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Cuatro manantiales y unos 7500 años de historia: el impresionante valle salado de Álava que es Patrimonio Histórico

Enmarcado por su trascendencia histórica, este valle está situado en una localidad donde la sal es más que un mero atractivo turístico.
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Imagen: Shutterstock
Enmarcado por su trascendencia histórica, este valle está situado en una localidad donde la sal es más que un mero atractivo turístico.

La localidad de Salinas de Añana, alberga unas extraordinarias explotaciones de sal, famosas desde la Antigüedad, que conforman un insólito terreno salado.

Una de las salinas en activo más antiguas del mundo

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Valle Salado de Añana. | Shutterstock

Las salinas que le dan nombre han funcionado desde tiempo inmemorial. Ellas parecen haber sido las causantes de la antigua denominación prerromana del lugar, Salionca. No obstante, la primera referencia documental de su historia es del año 882. En su estudio sobre los topónimos vascos, Julio Caro Baroja propuso que Añana derivaba del latín Annius (Annio), posible designación durante la ocupación romana.

Como aldea, fue fundada en 1126 por Alfonso I de Aragón y Navarra, confirmándose sus fueros en 1140 por el monarca castellano Alfonso VII. En esta época, sus salinas, que constituyen el conocido Valle Salado, continuaron siendo su fuente de riqueza principal. De hecho, durante la Edad Media (sobre todo en los siglos XIV y XV) floreció. De esta manera, se desarrolló un importante mercado de sal, lo que permitió el enriquecimiento y desarrollo de la localidad tanto urbanística como económicamente.

En tiempos de Felipe II, la Corona se hizo con el monopolio de la sal y se introdujo una serie de cambios en el proceso de producción. Así, los salineros fueron obligados a variar sus métodos artesanales por otros más modernos, que todavía siguen en uso hoy en día. La sal de Salinas de Añana fue exhibida durante la Exposición Universal de Londres de 1851 y obtuvo una mención honorífica y una medalla de bronce.

Un siglo después, las salinas fueron abandonadas. Sin embargo, actualmente se encuentran en proceso de recuperación dado su potencial etnológico y turístico. Fueron declaradas Monumento Histórico dentro de la categoría de Bien de Interés Cultural.

Qué ver en Salinas de Añana

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Vista general de Salinas de Añana. | Dreamstime

Uno de los edificios a tener en cuenta si se quiere visitar Salinas de Añana es su Centro de interpretación. En los meses estivales esta experiencia tiene el atractivo adicional de contemplar a los salineros, de manera que se puede entender aún mejor la labor que desempeñan. La experiencia puede ocupar medio día entero si se explora el lugar tranquilamente.

Para los amantes del senderismo, la excursión puede continuar por el poco conocido y encantador Parque natural de Valderejo. Al tratarse de la zona productora del txakoli de Álava, una opción es visitar alguna de las bodegas donde se elabora y comprar el vino que se desee. Los amantes de la historia y la leyenda tienen muy cerca la localidad foral de Villanañe, con su Torre de los Varona. Por último, también se puede hacer la ruta de la 'Carretera del Señorío'. Junto con Atiega-Atiaga es uno de los dos pueblos que componen el municipio alavés de Añana.

Edificios significativos de Añana

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Real Monasterio de San Juan de Acre. | Shutterstock

La bimilenaria explotación de aguas salinas propició un esplendor que ha dejado su huella en la iglesia, en su convento y en varios edificios civiles. La villa se distribuye de manera irregular, adaptándose al terreno con dos focos principales. Primero, el recinto amurallado medieval sobre el cerro. Segundo, su zona de expansión en la ladera meridional del mismo. Apenas quedan restos de sus murallas. Su Templo-Fortaleza de San Cristóbal, desmantelado tras la guerra de la Independencia, es testimonio de este carácter defensivo.

El principal edificio monumental que hay en la localidad es el Monasterio de Religiosas Comendadoras de San Juan de Acre. De origen templario (lo cual se puede ver las cruces de Malta talladas en sus muros), fue el último convento en activo de la Orden de San Juan de Jerusalén. Con planta rectangular, tiene un pequeño patio abierto hacia el este. Además, su capilla barroca alberga un retablo del siglo XVIII dedicado a San Juan Bautista. El cenobio enlaza con la villa mediante el puente de piedra Terrazos (1762), situado sobre el río del mismo nombre.

En la parte más baja del núcleo urbano se levanta la Iglesia de Santa María de Villacones (siglos XIII - XV). De planta rectangular y cabecera poligonal, en su interior destaca el retablo mayor renacentista (siglo XVI) que acoge la imagen medieval de la titular. Por otro lado, en la plaza del Mercado, se alza un rollo o picota con el escudo de los Sarmiento. En la columna rematada con una cruz trebolada de hierro, se ajustició durante mucho tiempo a los malhechores, exhibiéndose públicamente el castigo con fines ejemplarizantes.

El Palacio de los Ozpinas, es otra de las singulares construcciones de Añana. Exento y construido en sillería y mampostería, está rodeado por jardines y huertos. Los trabajos en hierro de su fachada son dignos de mención. Actualmente, es un atractivo restaurante y hotel. Del ayuntamiento de estilo barroco alavés sobresale su torre del reloj, que antiguamente marcaba los tiempos de trabajo en las salinas. En ese mismo emplazamiento se encuentra el Palacio de los Herrán (1695), residencia del administrador real de las salinas. Destacan los motivos ornamentales de varias cabezas de perro que muestran la figura de una mujer, los dos escudos de armas de su fachada y el trabajo de herrería de sus balcones y ventanas.

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Canal de agua con sal acumulada, en Salinas de Añana. | Shutterstock

Sin embargo, la explotación del manantial salado es su mayor joya, ya que, entre otras cosas, es la mejor conservada de Europa. Las salinas se forman gracias a manantiales provenientes del río Muera, que atraviesan cursos de sal subterráneos. El agua es canalizada a través de unos conductos de madera hasta unas terrazas de entre 12 y 20 metros cuadrados. Una vez en ellas, la sal se obtiene por evaporación del agua al sol. En todo el valle existen más de 5000, de las cuales, actualmente, se encuentran en uso cerca de 200. Estas se adaptan a la topografía del lugar, creando un paisaje único.

A la hora de hacer la visita, para que la sal no deslumbre, las mejores horas las del alba o del crepúsculo, justo cuando las salinas se cubren de brillantes tonos blanquiazules.

Datos prácticos para visitar Salinas de Añana

Coordenadas

42° 48′ 7″ N, 2° 59′ 11″ W

Distancias

Vitoria-Gasteiz 31 km, Bilbao 68 km, Madrid 338 km.

Aparcamiento

Hay parking en la parte superior del pueblo. También se puede aparcar frente a las piscinas y junto al Centro de Interpretación del Valle Salado.

Altitud

586 m.

Habitantes

126 (2024).

También puedes leer este artículo en inglés y francés