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Conocida como la 'villa de las flores': la bonita localidad situada entre 2 ríos junto a una impresionante caldera volcánica

Entre la espesa vegetación de las Islas Canarias asoma una localidad caracterizada por sus bellos paisajes, que la han llevado a ser conocida como la 'villa de las flores'.
Calles de Santa Brígida. | Shutterstock
Entre la espesa vegetación de las Islas Canarias asoma una localidad caracterizada por sus bellos paisajes, que la han llevado a ser conocida como la 'villa de las flores'.

Esta localidad grancanaria está asomada a un precipicio rodeado de extensas y ricas vegas y es conocida por su magnífico vino del Monte Lentiscal, su artesanía cerámica y el célebre drago de Barranco Alonso. En su vega, los canarios derrotaron estrepitosamente a un ejército invasor en 1599.

Santa Brígida, la 'villa de las flores'

Vista general de Santa Brígida. | Dreamstime
Vista general de Santa Brígida. | Dreamstime

Enclavada al noreste de Gran Canaria, Santa Brígida es una curiosa población con atractivos que reflejan su interesante pasado y una variada oferta cultural. La visita a este municipio nos tomará una mañana o un día dependiendo del grado de detalle que se busque.

Entre las excursiones más importantes a los alrededores destaca la visita a Las Palmas de Gran Canaria. Otra opción es hacer una ruta al espectacular Parque Rural de Doramas y también es posible recorrer las carreteras de montaña que la separan de los municipios de Telde al oeste y Teror al este. Además, existe un gran abanico de actividades de turismo activo en este entorno.

La historia de Santa Brígida

Santa Brígida. | Shutterstock
Santa Brígida. | Shutterstock

La historia de Santa Brígida es más que interesante. A pesar de que en el término municipal hubo asentamientos indígenas, tal y como atestiguan los ricos yacimientos del Valle de la Angostura o de la Cueva de los Frailes, sus escarpados y fértiles parajes no fueron urbanizados hasta el tiempo de la conquista. En el cambio del siglo XV al XVI, se fundó Santa Brígida en el enclave llamado Sataute por los aborígenes.

Este rico paisaje, repleto de sombríos bosques, dio paso a una extensa vega que se hizo pronto conocida en la isla por su riqueza. Se trataba de un vergel y de un campo de cultivo que hizo de la localidad un próspero centro agrícola.

El 28 de junio de 1599, el ejército holandés obligó a las tropas canarias a evacuar Las Palmas. Las autoridades se refugiaron en Santa Brígida. Desde aquí trataron de retrasar la negociación del rescate de 400 000 ducados en oro exigido por el general Pieter van der Does.

Confiaban en que la Flota de América se decidiera a parar en el puerto y les ayudara. Los holandeses se cansaron de esperar y el tres de julio enviaron a unos 4000 soldados hacia los españoles. Estos cerraron las acequias para privarles de agua en su avance hacia la vega.

En un día de intenso calor, los invasores fueron atacados por los canarios, quienes les causaron unas 600 bajas. Años después, en el lugar se levantó una cruz conmemorativa, llamada equivocadamente «del inglés» por haberles asociado a anteriores invasores ingleses. Los holandeses regresaron a Las Palmas enfurecidos. Así, se dedicaron a saquear e incendiar la ciudad con tal saña que Santa Brígida no recuperaría la población que tenía en 1599 hasta el siglo XIX.

Inmediatamente reembarcaron y estuvieron cuatro días en la bahía decidiendo qué hacer. Tras una escala en Maspalomas para enterrar a sus muertos, se dirigieron a saquear la pequeña isla de La Gomera. Unos meses después, van der Does y la gran mayoría de sus compañeros morirían en el Caribe combatiendo con los españoles.

La batalla dejó un fuerte poso de orgullo entre los vecinos, que consiguieron la autorización para añadir el siguiente lema al escudo de su pueblo: «Por la patria y por la fe, vencimos al holandés».

Qué ver en Santa Brígida, entre ríos e vides

Calles de Santa Brígida. | Shutterstock
Calles de Santa Brígida. | Shutterstock

El principal punto de visita es la iglesia parroquial de Santa Brígida. Su origen se remonta a 1522, momento en que se dispone que se levante una ermita, que no sería puesta a disposición de los vecinos hasta ya avanzado ese siglo. Su estructura de tres naves se modificó notablemente a finales del siglo XVII. Tras la quema de la iglesia, en 1897, el nuevo templo neogótico conserva el campanario original.

En sus inmediaciones, hay que ver la calle Castelar, de cuidado pavimento centenario. Allí se encuentran las hermosas Casas Consistoriales de 1879, cuyos elementos más representativos son el patio interior y el frente urbano.

En El Calvario, una reducida capillita hornacina, se venera la pasión de Jesucristo, situada en el que fuera un transitado camino. Otra ermita dispersa por el municipio es el El Madroñal, santuario mariano.

Otro ejemplo que ver en Santa Brígida es la Ermita de la Concepción y san Francisco de Paula. Es una modesta construcción cuyo máximo interés son sus trabajados artesonados de madera y las imágenes. A mediados del siglo XIX allí fueron sepultadas las víctimas de una virulenta epidemia de cólera.

En esta zona también destaca la Casa de la Inquisición, también llamada Finca El Tribunal. Modelo de la arquitectura rural típica de la isla, es interesante su patio en forma de u.

El Real Casino de Santa Brígida es un edificio de elegante aspecto que aún conserva su salón de baile. En sus proximidades se encuentra la antigua Casa de la Heredad de Aguas, institución de vital importancia en la isla. Antes de dejar el casco urbano se recomienda probar el delicioso caldo local en la Casa Museo del Vino de Gran Canaria.

La tradición artesanal del barro puede ser observada en el Centro Locero La Atalaya. Allí se explica la popular ceremonia de la traída del barro que cada mes de julio tiene lugar y que hoy en día adquiere un aire más festivo.

El pasado indígena resulta perceptible en hermosos enclaves como la Cueva de los Frailes, un conjunto de cavidades donde los conquistadores acabaron con habitantes aborígenes.

También destaca la Cueva de los Canarios, empleada para almacenar el grano, por lo que son célebres las vasijas cerámicas allí encontradas. Otros puntos de interés arqueológico de Santa Brígida son los del Valle de la Angostura, que cuenta con grutas que estuvieron habitadas por los aborígenes, y El Tejar, donde aparecieron materiales cerámicos y enterramientos.

Caldera de Bandama. | Shutterstock
Caldera de Bandama. | Shutterstock

En los alrededores se hallan los lugares visitables de la Bodega Flick. Desde la Caldera de Bandama, así llamada en recuerdo del comerciante holandés Daniel van Damme que en el siglo XVI compró unos terrenos donde introdujo el cultivo de la vid, se alcanza una impresionante vista de los campos de vid.

El Monumento Natural de Bandama nos muestra un testimonio del paisaje volcánico del archipiélago a más de 500 metros de altitud. También es de visita obligada el Parque Protegido de Tafira, lleno de dragos, acebuches y madroños, además de las omnipresentes viñas canarias.

Resulta interesante acercarse a alguno de los campos de palmeras, como el de Satautejo. Aquí podemos visitar al símbolo de la zona por excelencia, el drago de Barranco Alonso. Se encuentra situado a pocos kilómetros del casco urbano en una posición casi imposible. Suma, al menos, 500 años de vida.

Datos prácticos para visitar Santa Brígida

  • Coordenadas: 28° 2′ 1.67″ N, 15° 29′ 59.41″ W
  • Distancias: Las Palmas de Gran Canaria 17 km
  • Altitud: 520 m
  • Habitantes: 18 766 (2025)

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