cien lo que ver en Segura, es necesario conocer algo su historia. Así, a mediados del siglo XIII, el primitivo núcleo local debía de estar en torno a la ermita de San Andrés, que ejercía de parroquia. Sin embargo, un incendio causado posiblemente por una incursión navarra, calcinó las viviendas de madera que lo componían.
En e laño 1200, Gipuzkoa abandonó su tradicional ligazón con Navarra y pasó a ser parte de Castilla. Por tanto, la comarca pasó a ser fronteriza e insegura. Por ambos motivos, Alfonso X el Sabio autorizó en 1256 el traslado de la población a lo alto de la colina cercana, donde la defensa podía resultar más fácil.
La nueva villa fue amurallada, lo que ofreció una mayor seguridad a los habitantes de la comarca. Posiblemente, estas defensas originaran el topónimo actual. Además, el Camino Real que comunicaba Castilla con la costa cantábrica pasó a atravesar la actual calle Mayor. Se convirtió así en la principal plaza fuerte de la vía tras cruzar el Túnel de San Adrián.
Para asegurar más la defensa de Segura, se acumuló en ella población con capacidad militar. Por este motivo, en 1290, Sancho IV de Castilla amplió los privilegios para los hijosdalgos que desearan establecerse en la villa. También dispuso que las ferrerías que estaban situadas hacia Legazpia se trasladaran a las cercanías de Segura. Con ello, se buscaba defenderlas más fácilmente.
Durante el siglo XIV, la inseguridad causada por las incursiones navarras se vio aumentada por las denominadas Guerras de Bandos entre los linajes oñacinos y gamboínos. Así, en 1384, nueve poblaciones de las proximidades se unieron a Segura para protegerse mutuamente, lo que conllevó que se instalara en la villa la aduana con Navarra. Tal capitalidad defensiva le aportó prosperidad, e incluso esplendor, durante los siguientes dos siglos.
Hacia 1418, tuvo que ser abandonada durante varios meses por culpa de una devastadora epidemia de peste. Cuatro años más tarde, un gran incendio acabó de nuevo con las viviendas de madera. Solamente la parroquia de piedra quedó en pie. A raíz de este fatídico hecho las casas se construyeron con piedra.
Segura fue una de las dieciocho poblaciones guipuzcoanas donde se llegaron a celebrar Juntas Generales. En 1491, los Reyes Católicos le concedieron una serie de privilegios, entre los que se hallaba la facultad de organizar mercado semanal cada martes durante veinticinco años.
Como indicio de su importancia, cabe señalar que en 1566 había 24 escribanos de número en su gran jurisdicción unificada. La amplitud y comodidad de sus casonas de piedra motivaron que el emperador Carlos V y la reina Isabel de Valois, esposa de Felipe II, se hospedaran allí.
El declive de Segura se inició en el siglo XVII. Por entonces, las poblaciones bajo su tutela comenzaron a emanciparse. Más tarde, la adaptación de los accesos a Leintz Gaztaga (Salinas de Léniz) como Camino Real para carretas relegó el antiguo camino del Túnel de San Adrián a un segundo plano. Por eso, se fueron trasladando diversas instalaciones al nuevo nudo de comunicaciones.
No obstante, este progresivo abandono de Segura ha tenido una contraparte positiva. Precisamente, permitió el excelente estado de conservación de uno de los mejores cascos históricos que se pueden visitar actualmente en Gipuzkoa.
Qué ver en Segura, uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Gipuzkoa
El casco histórico que ver en Segura es uno de los mejor conservados de toda Gipuzkoa, motivo por el que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico. De forma ovalada, mantiene todavía todo el encanto de la época medieval. En él se conservan numerosas casas solariegas y palacios, que recuerdan la grandeza que tuvo la villa en el pasado. Se distribuye en tres calles principales que confluyen y multitud de pequeños cantones o calles estrechas perpendiculares a las mismas.
De las cinco puertas que hubo en Segura hoy quedan solo tres en pie. La Puerta de Zerain es la mejor preservada y, por ella, discurre el Camino de Santiago Vasco del Interior. Además están la Puerta de Jauregi y la de Osina, también conocida como Puerta de Navarra.
Sin embargo, el mayor atractivo local es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Monumento Histórico-Artístico de estilo gótico vasco, se elevó en el siglo XIV. Se trata de un templo de planta de salón con tres naves y bóvedas de crucería.
El interior de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción alberga un espectacular retablo del siglo XVIII, dedicado a la Virgen y compuesto por cuarenta y dos esculturas. El conjunto, obra de Luis Carmona, es de estilo churrigueresco y ha sido declarado también Monumento Histórico-Artístico de manera individual. De la espectacular lámpara se cuenta que llegó a la villa por error, pues estaba destinada a la Catedral de Sevilla.
Siguiendo con lo que ver en Segura, se recomienda ir al convento de la Purísima Concepción (1519). Sigue el diseño de Francisco de Mora para el Palacio de Lerma. En su interior se halla otro magnífico retablo barroco-rococó del siglo XVIII, también Monumento Histórico-Artístico.
Por su parte, el ayuntamiento está instalado en el antiguo Palacio Lardizábal. El edificio data del siglo XVII, aunque fue reformado en 1819 y 1983. De él llama especialmente la atención el gran escudo de armas de la familia.
Respecto a los edificios civiles que ver en Segura, sobresale el Palacio de Guevara. Tan perfecto ejemplo de arquitectura nobiliaria vasca medieval luce varios escudos de armas. También notables son la Casa de Jáuregui, la Casa de Ardixarra y la Casa Solar de Arrúe. Con elementos mudéjares en su fachada, esta última vivienda-taller del siglo XVI es una de las más antiguas que existen en el País Vasco. Además, es una de las pocas con estructura de madera conservadas en la villa. Actualmente alberga el Centro de Interpretación Medieval.
Deudoras de la vinculación de Segura con el Camino de Santiago son varias ermitas. Brilla sobre todo la de San Andrés, la antigua parroquia de la villa que atesora una talla de Cristo del siglo XVI, así como una cruz procesional de estilo gótico.
Un gran elemento cultural que ver en Segura es su Semana Santa, la más importante de toda Gipuzkoa. Cada año la población recibe multitud de visitantes que llegan atraídos por la calidad de las procesiones de Jueves y Viernes Santo. Además, es una de las pocas localidad vascas que todavía celebra procesiones durante estas fechas. A raíz del Concilio Vaticano II (1962-65) la mayor parte de poblaciones de Euskadi las suprimieron.
En el apartado gastronómico destaca la Tarta de Segura, un dulce a base de almendra y huevos cuya receta se transmitía oralmente. Dada su larga conservación, en ocasiones era enviada como aprovisionamiento en los viajes al continente americano. Por otro lado, en el caserío Ermasoro se puede asistir en directo al proceso de fabricación artesanal de miel.
Datos prácticos para visitar Segura
Coordenadas
43º 0’ 30” N, 2º 15’ 10” W
Distancias
Donostia-San Sebastián 48 km, Bilbao 89 km, Madrid 423 km
Altitud
240 m
Habitantes
1465 (2024)
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