Dominado por una fortaleza medieval: el bonito pueblo con piscinas naturales a las faldas de la Sierra de Gredos
Esta localidad extremeña es un curioso enclave situado entre sierras y gargantas. Se ubica en un entorno natural privilegiado, dentro de la histórica comarca de la Vera y a las faldas de la imponente Sierra de Gredos. Además de contar con un castillo, posee una famosa y amenazadora picota que recuerda su pasado medieval. A continuación, la historia y lo mejor que ver en Jarandilla de la Vera.
Jarandilla de la Vera, hospedaje del emperador Carlos V
Antes de abordar lo que ver en Jarandilla de la Vera, conviene repasar su historia. La zona donde se asienta estuvo ocupada por el pueblo celta de los vetones. Más tarde, sería colonizada por los romanos, que fundaron el Municipium Flavium Vivertorum en honor a su promotor. De ese periodo han quedado restos de calzadas, puentes, una villa y la necrópolis de la Berrocosa.
No hay datos sobre la presencia de los visigodos. Pese a ello, se conserva una pila bautismal decorada con una esvástica o cruz gamada en la iglesia de Santa María de la Torre. Se cree que, probablemente, procede de un templo anterior edificado por los godos.
Los musulmanes denominaron a la localidad Xarandiella, nombre que se conservaría en su versión castellana. Dicho término podría ser una adaptación fonética de un nombre anterior. Tal teoría se sustenta en las grandes similitudes que mantiene el topónimo con varios lugares astures, galaicos y lusos. Los musulmanes implantaron en la comarca sistemas de riego que se han conservado hasta la actualidad. También realizaron algunas construcciones de las que ha sobrevivido el alfiz (marco exterior) del arco de la portada de la iglesia parroquial.
A principios del siglo XII, los musulmanes fueron expulsados de esta zona por las tropas del rey Alfonso VII. Para su repoblación, defensa y administración de justicia, los pueblos de la Vera se agruparon en el alfoz de la ciudad de Plasencia. Jarandilla de la Vera se conformaría como una villa «realenga». Esta situación se prolongó hasta el año 1369, momento en el la localidad fue donada como señorío. Después, Enrique II de Trastámara cedió los derechos a don García Álvarez de Toledo, maestre de la Orden de Santiago, cuya familia terminaría dando lugar al Ducado de Alba.
Jarandilla de la Vera fue una de las paradas de la comitiva del emperador Carlos V en su viaje al Monasterio de Yuste. Así, el 11 de noviembre de 1556, toda la corte se hospedó en el castillo de los condes de Oropesa. En el año 1599, el rey Felipe III transformó el señorío en marquesado, otorgando el título a Fernando Álvarez de Toledo. Siglos más tarde, durante la guerra de Independencia española, hacia 1808, las tropas francesas atacaron el castillo y saquearon la villa.
Qué ver en Jarandilla de la Vera, villa fortificada en un entorno natural excepcional
El atractivo más conocido que ver en Jarandilla de la Vera y su comarca es la naturaleza. Sin embargo, también hay edificaciones de gran interés. Con ello en mente, la ruta arranca en la plaza de la Constitución, centro social de la villa. Conocida además como la Plaza Mayor, alberga el templo más significativo del pueblo: la iglesia de Nuestra Señora de la Torre (siglo XIV).
El edificio está erigido sobre peña viva, imposible de horadar mediante mina. Tal hecho indica que fue posiblemente levantado sobre una antigua fortaleza medieval. A su vez, esta podría haber sido edificada sobre un castro celta, como indica el verraco que hay en un muro de la torre. De su antigua función defensiva, se conserva la torre del homenaje, aprovechada como campanario. Su estructura es muy original, ya que tiene un ábside falso a los pies y una cabecera poligonal en el interior y semicircular en el exterior. La iglesia de Nuestra Señora de la Torre es gótica, salvo la cubierta de la nave.
Por dentro se conservan dos piezas de notable interés: un retablo de estilo barroco y un Cristo de marfil (procedente de Filipinas, siglo XVI). Por otro lado, cabe destacar la capilla renacentista de Gaspar de Loaysa (de 1599), con nervadura de crucería cuatripartita en su bóveda. En ella se puede ver un brazo armado con un puñal, símbolo de la actividad de su fundador, capitán de las Indias Occidentales.
Desde la plaza, bajando la calle Pizarro y la cuesta Carros hasta la avenida de Soledad Vega Ortiz, se llega al entorno del Parador de Turismo. El hospedaje se ubica en el antiguo castillo de Jarandilla de la Vera. No obstante, el aspecto actual es producto de múltiples reformas, tanto históricas como contemporáneas. Los restos visibles del primer recinto de la fortificación son el foso, los torreones y la puerta de acceso. Posiblemente, el aspecto más interesante de toda la construcción es el patio central. Dicho enclave consta de dos galerías de arcos en un lateral y varias torres, prismáticas y cilíndricas. Además, allí se pueden observar notables escudos, por ejemplo el de los Álvarez de Toledo.
Más allá del castillo
Otro punto de referencia que ver en Jarandilla de la Vera es la ermita de la Virgen de Sopetrán. Aunque sea pequeño, el monumento guarda un magnifico retablo, de estilo rococó. Su hornacina guarda la talla barroca de la Virgen. Muy venerada en la comarca, es objeto de una tradicional romería a la que se acude con los trajes tradicionales. La fama de la imagen provocó que en 1927 la visitara Alfonso XIII, hecho recordado con una placa conmemorativa.
Indispensable resulta la famosa Picota de Jarandilla de la Vera. Se trata del lugar en el que se colocaban la cabeza y otros restos de los ajusticiados. De grandes dimensiones, posee una estructura octogonal rematada por cuatro cabezas de dragón y un bello pináculo.
La iglesia de San Agustín, junto al Parador, es el último gran monumento que ver en Jarandilla de la Vera. Sede de un monasterio de agustinos recoletos y un colegio (siglo XVI), tiene planta rectangular. Asimismo, conserva el enterramiento de su fundador, el caballero Juan Arias.
Al comienzo de la carretera a Navalmoral de la Mata está la ermita del Cristo del Humilladero. Lo más interesante está en su interior, donde hay varias imágenes de los siglos XVI al XVIII. También unos azulejos de cerámica de Talavera de la Reina del siglo XVII.
Finalmente, tras un kilómetro de andar la calle Antonio Serrano, se llega al bello enclave natural de Garganta Jaranda. La espectacular formación se salva gracias al Puente Parral, de construcción medieval y origen romano. Se puede disfrutar de varias piscinas naturales, siendo las más conocidas la Serradilla y la del Puente Parral. Además, la Garganta Jaranda ofrece numerosos charcos y zonas de baño. Con esto termina el recorrido por lo que ver en Jarandilla de la Vera.
Datos prácticos para visitar Jarandilla de la Vera
Coordenadas
40° 7′ 32” N , 5° 39′ 39” W
Distancias
Cáceres 119 km, Plasencia 50 km, Badajoz 250 km, Madrid 222 km
Altitud
585 m
Habitantes
2845 (2024)
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