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Encajado entre montañas: así es el pueblo más extenso de Gipuzkoa (conocido como la 'Toledo vasca')

Casas y palacios señoriales, una bonita universidad renacentista e interesantes iglesias componen el centro histórico de este pueblo vasco ubicado junto al Parque Natural Aizkorri-Aratz.
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Casas y palacios señoriales, una bonita universidad renacentista e interesantes iglesias componen el centro histórico de este pueblo vasco ubicado junto al Parque Natural Aizkorri-Aratz.

Este antiguo señorío feudal se enclava en lo más recóndito de las montañas guipuzcoanas. Fue una de las escasas excepciones en el sistema social igualitario guipuzcoano, lo que no le impidió ser durante siglos la única sede universitaria vasca. Asimismo, acumuló impresionantes monumentos y protagoniza todavía hoy una famosa festividad del Corpus, lo que motivó que el pintor Ignacio Zuloaga la apodase la 'Toledo vasca'.

La visita a lo que ver en Oñati puede suponer una mañana entera de paseos por sus calles. La escapada se puede completar visitando el sorprendente Santuario de Arantzazu, situado en el Parque Natural de Aizkorri, o dirigiéndose a la capital provincial, Donostia-San Sebastián.

Historia de Oñati, la 'Toledo vasca'

Fachada renacentista de la Universidad del Sancti Spiritus de Oñati
Fachada renacentista de la Universidad del Sancti Spiritus de Oñati. | Shutterstock

La visita se disfruta más si se conoce algún aspecto sobre la historia de Oñati. Desde alrededor del año 1000, el conjunto de aldeas asentadas en los alrededores de la actual localidad fue señorío de la familia Vela. En 1370 pasó al linaje alavés de los Guevara por merced de Enrique II. Una de estas aldeas primigenias, la que rodeaba la ermita de Santa Marina, creció más rápido que las demás, gracias a lo cual amplió su templo bajo el patronazgo del conde.

Como los señores feudales de otras latitudes, los Guevara cobraban impuestos, impartían justicia y ejecutaban sus sentencias. También mandaban sobre las tropas y elegían a los alcaldes, todo ello por derecho hereditario. El linaje humilló a los habitantes de Oñati hasta el extremo de que se les llamó peyorativamente txantxiku, que significa ranas. Los Guevara hicieron continuamente frente a la oposición vecinal, que trató de lograr la anexión a las hermandades de Guipúzcoa o de Álava.

Durante las guerras de Bandos, los Guevara fueron unos de los principales linajes gamboínos. Tal hecho motivó que la mayoría de los hidalgos de Oñati se adscribieran al bando oñacino. En el 1388 provocaron una sangrienta revuelta que puso en jaque al señor y su mesnada durante varios meses.

Finalmente, alcanzaron un pacto por el cual los hidalgos podrían elegir el alcaide de la localidad, designación que, sin embargo, debía ser ratificada por el conde. De cualquier modo, la violencia se fue intensificando hasta que, en 1448, las tropas de los Guevara incendiaron la vecina Mondragón, cuyos villanos apoyaban a sus enemigos. El XIII señor de Oñate tuvo la habilidad de apoyar a los Reyes Católicos, quienes le nombraron conde en 1481, afianzando así su poder.

Durante 1534, el oñatiarra Rodrigo Mercado de Zuazola decidió fundar una universidad en su pueblo natal. Había sido consejero de los Reyes Católicos y amigo del cardenal Cisneros. Comenzó así el arduo proceso de autorizaciones y donaciones.

En 1452, siendo obispo de Ávila, Mercado de Zuazola comenzó las obras de este edificio. Concluirían en 1545, cuando entregó el patronazgo de la nueva Universidad del Sancti Spiritus de Oñati al emperador Carlos V y sus descendientes. El concejo vecinal contribuyó a financiar las obras y durante siglos aportó fondos para sus cátedras.

El 29 de agosto de 1839, los generales Espartero y Maroto firmaron en el palacio de Lazarraga un convenio de paz. Este se haría efectivo días después en Bergara, en forma de abrazo. A pesar de que los señoríos fueron abolidos legalmente durante la guerra carlista en 1837, Oñati tardó siete años en unirse formalmente a Guipúzcoa.

Las sucesivas guerras que asolaron Guipúzcoa desde finales del siglo XVIII hasta casi el siglo XX impidieron el normal funcionamiento de su universidad. Por ello, fue clausurada en 1842 y reabierta como Universidad Libre de Oñati en 1896. Sin embargo, la institución no sobreviviría más allá de 1901. Actualmente, es sede del Instituto Internacional de Sociología Jurídica, el Archivo Provincial de Guipúzcoa y el Instituto Vasco de Administración Pública.

Qué ver en Oñati, un pueblo regado de patrimonio histórico-artístico

Vista aérea del centro histórico de Oñati.
Vista aérea del centro histórico de Oñati. | Shutterstock

Oñati es uno de los lugares más atractivos y monumentales de Guipúzcoa, enclavado en un rico valle rodeado de montañas. Posee un interesante patrimonio artístico entre el que destaca especialmente el Santuario de Arantzazu, situado en el barrio del mismo nombre.

El casco urbano muestra un trazado plagado de grandes conventos, iglesias y casas señoriales especialmente concentrados en torno a la plaza de los Fueros (Foruen Enparantza, en euskera). El espacio fue diseñado por Mariano José de Lascurain, quien la configuró como un gran espacio urbano, ocupado al norte por una gran manzana porticada y abierto al sur hacia el río.

En ella se encuentran el edificio del Ayuntamiento de Oñati (1778) con su espectacular fachada de estilo barroco francés, la casa Lazarraga (siglo XV) y la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel (siglos XV y XVI). Este templo cuenta con un magnífico claustro gótico flamígero, con la particularidad de estar construido sobre el río Ubao, que corre canalizado bajo el mismo. En su interior sobresalen la capilla de la Piedad, el retablo mayor barroco y la cripta.

Calles y plazas repletas de palacios señoriales

Otra plaza interesante que ver en Oñati es la de Santa Marina. Es un espacio urbano codificado entre los siglos XVI y XIX, en el que se alzan tres interesantes palacios del siglo XVIII. Estas son la casa Madinabeitia, la casa Antia y la casa Baruena. Las primeras son barrocas y la última de transición del barroco al neoclásico con una fachada de doble arquería.

La casa Baruena perteneció al barón de Areizaga, suegro del conde de Peñaflorida. Por su parte, la casa de Moyua actualmente alberga la sede de la Casa de Cultura. Desde aquí se llega a la rotonda tras la que se alza la Hospedería y Monasterio de Bidaurreta, conjunto que fue mandado construir en 1510. El promotor fue Juan López de Lazarraga, contador de los Reyes Católicos, y Juana de Gamboa, su esposa, con el objetivo de dar cobijo a sus sepulcros.

De estilo renacentista, el edificio luce también elementos góticos y mudéjares. En el interior de la iglesia del monasterio de Bidaurreta destaca el gran retablo barroco de madera no policromada. Sobre él, se disponen excelentes tallas santorales a tamaño real presididas por un balcón al que se asoma la Virgen de la Asunción. También alberga el sepulcro de los fundadores y otras 218 sepulturas de distintas familias de Oñati.

Entre los edificios civiles que ver en Oñati cabe reseñar la casa-torre de Zumeltzegui, residencia de los condes de Oñati. También la casa Hernani, del siglo XVI, y la torre de Zubiaur, de estructura claramente defensiva.

La joya renacentista de Oñati y demás atractivos de la localidad

La Universidad Sancti Spiritus de Oñati se sitúa en uno de los accesos principales a la ciudad. Construida en el siglo XVI, su fachada equilibrada y serena es el mejor y más claro ejemplo renacentista de toda Guipúzcoa. En su interior, el claustro y el techado mudéjar completan el conjunto labrado en parte por Pierre Picard, hijo del arquitecto responsable de erigir la Catedral de Burgos.

Otro elemento interesante del patrimonio que ver en Oñati es el molino de San Miguel. Situado en frente de la universidad, actualmente sirve como museo. Pertenecía al complejo del monasterio de San Miguel y dependía directamente de los condes de Oñati, quienes cobraban parte de sus diezmos a través del mismo. En la actualidad, guarda tanto elementos originales como externos que muestran el proceso completo de la molienda.

La Cueva de Arrikrutz, cerca del Santuario de Arantzazu, es un complejo subterráneo de gran valor espeleológico. Su visita muestra un complejo kárstico plagado de enormes estalactitas ubicado a cincuenta y cinco metros de profundidad. Se han llevado a cabo importantes descubrimientos arqueológicos, como el esqueleto de un león de las cavernas, el primero hallado en toda España.

Por último, la Fiesta del Corpus Christi es una de las mejores festividades que ver en Oñati. Se viene celebrando desde 1476 y ha ido ganando vistosidad con el tiempo. Así, constituye una de las procesiones y bailes más singulares del País Vasco.

Datos prácticos para visitar Oñati

Coordenadas

43° 2′ 0″ N, 2° 25′ 0″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 75 km, Bilbao 74 km, Madrid 396 km

Altitud

230 m

Habitantes

11 537 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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