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Se conocía como la 'Boca del Infierno': la cueva del Camino de Santiago que une dos provincias

Aunque apenas supera los 50 metros de longitud, esta cueva goza de una gran importancia histórica. El Camino de Santiago atraviesa este túnel natural que une dos provincias en un entorno fascinante.
Entrada al Túnel de san Adrián. | Shutterstock
Aunque apenas supera los 50 metros de longitud, esta cueva goza de una gran importancia histórica. El Camino de Santiago atraviesa este túnel natural que une dos provincias en un entorno fascinante.

A unos 1110 metros de altura sobre el nivel del mar existe una oquedad que atraviesa la roca y une las provincias de Álava y Gipuzkoa. Se conforma así una de las fronteras naturales más representativas del País Vasco.

El Túnel de san Adrián, un túnel natural en un espacio fascinante

Parque Natural de Aizkorri. | Shutterstock
Parque Natural de Aizkorri. | Shutterstock

Ubicado en el importante Parque Natural de Aizkorri, el acceso más próximo con coche al Túnel de san Adrián es una pista forestal que sale del puerto de Etxegarate. Se trata de un camino estrecho y no ofrece muchos sitios donde dejar el vehículo. Luego hay una caminata por un sendero en un paisaje bellísimo.

Los dos pueblos más cercanos son Zalduondo en Álava y Zegama en Gipuzkoa. Otras localidades guipuzcoanas próximas para expandir la escapada son ZerainSegura e Idiazabal.

La historia del Túnel de san Adrián

A lo largo de la historia han transitado por el Túnel de san Adrián ejércitos, reyes, mercaderes y peregrinos. Como punto de paso, sus inicios se remontan a la antigüedad, al Imperio romano. Por aquel entonces pasaba por él la calzada que unía Astorga con Burdeos. Esta todavía guía los pasos del visitante a ambos lados de la apertura.

Desde el siglo XI está documentado su rol como vía natural de comunicación entre la llanada alavesa y el guipuzcoano valle del río Oria. Se alzó así como punto de paso entre Castilla y el resto de Europa.

Entrada al Túnel de san Adrián. | Shutterstock
Entrada al Túnel de san Adrián. | Shutterstock

En 1290, el papa Nicolás IV otorgó indulgencias a los peregrinos, transeúntes y mendigos que en el día de su festividad visitasen la ermita de san Adrián, en el interior del túnel. Durante su época de mayor apogeo estuvo dotado de una notable infraestructura que incluía una taberna, caballerizas y una guardia permanente.

Llegó hasta a contar con alcaldía. Uno de sus dirigentes incluso alardeó de ser uno de los hombres más importantes de toda Europa. Argumentó que los más distinguidos nobles del continente se descubrían en su presencia. Esto no debió de ser del todo falso, si se tiene en cuenta que el angosto orificio de salida del túnel obligaba a la mayoría de visitantes a agacharse.

El pasaje no era gratuito. Así lo evidencian los restos de la antigua aduana medieval que, en el lado guipuzcoano, sirven hoy en día de puerta de entrada al paso. Asimismo, el Túnel de san Adrián es también uno de los puntos clave de las primeras etapas del Camino Vasco del Interior. La ruta alavesa nació como alternativa a la ruta costera. Esto permitía a los peregrinos aprovechar la antigua calzada romana para llegar a Vitoria.

Llegaba a resultar en ocasiones demasiado peligrosa a causa de las luchas banderizas y del bandidaje. Estas fueron especialmente intensas en Gipuzkoa y Bizkaia entre los siglos XIV y XV. Debido a la intensa oscuridad que reinaba en el interior del túnel, llegó a ser conocido por los caminantes como la 'Boca del Infierno'.

En 1502 pasaron por él los príncipes Felipe el Hermoso y Juana la Loca en su viaje desde Flandes a Castilla. Ambos se detuvieron en la ermita del túnel para ejercer como padrinos de Felipe de Lazcano, hijo del famoso marino y militar Juan de Lazcano, que fue bautizado en la ermita de san Adrián.

Las mejoras de las vías de comunicación durante el siglo XVIII fueron restando tráfico al Túnel de san Adrián. Quedaría abandonado en 1851, cuando se inauguró la carretera que cruza el macizo a través del puerto de Etxegarate. Hoy en día es un recurso turístico natural de primer orden.

Qué ver en el Túnel de san Adrián

Ermita de san Adrián. | Shutterstock
Ermita de san Adrián. | Shutterstock

Desde Gipuzkoa, la población más cercana al túnel es Zegama, situada a orillas del río Oria. A él se llega ascendiendo por una elevada y escarpada ruta senderista que discurre en pendiente a través de la Sierra de Aizkorri. La entrada se realiza pasando bajo un perfecto arco de piedra anexo a los restos de una muralla medieval. Este interesante hito que ver en el Túnel de san Adrián constituía la antigua aduana de pago.

Ya antes de entrar se ve con claridad la ermita de san Adrián. Se alza sobre una elevación de roca, a la derecha. Se construyó en 1883 sobre otra anterior, probablemente del siglo XI. En su pila se bautizó en 1502 a Felipe de Lazcano, ahijado de los príncipes Felipe el Hermoso y Juana la Loca.

El conjunto del túnel no es muy extenso. Son poco más de 50 metros los que separan ambos extremos, perfectamente visibles cada uno desde el otro. La salida hacia Álava se estrecha hasta una apertura no superior a dos metros de altura. Observada desde el exterior, hace parecer que esta cueva no tiene salida. Sorprende la riqueza natural de ambos extremos.

En la vertiente sur hay un antiguo refugio de mikeletes. Desde él, la guardia foral guipuzcoana trataba de poner coto al tráfico de ganado en el siglo XIX. Hoy, sin embargo, es un agradable elemento que ver en el Túnel de san Adrián. Si se continúa el camino hacia Álava se llega a la localidad de Zalduondo.

Datos prácticos para visitar el túnel de san Adrián

  • Coordenadas: 42° 56′ 6″ N, 2° 18′ 55″ W
  • Altitud: 1100 m

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