El monasterio habitado más antiguo de España: tiene más de 1500 años y está rodeado de naturaleza
Es uno de los más antiguos e importantes de Galicia, además de parada inexcusable en el peregrinaje hacia Santiago de Compostela. Un lugar aislado y sereno donde descansar en la peregrinación y observar su arte y naturaleza. A continuación, la historia y lo mejor que ver en Monasterio de Samos.
Este lugar se desarrolla como centro de acogida para los peregrinos y tiene unos atractivos acordes a ese propósito. La visita puede ocupar medio día o una jornada completa, según el temperamento del viajero. Se encuentra enclavado en las inmediaciones de la sierra de O Courel, donde está el Monumento natural del plegamiento de Campodola.
Más de 1500 años de historia del Monasterio de Samos
Para entender lo que ver en Monasterio de Samos, es interesante conocer antes su historia. A orillas del río Sarria u Oribio, en la provincia de Lugo, se levanta el antiguo monasterio de San Julián y abadía de Samos. Su nombre se deriva de la palabra sueva samanos, que significa «lugar donde viven religiosos en comunidad».
La tradición atribuye su fundación en el siglo VI a San Martín de Braga, que convirtió al pueblo bárbaro de los suevos al catolicismo. No obstante, no nos consta su primera referencia en la historia hasta el año 655. En este año fue restaurado por el obispo lucense Ermefredo y se reestableció así la vida monástica bajo la regla de san Fructuoso.
Durante la conquista musulmana fue destruido y abandonado. Hacia el año 760, el rey Fruela I de Asturias lo restauró. De esta manera, trajo a monjes procedentes de Toledo, como el abad Argerico. Después del asesinato del monarca astur, sirvió de refugio a su viuda e hijo, el futuro rey Alfonso II el Casto.
Esto propiciaría que el soberano le otorgara importantes propiedades. A comienzos del siglo X, la riqueza del monasterio atrajo la atención de don Ero, obispo de Lugo. Este se las arregló para expulsar a los monjes del mismo, adueñándose de sus tierras. La decadencia del lugar motivó que se reclamara a los condes Arias Menéndez y Gutierre Menéndez su recuperación. De esta forma, se establece un vínculo entre esta familia y el cenobio.
En el 960 la comunidad religiosa decidió adoptar la regla benedictina, incorporándose después a la Orden de Cluny en el siglo XII. Durante la Edad Media, la protección de los reyes y de la nobleza circundante, así como la buena administración, hicieron que se convirtiera en uno de los cenobios más ricos de Galicia. Tenía señorío sobre doscientas villas y quinientos lugares.
En 1558, un incendio obligó a su reedificación. Como resultado del mismo, de origen medieval sólo se conservan una puerta de la antigua iglesia, la capilla del Salvador, una columna y un fragmento de una placa de mármol del siglo IX. A consecuencia de la desamortización de las tierras de la iglesia, los monjes debieron abandonar el monasterio en 1836.
Pero los benedictinos regresaron en 1880, durante el reinado de Alfonso XII. En 1956 sufrió otro incendio más, siendo reconstruido de nuevo. En la actualidad, cuenta con una importante hospedería que atiende a los peregrinos de paso hacia Santiago. Sus 1500 años de historia lo convierten en el monasterio habitado más antiguo de España.
Qué ver en el Monasterio de Samos, historia y patrimonio en un entorno natural de excepción
Ahora nos centramos en lo que ver en Monasterio de Samos. El Monasterio de San Julián, perteneciente al municipio de Samos, es un conjunto de enormes proporciones. Una muestra de una vivencia espiritual que ha sufrido toda clase de avatares a lo largo de catorce siglos. Se reconstruyó en distintos períodos, por lo que presenta estructuras románicas, góticas, renacentistas y barrocas.
Vinculado al Camino de Santiago, destacó por su riqueza y por su especial atención al peregrino. Durante un tiempo, además de hospital fue lugar de entierro de los que fallecían en el camino a su paso por la provincia de Lugo. En el siglo XVIII, durante tres días al año, se les daba de comer en el refectorio la misma ración que a los monjes, lo cual era todo un lujo para la época.
La iglesia del monasterio, una joya del barroco gallego
La iglesia abacial, construida entre 1734 y 1748, es obra del monje Juan Vázquez. De estilo barroco aunque de formas austeras, llama la atención por su luminosidad y grandeza. Se articula con planta de cruz latina con tres naves separadas por grandes pilares. Está cubierta con bóvedas de medio cañón con casetones, que apoyan sobre fuertes pilares con pilastras dóricas en sus caras.
En el crucero se levanta una cúpula semiesférica sobre pechinas, decorada con casetones y con relieves de los doctores marianos benedictinos San Ruperto, San Bernardo, San Anselmo y San Ildefonso. La fachada se encuentra precedida por una elegante escalera del siglo XVIII en forma de lazo, que recuerda la de la plaza del Obradoiro en la catedral de Santiago de Compostela. No fue terminada, a falta de las proyectadas torres laterales.
En el interior del templo está el retablo mayor, de José Ferreiro (1738-1830). Es una excelente obra neoclásica presidida por la imagen del patrono, San Julián. Cuenta con un rompimiento de gloria a lo Bernini que figura el cielo, hacia el cual dirige el santo su estática mirada.
El templo posee hasta doce retablos más de gran belleza, tres de los cuales se cree ocuparon la cabecera tripartita de la iglesia románica. Otros tantos barrocos están dedicados a la Inmaculada, San Juan Bautista y la Virgen Dolorosa, realizados por Francisco de Moure (1577-1636).
Dos bellos claustros rigen la vida monástica de Samos
La abadía cuenta también con dos impactantes claustros de dimensión desigual, unidos entre sí: el claustro grande o de Feijoo y el claustro gótico de las Nereidas.
El claustro grande es el de mayores dimensiones de España, con crujías de casi sesenta metros de longitud. Se construyó a finales del XVII con un estilo que combina el clasicismo y el herrerianismo. Está formado por nueve arcos de medio punto por cada lado en la planta baja, columnas dóricas en las dos primeras plantas y jónicas en los ventanales ajimezados de arco carpanel de la tercera.
Recibe también el nombre del padre Feijoo porque este ilustre pensador tomó el hábito benedictino en el monasterio en 1690. De ahí que su estatua, obra del escultor gallego Francisco Asorey, esté situada en el centro del jardín. El claustro gótico de las Nereidas (siglo XVI) es así conocido por la fantástica fuente de estilo barroco que lo preside. Conserva una portada románica cuya construcción se prolongó durante 20 años, y entre ambos claustros se encuentra la torre del reloj.
No lejos de lo que ver en el Monasterio de Samos, puede visitarse la capilla mozárabe del Salvador (finales del siglo IX-principios del X). También se denomina del Ciprés por el árbol que crece a su lado. De una sola nave y cabecera de testero plano, llama la atención por su rusticidad, a base de lajas de pizarra. Por su puerta sur, destaca un arco casi de herradura enmarcado con la pintura de un alfiz y el ajimez del testero de la cabecera, al que le falta la columna del parteluz.
Datos prácticos para visitar el Monasterio de Samos
Coordenadas
42° 43’ 50’’ N, 7° 19’ 31’’ W
Distancias
Lugo 43 km, Santiago de Compostela 160 km, Madrid 472 km
Aparcamiento
Sin dificultad en la zona.
Altitud
700 m
Habitantes
1198 (2024)
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