Surcada por el río Oria: la villa medieval de Gipuzkoa que esconde un importante mercado
Ubicada en la comarca del Goierri, en la provincia de Gipuzkoa, la villa es famosa por su mercado de productos agrícolas y ganaderos. Este sigue marcando cada semana los precios de referencia para los alimentos vascos. También posee un curioso pasado de uniones y segregaciones municipales.
Un poco de historia de Ordizia
La historia local se inicia con su fundación en 1256 por Alfonso X el Sabio. Unos años más tarde, en 1268, le concedió la categoría de villa y la rebautizó con el nombre de Villafranca. Con ello le otorgó algunos privilegios, como el Fuero de Vitoria.
Ambos nombres han coexistido durante siglos. Sin embargo, a partir de 1916, la localidad pasó a llamarse oficialmente Villafranca de Oria. No obstante, tal denominación no terminó de cuajar entre la población y pasó a ser Villafranca de Ordicia.
Finalmente, en 1982 se aceptó como oficial la forma vasca del nombre. Desde entonces, la localidad ha adoptado el nombre de Ordizia.
La villa de los nombres
Su historia medieval está dominada por una serie de alianzas que buscaban fortalecer su posición y la de las poblaciones próximas. En 1399 se le incorporaron jurídicamente las poblaciones de Altzaga, Arama, Ataun, Beasain, Gaintza e Itsasondo. A esta unión también se adhieren varias casas señoriales de Lazkao, Legorreta y Zaldibia.
Tres años después, Enrique III de Castilla aprobó legalmente esta decisión municipal. Con ello extendía a las poblaciones fusionadas los fueros y privilegios que había obtenido Villafranca de Alfonso X. Esto suponía una pérdida de ingresos tributarios para la Corona.
Tales pueblos argumentaron ante el rey que su propósito era unir fuerzas ante la inseguridad derivada de las guerras de Bandos y las incursiones de bandoleros navarros. Tras la conquista de Navarra y sofocarse las luchas de bandos, prevalecieron los intereses particulares. De esta forma, la mayoría optó por constituir ayuntamientos propios. Así, se escindieron de Ordizia hasta que esta quedó sola de nuevo.
Andrés de Urdaneta nació en Ordizia en el 1508. Marino, militar y religioso, facilitó la evangelización de Filipinas. Además, descubrió los vientos que posibilitaban el tornaviaje o “ruta Urdaneta” entre Filipinas y México.
Mercados, juntas y conflictos
Durante 1512 se produjo un devastador incendio que calcinó la mayor parte de las casas de la población. Esto indujo a la reina Juana la Loca a conceder a sus habitantes el privilegio de celebrar un mercado sin impuestos cada miércoles. Los beneficios debían destinarse a reconstruir la localidad.
En 1644 se creó la Unión de Villafranca. Aunque en un principio solo incluía a Beasain, no tardaría en sumar otras poblaciones. El propósito de esta nueva unión era aminorar gastos de representación en las cada vez más complejas reuniones de la Juntas Generales de Guipúzcoa.
A estas acudían representantes que supieran expresarse bien en castellano y tuvieran capacidad de persuasión. De ello dependía la cantidad que los vecinos aportaban para los gastos comunes del territorio foral. Se trataba de algo clave debido a la Guerra de los Treinta Años. Por un lado, la zona fue frente de batalla, y por otra la Hacienda Real, arruinada, apretaba la soga.
Hay que tener en cuenta que las Juntas Generales de Guipúzcoa duraban a menudo muchas semanas. Durante este tiempo los negocios o explotaciones de los junteros debían ser atendidos por terceros. Había que vestir adecuadamente y pagar unas dietas suficientes a los representantes. Si algo salía mal, el golpe para las poblaciones pequeñas podía ser muy duro.
Como importante puesto de mercado, la mayoría de su población era de ideología liberal. Esta constituyó una unidad de la Milicia Nacional. Su objetivo era auxiliar al ejército en la defensa de la comarca durante la primera guerra carlista. Sin embargo, la población fue bombardeada por Zumalacárregui y tuvo que capitular.
En 1875 los carlistas volvieron a expulsar a los voluntarios liberales de la villa. Estos se refugiaron en San Sebastián. Tan continuado sesgo mercantil y cosmopolita pudo motivar que fuera elegida por el pretendiente Don Carlos para jurar los fueros guipuzcoanos.
Qué ver en Ordizia, el histórico mercado vasco
A orillas del río Oria, el casco histórico de Ordizia ha sido declarado Conjunto Histórico-Monumental. Este se encontraba rodeado por una muralla de forma almendrada y contaba con cuatro puertas de entrada. Estas eran el portal de Francia, el de la Soledad, el de Castilla y el de Garagarza. Tras las guerras carlistas se derribaron los muros y la villa se expandió.
Entre el interesante patrimonio arquitectónico que ver en Ordizia sobresale la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI. Fue construida sobre otra obra anterior, de finales del XIII o principios del XIV, de la que todavía quedan restos en la torre barroca actual. Posee una única nave con ábside ochavado. Lo más interesante es el retablo mayor, realizado por Bartolomé Cordero en el siglo XVI.
Uno de los edificios civiles más notables que ver en Ordizia es el Palacio Barrena, del siglo XVII. Hoy es sede de la Casa de la Cultura. Se trata de un edificio rectangular con planta baja y tres alturas. Comunicaba con la casa de Jaques a través de una galería, destruida durante la última guerra carlista. La fachada sur es obra de Juan de Herrera.
Llama también la atención su escalera principal, labrada en piedra, así como sus magníficos salones. Otrora allí se celebraron varias Juntas Generales de la Provincia.
En la Casa Torre de Muxica se celebraron las reuniones del ayuntamiento hasta 1511. Tras dicha fecha se decidió construir un edificio ex profeso. Por eso, todavía conserva el escudo sobre la puerta de entrada por la calle de Santa María. Así, la Casa Consistorial de Ordizia es obra de 1830-32. Se levantó sobre las ruinas de la anterior, de 1516.
La Casa Solar de Abadía alojó en 1875 al pretendiente Don Carlos cuando juró los fueros vascos. Tampoco conviene dejar de lado el Palacio de Zabala con su curioso arco doble de sillería labrado en el balcón principal.
Frente a él se levanta otro hito que ver en Ordizia, la Estatua de Fray Andrés de Urdaneta. Hijo ilustre de la villa, fue cosmógrafo e introductor de la civilización cristiana en Filipinas. La obra fue creada por Isidoro Uribesalgo.
Un mercado de gran importancia
Una gran singularidad y atractivo que ver en Ordizia es su mercado. Se celebra cada miércoles en la Plaza Mayor de la localidad. Sin duda, es el más importante de Gipuzkoa. Tal estatus viene dado en parte por su capacidad para fijar el valor básico de los alimentos agrícolas.
Cada miércoles estos productos son tratados como si de valores bursátiles se tratasen. En función de la oferta y la demanda, se fijan unos precios base que, tras ser publicados en prensa, pasarán a ser valores de referencia en el País Vasco durante toda la semana.
Hay constancia de que esta actividad comercial se celebraba en sus calles desde el siglo XI. Por entonces los comerciantes se reunían en torno a la Ermita de San Bartolomé. Tras el incendio de 1512, pasó a ser libre de impuestos al consumo y tuvo una frecuencia semanal.
Desde entonces no ha hecho más que crecer en tamaño, relevancia y popularidad. Su existencia fue uno de los factores determinantes a la hora de hacer llegar hasta la población el ferrocarril durante el siglo XIX.
Actualmente, el mercado de Ordizia se aloja bajo una enorme estructura de hormigón sustentada por pilastras clásicas que se erigió en 1925 por reclamo popular. Durante la Feria de Agricultura, que se celebra cada septiembre en el seno del mercado, tiene lugar el tradicional Concurso de Quesos de Idiazabal de Ordizia.
Datos prácticos para visitar Ordizia
Coordenadas
43° 3′ 17″ N, 2° 10′ 42″ W
Distancias
Donostia-San Sebastián 39 km, Bilbao 92 km, Madrid 426 km.
Altitud
150 m.
Habitantes
10 699 (2024)
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