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En un paisaje protegido y con 2 catedrales: la bonita ciudad de Extremadura con importantes Bienes de Interés Cultural

La ciudad fue declarada Conjunto Histórico en 1958 debido, en parte, a los magníficos edificios que alberga en su término municipal.
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Imagen: Shutterstock
La ciudad fue declarada Conjunto Histórico en 1958 debido, en parte, a los magníficos edificios que alberga en su término municipal.

El lema fundacional «para placer de Dios y de los hombres» de la capital de la alta Extremadura resume sus más de 800 años de historia. La ciudad hace gala de una diócesis eclesiástica con dos catedrales. Al tiempo, muestra un acogedor ambiente medieval.

Lugar de retiro de Fernando el Católico

Existen numerosos monumentos que ver en Plasencia, por lo que su visita lleva al menos un día entero. Las dos catedrales placentinas son los más notables atractivos. Una buena opción para alargar la escapada es dirigirse a Guijo de Granadilla. De este modo, tras disfrutar el yacimiento romano de Cáparra se puede alcanzar el pueblo abandonado de Granadilla. Si se quiere continuar, aguarda la coqueta Hervás, con su judería, su Museo de la Moto y el Coche Clásico y postres sefardíes. El Parque Natural de Mofragüe es otra alternativa de lujo. Si se prefiere seguir en un entorno urbano, Cáceres no falla.

Historia de la ciudad

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Vista aérea de Plasencia. | Shutterstock

La comarca en la que se enmarca Plasencia fue ocupada por los celtíberos. Posteriormente, los romanos levantaron allí un campamento militar de la Vía de la Plata. La dominación árabe trajo consigo la edificación de una alcazaba, conquistada en 1186 por Alfonso VIII. Este le concedió un escudo y el antes mencionado lema. Sin embargo, solo diez años después sería retomada por los almohades, sin que pudieran aguantarla demasiado. Para evitar más cambios de manos, las murallas fueron reforzadas y dotadas de una barbacana que hoy pueden visitarse. Sus guerreros se cubrirían de gloria en numerosas batallas de la Reconquista.

A mediados del siglo XIII, Alfonso X el Sabio pudo escribir la Cantiga del toro de Plasencia. Se trata de la primera composición del estilo que describe el rito nupcial del novio y sus amigos, los cuales cazaban un toro en el monte y luego lo llevaban toreando hasta la puerta de la casa de la novia. El original de esta cantiga número 144 dedicada a santa María está en la biblioteca del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Desde 1391, la ciudad tuvo voto en las Cortes castellanas. No obstante, perdería tal privilegio en 1442, cuando Juan II concedió el condado de Plasencia a Pedro de Zúñiga. Cuatro años después, su obispo Juan de Carvajal, primado de Extremadura, instauró los primeros estudios universitarios extremeños.

El poderoso señor local Álvaro de Zúñiga, I duque de Plasencia y de Béjar, lideró el 27 de abril de 1465 la deposición de Enrique IV. El 5 de junio repetirían con aún mayor publicidad este acto simbólico en la llamada Farsa de Ávila. Su impetuosidad y altanería no le ganó simpatías entre sus propios enemigos. A pesar de haberse opuesto ferozmente a Enrique IV, luego se puso de parte de Juana la Beltraneja. El 24 de mayo de 1475, de la llamada Casa de las Argollas, partió el cortejo nupcial de la aspirante. Sería en la catedral de Plasencia donde se casaría con Alfonso V de Portugal.

Aprovechando la hostilidad del ducado de Plasencia y Béjar hacia la reina Isabel, al morir el duque a mediados de 1488, varios caballeros de Plasencia levantaron a los enemigos contra su heredero. De este modo, asediaron el castillo y proclamaron que su verdadero Señor era el rey. El 20 de octubre, Fernando el Católico entró en la población con su mesnada, haciéndose cargo del castillo. Revocando la donación hecha por Juan II, juró los fueros en la puerta de la catedral.

Al llegar a la ancianidad, los médicos le recomendaron a Fernando el Católico habitar en Plasencia, debido a su buen clima. Debido a ello, fijó allí su residencia en 1515, permaneciendo en ella durante su último año de vida. En 1653 los habitantes de Plasencia compraron un voto en las Cortes con el fin de poder influir en los asuntos públicos.

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Palacio de Mirabel. | Dreamstime

Más tarde, el 8 de junio de 1808, los habitantes se sublevaron contra las autoridades, acusadas de afrancesadas. Estas serían encarceladas para después ser linchados dos de los dirigentes. Las tropas francesa ocuparían Plasencia hasta en doce ocasiones. La trataron como un lugar de descanso en el que requisar dinero y vituallas.

Posiblemente llevados por la belleza de la ciudad y el buen trato recibido, no causaron daños en sus monumentos. En 1822, al constituirse la provincia del norte de Extremadura se debatió la localización de su capital. La elegida fue Cáceres, pese a contar con una menor población.

Qué ver en Plasencia, un municipio único

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Parte de la muralla de Plasencia. | Dreamstime

Un recorrido por la ciudad puede comenzar por la muralla medieval que la envuelve. Conserva aún varias de sus puertas de ingreso, entre las que destacan las de Trujillo, Coria, Berrozana y El Sol. Junto a ella está el Acueducto de Plasencia, también conocido como los  Arcos de San Antón, que a partir del siglo XVI abasteció de agua a la población. Todavía muestra 55 arcos extendidos a lo largo de 200 metros de longitud.

Asimismo, el municipio tiene el honor de poseer dos catedrales. En el siglo XIII se documenta la intervención del arquitecto Gil de Cislar en la llamada catedral Vieja o catedral de Santa María. Dicho templo tiene tres naves y de estilo románico-gótico. Hace gala de una extraordinaria portada románica presidida por la imagen de la Asunción de la Virgen. Resulta muy interesante el claustro cisterciense donde está la imagen gótica de santa María la Blanca (siglo XIII). También se puede contemplar la capilla de San Pablo en la antigua sala capitular del templo. Sobre la capilla de la Virgen del Perdón se levantó la Torre del Melón.

Fue en 1498 cuando el obispo Gutiérrez Álvarez de Toledo mandó levantar otro edificio catedralicio. Concluido en 1578, actualmente es conocido como la catedral Nueva de Plasencia. Cuenta con tres naves y crucero y en su construcción participaron los famosos arquitectos Francisco de Colonia y Enrique Egas. Destacan su frente plateresco y la fachada del Enlosado, atribuida a Diego de Siloé.

El retablo Mayor (siglo XVII) incorpora lienzos de Mateo Gallardo, Luis Fernández y Rizzi, además de esculturas de Gregorio Fernández. En tal altar está instalada la Virgen del Sagrario (siglo XIII). Sobresale el sepulcro renacentista del obispo y consejero de Felipe II, Pedro Ponce de León. Por último, destacar su espectacular coro, con sillería procedente de la anterior catedral.

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Catedral Vieja. | Dreamstime

Siguiendo con la arquitectura sacra, el Palacio Episcopal es una construcción renacentista reformada en el siglo XVIII. Hay otras muchas iglesias y ermitas que ver en Plasencia, algunas de notable antigüedad. Por ejemplo, los caballeros que iban a la guerra juraban lealtad en la ermita de Santa Elena, antes de la Santa Cruz. Por su parte, la parroquia más antigua es la de San Martín (siglo XIII). Tiene tres naves y destaca su retablo con pinturas de Luis de Morales el Divino (1570). También de gran tradición entre los habitantes de esta ciudad es la gótica iglesia de San Nicolás (siglos del XIII al XV), que conserva la estatua orante del obispo de Coria, Pedro Girón de Carvajal, y que está declarada Bien de Interés Cultural

La iglesia de San Esteban (siglo XV) posee un ábside gótico y un retablo mayor con reminiscencias platerescas. En este templo se casó el poeta José María Gabriel y Galán. Otras fundaciones eclesiásticas son las del Salvador, San Juan Bautista (siglo XIII) y la iglesia del Cristo de las Batallas, vinculada al flujo de peregrinos y que custodia un célebre crucificado de época medieval.

Por último, los jesuitas promovieron la iglesia de Santa Ana (1555), célebre por su magnífico artesonado. Hoy día es empleada como auditorio. Los miembros de la Orden mendicante de Santo Domingo se instalaron en otro templo del siglo XV, luego reformado, que acoge hoy la colección de pasos de Semana Santa. A la salida de la ciudad, junto a un conocido puente está la ermita de San Lázaro (siglo XVIII). De tres naves y cabecera ochavada, está vinculada al gremio de los zapateros. Guarda en su interior un azulejo de Talavera fechado en 1599 en alusión a san Crispín y san Crispiniano.

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Catedral Nueva. | Dreamstime

Uno de los lugares más sugerentes de Plasencia es su aljama. Acogía a cerca de doscientas familias y estaba dotada con la mejor y más amplia sinagoga de toda Extremadura. Este templo principal de la judería se encontraba en el lugar conocido como La Mota, hoy ocupado por el céntrico Palacio del Marqués de Mirabel (siglo XV), declarado Bien de Interés Cultural. Dicha construcción contiene además un interesante patio además de una colección arqueológica y de objetos de caza, así como azulejos traídos del Monasterio de San Jerónimo de Yuste. El cementerio judío estaba en El Berrocal, donde se conservan más de doscientas tumbas excavadas en roca.

Ya en la plaza Mayor de Plasencia destaca el ayuntamiento o palacio Municipal (siglo XVI) y su hermosa arcada renacentista. Corona la Torre del Reloj el conocido Abuelo Mayorga, entrañable personaje que da las horas a quien se acerque al lugar. El abad Pérez del Monroy hizo construir la gótica Casa de las Dos Torres (siglo XIV), que aún conserva su aspecto primitivo. En su frente destacan dos leones y el escudo de los Carvajal. El Palacio Almaraz o de las Grijalvas (siglo XVII) se distingue por su sobria fachada de aspecto herreriano.

Por otro lado, en la plaza de Ansano está el Palacio Carvajales-Girón (siglo XVI), de aspecto renacentista. Otras viviendas notables son la Casa del Deán (siglo XVII), con un curioso balcón en ángulo, y la del doctor Trujillo, con torre gótica. Desde el hospital de Plasencia sale una carretera que conduce al espectacular Paisaje protegido Monte Valcorchero y Sierra del Gordo, que se encuentra dentro del término municipal. A unos cinco kilómetros está el santuario de la Virgen del Puerto (siglos XVII y XVIII), con unas impresionantes vistas de la ciudad.

Para los aficionados a la arqueología, a unos 20 kilómetros en dirección norte por la autovía, tras coger el desvío 455 hacia el pueblo de Guijo de Granadilla, se encuentran las ruinas del arco romano de Cáparra y las ruinas de la ciudad homónima.

Datos prácticos para visitar Plasencia

Coordenadas

40° 1′ 57.08″ N, 6° 5′ 11.54″ W

Distancias

Cáceres 297 km, Mérida 152 km, Madrid 244 km.

Aparcamiento

Se puede dejar el vehículo en el aparcamiento de las Huertas de la Isla (próximo a la avenida del Valle).

Altitud

352 m.

Habitantes

39 829 (2024).