Enclavada entre montañas: la preciosa localidad de Córdoba apodada la 'joya del barroco andaluz'
Al pie del pico de La Tiñosa, se alza una localidad que se rebeló contra el emirato cordobés. Dotada de manantiales y una industriosa población, su riqueza le permitió decorar sus iglesias con espectaculares yeserías. Además, se engalanó con sofisticadas fuentes y otros adornos barrocos. No te pierdas la historia y lo mejor que ver en Priego de Córdoba.
Sin duda, lo primero que ver en esta localidad es la iglesia de la Asunción, con sus imponentes yeserías. El resto de templos, sus calles o el castillo componen una visita que abarca toda una jornada repleta de patrimonio, arte y cultura en uno de los municipios más bellos de la provincia de Córdoba.
Villa histórica y gran centro de producción textil
Para disfrutar al cien por cien lo que ver en Priego de Córdoba, conviene repasar brevemente su historia. Respecto a esto, se sabe que en el Paleolítico Medio ya había comunidades humanas en la zona. Así lo atestiguan lugares como el Cerro de las Viñas o la Cueva de los Cholones. Mucho más tarde, la huella romana fue profunda y permanece en forma de abundantes vestigios materiales.
Sin embargo, la localidad actual es de fundación árabe. A mediados del siglo IX, la denominaron Madinat Baguh, siendo capital de una de Cora. Tras el año 880, la ciudad fue tomada por las tropas del caudillo muladí Omar Ben Hafsún. Solo ocho años después, el ejército del emir masacró a la población, que volvió a independizarse al año siguiente, y aguantaría como señorío propio treinta años.
Tras la desaparición del Califato de Córdoba, el lugar formó parte del reino zirí de Granada. Con el tiempo, se transformaría en el Reino nazarí. Hacia el 1090, la ocuparon los almorávides y, a mediados de siglo, los almohades. Llegado el año 1225, Fernando III el Santo tomó la población. Años después, decidió cederla a la Orden de Calatrava, que acabó perdiendo su control. La conquista definitiva ocurrió en 1341, de la mano de Alfonso XI. Enrique II puso la población en manos de Gonzalo Fernández de Córdoba, de la Casa de Aguilar. Su descendiente Pedro Fernández de Córdoba sería el primer marqués de Priego gracias a la acción de los Reyes Católicos.
La expulsión en 1609 de los tres mil moriscos que vivían en el barrio de la Puerta Granada supuso un tremendo golpe a la economía del concejo de Priego de Córdoba. Los vecinos cristianos hubieron de comenzar a pagar el impuesto de las alcabalas, sobre la venta de mercancías. Antes estaban exentos de hacerlo al ser una plaza fronteriza. Para evitarlo, el concejo le compró a la Corona las alcabalas por la astronómica cantidad de 130 000 ducados. Esto da una idea de la enorme riqueza que había acumulado la población durante el siglo XVI.
En 1711, el pueblo se integró en los dominios del Ducado de Medinaceli, pasando entonces a ser un gran centro productor de seda. Exportó a las Indias productos tan lujosos como el tafetán y el terciopelo. Avanzado el siglo XVIII, se incrementó la competencia de los tejidos de algodón. Paulatinamente, la localidad entró en una profunda crisis económica, muy agravada al siglos siguiente por la invasión napoleónica y las desamortizaciones.
En 1881, le fue concedido el título de Ciudad por parte de Alfonso XII. Pese a los problemas pasados, consiguió mantener parte de su actividad textil hasta la actualidad. En el año 1887 nació en Priego de Córdoba su ciudadano más ilustre, el político y jurista Niceto Alcalá Zamora, primer presidente de la Segunda República, que murió en su exilio en Buenos Aires (1949).
Qué ver en Priego de Córdoba, el joyero barroco del centro de Andalucía
El recorrido por lo que ver en Priego de Córdoba arranca en el Castillo de los Medinaceli. Cabe señalar que su aspecto actual responde a las reformas castellanas de los siglos XIII y XIV. De las siete torres conservadas, sobresale la del Homenaje o «Torre Gorda», de 30 metros de altura.
En la misma plaza del Castillo se halla también la extraordinaria iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (1525), edificada en estilo gótico mudéjar con reformas del siglo XVIII. Sobresalen la torre, la reja de la puerta principal y la puerta de Santa Ana, de estilo plateresco. Por dentro, el retablo mayor es un extraordinario ejemplo del renacimiento tardío. Por su parte, el Sagrario es una destacada obra barroca del siglo XVIII ejecutada por Francisco Javier Pedrajas. Conviene detenerse a admirar la espectacular decoración de yeserías de la cúpula y las bóvedas. El templo posee un pequeño museo con piezas de platería, algunas de su periodo fundacional.
Al lado de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se encuentra una de las más bellas zonas que ver en Priego de Córdoba: el Barrio de la Villa. Resulta muy recomendable recorrer sus calles hasta el balcón del Adarve, un mirador que permite abarcar con la vista el río Salado y su vega.
Por otro lado, en la llamada carrera de Álvarez, está la originalmente gótica iglesia de Nuestra Señora de la Aurora, que luce una peculiar portada de mármol. Sin embargo, su interior fue redecorado en el siglo XVIII con vistosas yeserías de motivos vegetales y geométricos. Asimismo, es la sede de los Hermanos de la Aurora, hermandad documentada desde 1580.
Otro hito gótico que ver en Priego de Córdoba es la iglesia de San Francisco. No obstante, su aspecto actual obedece a las reformas barrocas del siglo XVIII, que, de nuevo, llenaron la construcción de extraordinarias yeserías. En su camarín conserva una bella imagen de San Francisco. Más adelante, las antiguas Carnicerías Reales, manieristas y de finales del siglo XVI, eran a la vez matadero y mercado. Sobresale su portada y patio central, con una vistosa escalera en espiral.
De la iglesia de San Pedro (siglo XVII), situada en la plaza homónima, destaca su retablo mayor y el camarín. Al lado, está la iglesia del antiguo convento de San Juan de Dios (siglos XVII-XVIII), que contiene un vistoso retablo rococó de 1768 que cobija a su vez a la Virgen de las Mercedes.
Siguiendo con lo que ver en Priego de Córdoba, se llega a la cercana plaza de la Constitución. Esta alberga el ayuntamiento y la iglesia de la Virgen de las Mercedes (siglo XVIII), donde, como en casos anteriores, destaca su exuberante decoración interior, que contrasta su austero exterior.
Finalizando el recorrido por la arquitectura sacra que ver en Priego de Córdoba se alcanzan dos templos. Por un lado, en la calle del Río se erige la iglesia de las Angustias (1775), que posee notables yeserías de estilo rococó. Por otro, la neoclásica parroquia del Carmen.
La Fuente del Rey (1803), que incluye tres estanques de distinto nivel, es otro de los atractivos imprescindibles de la localidad. Llama la atención la obra escultórica de Álvarez Cubero, de estilo neoclásico. Sus 139 caños dan idea de la magnitud de este hito local. Muy próxima queda la Fuente de la Salud (s. XVI), emplazada en el lugar donde, según la leyenda, Alfonso XI ubicó su campamento sitiador. Es obra de Francisco del Castillo y, como la anterior, declarada Monumento Nacional.
En la Casa Museo Niceto Alcalá Zamora y Torres, una casa señorial de principios del siglo XIX, se conservan objetos personales y el mobiliario original del político, así como un notable jardín. Cerrando lo que ver en Priego de Córdoba merece la pena ver la plaza de toros Las Canteras, construida en el año 1892.
Datos prácticos para visitar Priego de Córdoba
Coordenadas
37° 26′ 18.34″ N, 4° 11′ 52.95″ W
Distancias
Córdoba 102 km, Sevilla 184 km, Madrid 397 km
Altitud
652 m
Habitantes
21 826 (2024)
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