Surcado por el río Chíllar: el municipio malagueño con cuevas prehistóricas y uno de los mejores miradores al Mediterráneo
Este pueblo de Málaga es un atractivo centro de veraneo, cuyo clima benigno y extensos arenales se complementan con su famosa cueva, uno de los yacimientos prehistóricos más importantes del sur de Europa. Las líneas que siguen a continuación se adentran en la historia y lo mejor que ver en Nerja.
Conocida como el «Balcón de Europa», la localidad cuenta con un clima excepcional durante todo el año. El recorrido del casco antiguo lleva una mañana y la Cueva de Nerja, a tan solo cinco kilómetros, un tiempo similar. Para complementar la escapada se puede acudir a otro de los pueblos más bonitos de Málaga, la histórica Frigiliana. Una opción más natural es acudir al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. En cambio, si la preferencia es el ambiente urbano, tanto Marbella como la propia Málaga son destinos acertados. Por otro lado, desde la población se puede disfrutar de diversos planes de turismo activo en Málaga.
Historia de Nerja, santuario prehistórico
El pasado local es muy extenso y relevante, por lo que merece la pena conocerlo para entender bien todo lo que ver en Nerja. En lo que respecta a la prehistoria, el municipio contiene un espectacular yacimiento: la ya mencionada Cueva de Nerja. Las dataciones dan a sus restos pictóricos y grabados una antigüedad de 42 000 años y en sus terrenos también se han hallado fósiles de cromañón.
Mucho tiempo más tarde habitaron Nerja fenicios, griegos y romanos sucesivamente. Del asentamiento de estos últimos queda la villa del Lugarejo (Maro). Saltando a la época árabe, se creó una fortaleza en el siglo IX, situada en primera línea de costa y con una red de torres de vigilancia. De ellas se conservan abundantes restos arquitectónicos y arqueológicos. Por aquel entonces, la localidad se denominaba Naricha o manantial abundante. Además, era un conocido centro de producción textil y agrario, con sólidas estructuras de regadío.
La caída de Vélez-Málaga, en el año 1487, provocó la entrega de Nerja a los Reyes Católicos. Durante las siguientes décadas, el incumplimiento de las condiciones de rendición provocaron crecientes tensiones entre moriscos y autoridades. Por ello, el 22 de septiembre de 1500 se firmó una capitulación general de la población morisca. Este movimiento les permitió aumentar sus derechos a cambio de renegar de su fe.
Entre 1506 y 1509 se levantó una nueva fortaleza en el sitio ahora ocupado por el Balcón de Europa. El objetivo era defenderse de las incursiones de los piratas berberiscos, que secuestraban colonos cristianos y transportaban moriscos a África. El descenso en el número de habitantes obligó a una repoblación del lugar en 1514. Solo un año después, su territorio se segregó de Vélez.
La inseguridad general forzó a sus nuevos habitantes a portar armas. Desde 1569 se dejaron sentir las consecuencias de la rebelión de las Alpujarras, que en 1570 acabó con el destierro morisco. Aunque trajo paz, la medida supuso una grave crisis económica y demográfica. La recuperación no llegaría hasta el siglo XVII, de la mano de la industria de la caña de azúcar. Ya en el siglo XVIII, Nerja se vio beneficiada del cambio dinástico en España, momento en el que se apostó claramente por la producción de vino, azúcar y harinas.
Entre 1808 y 1812, el lugar estuvo ocupado por los franceses. Hostigados por los guerrilleros, al marcharse volaron el Castillo de Nerja. En 1884, se dejó sentir en la localidad el efecto de un terremoto, cuyas consecuencias fueron tales que se dio la real visita del rey Alfonso XII. Impresionado por la belleza del mar, llamó al paseo sobre el antiguo castillo el «Balcón de Europa». Sin embargo, varias plagas y las continuas sequías arruinaron la economía local, perdiendo peso la producción de vino.
El golpe de estado del 36 y la consecuente Guerra Civil trajeron dramáticos episodios a Nerja. Una bomba cayó en la Plaza de la Ermita y se consumaron numerosos fusilamientos. Más tarde, en el año 1959, se descubrió la Cueva de Nerja. Este ha sido el principal hito local desde entonces, asentando a la población como un reconocido centro turístico. Otro factor promocional inesperado fue el rodaje de la serie de TVE Verano Azul. Dirigida por Antonio Mercero, ha dejado un profundo recuerdo entre sus habitantes.
Mirador privilegiado del Mediterráneo
La visita no podía empezar en otro sitio que no fuera la Cueva de Nerja. Este vital yacimiento arqueológico se sitúa a unos 750 metros de la costa, y es célebre por sus pinturas y grabados rupestres, con más de 500 motivos hallados. Además, muestra caprichosas formaciones de estalactitas y estalagmitas.
Casi cinco kilómetros de galerías componen el conjunto geológico, con espacios como la Sala del Cataclismo. Supera los 60 metros de altura y está presidida por una columna de 45 metros, la mayor del mundo. Además, en el interior de la llamada Sala del Ballet se celebra cada verano el Festival Internacional de Música y Danza.
Siguiendo con lo que ver en Nerja, toca ir a su casco urbano. En la Plaza de España se encuentra el museo asociado al yacimiento arqueológico antes reseñado, cuya colección cuenta con piezas originales halladas en la cueva y en el yacimiento romano del Lugarejo. El centro ejerce, además, de centro de interpretación sobre la historia de la ciudad.
En Los Castillejos son visibles los muros de la fortaleza de época califal. Asimismo, hay una necrópolis en Castillo Alto, que cuenta con más de un centenar de enterramientos, datados de los siglos X al XIII. Más adelante, cinco torres vigía construidas entre los siglos XVI y XVIII se reparten por los alrededores de la localidad, de las que destacan la apodada La Torrecilla y la Torre de los Guardas.
El Balcón de Europa es una espectacular plataforma asentada donde se encontraba la fortaleza que los franceses volaron en 1812. En sus inmediaciones, una estatua de bronce representa al rey Alfonso XII, al que se le atribuye el nombre del lugar. Otro monumento recuerda la entrada de España en la Comunidad Económica Europea. A este se le conoce como el «Rapto de Europa».
La Iglesia del Salvador (s. XVII) es el primer templo que ver en Nerja durante el recorrido. Su interior contiene una pintura mural de La Anunciación, pero lo más llamativo del edificio barroco es su campanario. Rematado en torre octogonal, incluye una curiosa representación de los tres arcángeles, entre los que destaca el patrón local, San Miguel. Por su parte, la patrona, la Virgen de las Angustias, tiene su propia iglesia, también barroca. La modesta construcción de una sola nave guarda dentro unos frescos sobre Pentecostés.
Diversos restos sobre la tradición industrial azucarera son hoy lugares que ver en Nerja. Por ejemplo, perviven las fábricas de San Miguel y Las Mercedes. También es destacable el Acueducto del Águila, que en el siglo XIX llevaba agua a los molinos de la fábrica localizada en la cercana Maro. Resulta curioso el llamado Molino de Papel, a orillas del Río de la Miel.
Por último, la población malagueña posee varios arenales de gran calidad. Merece la pena destacar los de El Playazo, La Torrecilla, Burriana, Maro, Calahonda y El Chucho.
Datos prácticos para visitar Nerja
Coordenadas
36° 44′ 48.68″ N, 3° 52′ 44.47″ W
Distancias
Málaga 65 km, Sevilla 257 km, Madrid 515 km
Aparcamiento
Existe un aparcamiento municipal en pleno centro de la ciudad, localizable detrás del ayuntamiento.
Altitud
26 m
Habitantes
22 187 (2024)
También puedes leer este artículo en inglés y en francés.
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