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La única ciudad de Bizkaia (no es Bilbao): una isla geográfica rodeada de montañas que conserva la mayor plaza medieval de Euskadi

A orillas del río Nervión, en un magnífico paisaje natural, se alza una localidad que puede pasar desapercibida, pero esconde auténticas maravillas. Se trata de la única ciudad de Bizkaia, aunque no se encuentra en territorio vizcaíno.
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Imagen: Shutterstock
A orillas del río Nervión, en un magnífico paisaje natural, se alza una localidad que puede pasar desapercibida, pero esconde auténticas maravillas. Se trata de la única ciudad de Bizkaia, aunque no se encuentra en territorio vizcaíno.

Situada al pié de una imponente peña, la única localidad vizcaína con título de ciudad se encuentra en un enclave fuera de su territorio provincial, rodeada por poblaciones de Álava y Burgos. Su rico patrimonio y su cercanía con paisajes increíbles como la cascada más alta de España convierten a Orduña (o Urduña) en un destino muy interesante de descubrir.

Una ciudad única en el País Vasco

En 1229 Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, le otorgó el fuero de Vitoria. En 1284 el infante castellano Sancho 'El Bravo' confirmó este estatus, consolidando así la pertenencia de esa localidad al Señorío de Vizcaya. Cuando el rey Enrique y su esposa transmitieron a su hijo, el infante don Juan, los señoríos de Vizcaya (1370) y Orduña (1373), ambos quedaron unidos como dominio regio.

El interés de los vizcaínos por Orduña estribaba en que se encuentra en el camino más corto entre la Meseta y los puertos de Bermeo y Portugalete. Su acceso se hacía a través de un camino de herradura (solo apto para caballerías, no para carros) que debía sortear la peña de Orduña y un puerto de montaña con desniveles de un 9 % que baja desde 900 metros hasta los 298 metros del valle. Este camino era peligroso cuando el terreno estaba seco e impracticable el resto del tiempo. Era la principal comunicación con los puertos desde los que se comerciaba con Europa.

Vista nocturna del puerto de Orduña
Vista nocturna del puerto de Orduña. | Dreamstime

Desde tiempos de Juan II de Castilla, fue una de las aduanas o puertos secos de Bizkaia. En 1467 recibió el título de ciudad por el rey Enrique IV, la primera y única villa vizcaína en ostentarlo. Fue entregada por Enrique IV a la familia Ayala, que la conservó hasta que los Reyes Católicos la recuperaron por la fuerza. Los orduñeses compraron el castillo para derruirlo y asegurarse de que no cayeran de nuevo en poder de señores feudales.

En 1535, un gran incendio arrasó la ciudad, reduciendo a escombros y cenizas la mayor parte de su patrimonio. Aún así, Orduña supo resurgir y restablecer su posición anterior.

A mediados del siglo XVI las autoridades del Señorío de Vizcaya promovieron la apertura de un camino real (apto para carretas) por el puerto de Orduña. Las autoridades de Navarra y Gipuzkoa pleitearon para desbaratar un proyecto que hacía peligrar sus rutas comerciales. Mientras, los alaveses llegaron aún más lejos destruyendo por las noches los avances que hacían los trabajadores durante el día. Finalmente, consiguieron que en 1553 el emperador Carlos V suspendiera el proyecto.

En marzo de 1686, las autoridades vizcaínas consiguieron la autorización para ensanchar el camino por el puerto de Orduña, facilitándose así el tráfico de mercancías. En 1774 se intensificó todavía más su relevancia comercial hasta el punto de que, entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, se construyó en ella una importante aduana comercial. Comenzó a estar operativa a partir de 1792.

La llegada del siglo XIX y sus guerras provocan el declive de la ciudad. El gobierno decidió trasladar en 1841 las aduanas interiores a la costa. El Gobierno de Madrid decretó en 1843 su incorporación a Álava, decisión que fue recurrida con éxito por los orduñeses arguyendo su identidad vizcaína basada en intereses mercantiles por su carretera a Bilbao.

Que ver en Orduña: entre monumentos y tesoros artísticos

Iglesia de la Sagrada Familia, en la Plaza de los Fueros
Iglesia de la Sagrada Familia, en la Plaza de los Fueros. | Shutterstock

Merece la pena visitar el casco histórico de Orduña, declarado Conjunto Histórico, de planta rectangular y enmarcado por las antiguas murallas. A él se accedía a través de siete puertas, de las que solo se conserva una: el Portal Oscuro. Este está anexo al ayuntamiento, ecléctica mezcla de torre medieval y  edificio barroco.

Ese edificio está en la Plaza de los Fueros, considerada la mayor plaza medieval de Euskadi. Aquí también se encuentran el neoclásico edificio de la Aduana (siglo XVIII), el renacentista Palacio de Mimenza (sisglo XVI) y el barroco Palacio de Díaz de Pimienta (siglo XVII).

Un gran atractivo artístico que ver en Orduña es la Iglesia de la Sagrada Familia. Se trata de una construcción de estilo barroco (1694) edificada según el estilo de los jesuitas, que fueron los que la erigieron. Destacan sus dos campanarios. Pero lo más importante se encuentra en su interior, el conjunto retablístico barroco del siglo XVII, compuesto por un retablo mayor y ocho retablos laterales, que es uno de los más importantes del País Vasco.

Atravesando el Portal Oscuro y la calle Burdin se llega a la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción (siglos XIV-XV). Se trata de un templo de tres naves de estilo gótico vasco, concebido como iglesia-fortaleza. Por lo tanto, como tal, fue construido sobre un tramo de la antigua muralla, con un paseo de ronda sobre su ábside y una potente torre a sus pies.

En su interior llama especialmente la atención el retablo mayor barroco, las pinturas murales renacentistas que cubren el ábside y la capilla de San Pedro. Esta última contiene un interesante retablo hispano-flamenco.

En las proximidades del templo se localiza el Palacio Ortés de Velasco, renacentista de fines del siglo XVI. Como la iglesia, está dotado de un marcado carácter castrense.

Fuera de las murallas se sitúan los Conventos de San Francisco (siglo XVI) y de Santa Clara, así como el neoclásico Santuario de Nuestra Señora de la Antigua (siglo XVIII), anexo a un convento de monjas de clausura.

Para concluir, conviene señalar que hay que ver en Orduña el Monumento al Txarlazo. Este monumento homenajea a la Virgen de la Antigua. Se trata de uno de los primeros monumentos de España levantados completamente en hormigón.

Datos prácticos para visitar Orduña

Coordenadas

42° 59′ 45″ N, 3° 0′ 30″ W

Distancias

Bilbao 40 km, Donostia-San Sebastián 126 km, Madrid 373 km.

Altitud

293 m

Habitantes

4203 (2024)

También puedes leer este artículo en inglés y francés.

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