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Declarada Patrimonio de la Humanidad: la joya granadina de encanto árabe custodiada por Sierra Nevada

La Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad un rincón de Granada que fusiona la herencia patrimonial de varias civilizaciones.
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Imagen: Shutterstock
La Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad un rincón de Granada que fusiona la herencia patrimonial de varias civilizaciones.

A los pies de Sierra Nevada, entre los ríos Darro y Genil, se extiende una joya con un impresionante legado andalusí y renacentista, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Su rendición en 1492 culminó siete siglos de reconquista cristiana de la península.

El Albaicín es el barrio más antiguo de Granada y una visita obligada para cualquiera que se encuentre descubriendo los encantos de la ciudad. Hay mucho que ver en este barrio, pues esconde verdaderos tesoros que invitan a perderse durante horas en sus serpenteantes y empinadas calles.

Breve historia del barrio del Albaicín: el corazón de Granada

Los primeros pobladores de Granada fueron los íberos, hacia el siglo VII a. C., llamándola Ilturir. En el siglo IV o III a. C. pasó a ser conocida como Iliberri y a estar controlada por los bastetanos y cartagineses.

Hay quien asocia el nombre de Granada con los términos garb («templo») y nata («diosa cartaginesa»). Lo cierto es que antes de la conquista musulmana existía no una ciudad, sino tres, que luego desaparecerían o se refundirían en la actual Granada.

Una segunda ciudad surgió en torno al año 190 a. C., cuando fue conquistada por los romanos, pues estos se establecieron en el Albaicín, en el municipio Florentinum Iliberritanum. Parece ser que hacia el año 62 llegó a la ciudad San Cecilio, que cristianizó la población y se convirtió en su primer obispo.

Es muy poco lo que se sabe de la dominación visigoda, salvo que siguió gozando de la importancia adquirida con los romanos. Luego quedaría abandonada, pues a comienzos del siglo VIII estaba despoblada.

Hacia el año 711 fue poblada por los invasores árabes que fundan el Reino Zirí de Granada durante el siglo XI; entre los siglos XIII y XV sería el Reino Nazarí de Granada. En 1013 el primero de los monarcas ziríes, Zawi ben Ziri, fue el fundador de la tercera ciudad: Madinat Garnata, también en la actual zona del Albaícin.

Tras una época de control bereber, los nazaríes impulsaron el crecimiento y desarrollo de la localidad, amurallándose los arrabales del Albaicín y levantándose la ciudad palatina de La Alhambra. Granada quedó entonces organizada en seis distritos amurallados, comunicados entre sí por puertas que se cerraban durante la noche. Así se mantendrá hasta el siglo XVI.

El episodio más destacado de la historia granadina tuvo lugar el 2 de enero de 1492, cuando Boabdil, el último de los reyes nazaríes, hizo entrega de las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos, partiendo después para el destierro.

Poco a poco, los siglos siguientes irán viendo la transformación de una ciudad islámica en una ciudad cristiana. El descubrimiento de los Libros Plúmbeos en 1595 dará pie a la creación de la Abadía del Sacromonte y a la vinculación de la recién inaugurada historia cristiana con su pasado más remoto.

Qué ver en el Albaicín, el barrio mudéjar más bello y más flamenco

Mirador de San Nicolás en Granada
Mirador de San Nicolás en Granada. | Dreamstime

En la visita al último reducto árabe en la península encontramos integrados elementos árabes y cristianos. El célebre Albaicín (o Albayzín) fue declarado, junto con la Alhambra y el Generalife, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Sus calles estrechas y empinadas dan cobijo a numerosos cármenes (casas con jardín) y a antiguas mezquitas sobre las que se han construido iglesias y plazuelas repletas de encanto como las de San Nicolás y San Cristóbal, que se han configurado como estupendos miradores de la Alhambra y el Generalife.

Nuestro itinerario para visitar Granada comenzará en la Granada moderna, que de alguna manera tiene su frontera con el Albaicín en la Plaza Nueva, lugar en el que confluyen la Granada zirí (que antes fue romana), la nazarí y la cristiana. En la plaza estaban instalados los gremios de artesanos y se celebraban todo tipo de espectáculos, incluidas las corridas de toros. Hoy en día sigue siendo un animado centro de reunión.

La Real Chancillería (siglo XVI) es desde su fundación la sede del alto tribunal de apelación del los antiguos reinos de Granada y de Sevilla hasta el siglo XIX, en la actualidad el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Su fachada, simétrica y solemne, es obra de Francisco del Castillo y el patio interior se atribuye a Diego de Siloé. También llama la atención la monumental escalera, bajo la que se sitúa la llamada 'Cueva del Verdugo', lugar destinado al ejecutor de las sentencias.

La Iglesia de Santa Ana (1540-1560), en la plaza del mismo nombre, se levantó sobre una mezquita. Sobresale su torre mudéjar con ajimez en las ventanas. En el interior, de una sola nave con capillas laterales, se conservan las tallas de San Juan de Dios de José de Mora y un San Jerónimo de José Risueño, entre otras.

Un fascinante viaje al pasado en el Albaicín

Desde aquí accedemos al Albaicín, un laberinto de callejuelas que suben y bajan según la inclinación del terreno. Ascendiendo por la Carrera del Darro, una de las más singulares y representadas de Granada, que transcurre paralela al río y está repleta de palacios (como la Casa de Ágreda), llegaremos a El Bañuelo o Baños Árabes (Hamman al-Yawza), Monumento Nacional. Los baños están construidos a base de ladrillo visto, con hermosas bóvedas de cañón y esquifadas y arcos de herradura sobre columnas de delicados capiteles.

Vista de una de las torres de la Alhambra desde la Calle del Darro
Vista de una de las torres de la Alhambra desde la Calle del Darro. | Shutterstock

El Paseo de los Tristes continúa la Carrera del Darro. Es uno de los lugares más románticos de Granada, desde el que se pueden disfrutar de magníficas vistas sobre La Alhambra.

Por él podemos llegar hasta el Palacio de los Córdova, actual sede del Archivo Histórico Provincial, y a las Casas del Chapiz, donde se ha instalado la Escuela de Estudios Árabes.

Algo más alejada, sobre el Sacromonte, se localiza la abadía donde en 1595, al inicio de su construcción, se encontraron los célebres Libros Plúmbeos en los que se narra la falsa crónica de la introducción del catolicismo en Granada por San Cecilio.

El conjunto, de los siglos XVII al XVIII, está compuesto de las Santas Cuevas, la Abadía, el Colegio de San Dionisio Areopagita y el Seminario. Lo más interesante del conjunto son precisamente las Santas Cuevas que, excavadas en la roca y cerradas a modo de celdas, forman un laberinto y terminan en la capilla de Santiago, en la que según la tradición dio su primera misa en España el apóstol Santiago.

En dos de las celdas se conservan dos piedras que, según la tradición, cubrían las reliquias. Una es negra y otra blanca, y se cuenta que quien besa la primera se casa al término del año y quien lo hace con la segunda, estando casado, encuentra el fin de su matrimonio. También se puede visitar el Museo de la Abadía, donde se conservan sus tesoros artísticos.

Enfrente del Bañuelo (o Baños Árabes) se aprecian los restos del Puente de las Compuertas, que unía el Albaícin con la Alhambra. Un poco más arriba se localiza el Convento de Santa Catalina de Siena o Zafra (1520-1540), fundado por Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos. Destacamos su retablo mayor (siglo XVIII), así como las imágenes y pinturas del presbiterio.

Al otro lado de la calle Zafra se halla la Casa de Castril, sede del interesante Museo Arqueológico. Muy próxima se encuentra la Iglesia de San Juan de los Reyes, de estilo gótico, terminada hacia 1520 y catalogada en 1883 como Monumento Nacional. De la mezquita, sobre la que fue edificada, solo se conserva el minarete, al que se añadió un cuerpo de campanas.

Resulta imprescindible el cercano Mirador de San Nicolás, una amplia explanada que ofrece inmejorables vistas del Albaicín, la Alhambra y Sierra Nevada. Desde aquí nos podemos acercar a la Iglesia de San Salvador en la que se conserva el patio de la mezquita sobre la que se construyó.

Es de planta rectangular y con galerías perimetrales, abiertas mediante arcos de herradura de ladrillo sobre pilares cuadrados del mismo material. Este templo fue uno de los dos que gozaron del derecho de asilo en Granada; en su el patio se colgaban los sambenitos de los moriscos condenados por la Inquisición.

El trayecto de salida pasa por la calle Panaderos, hasta la Plaza Larga y el Arco de las Pesas, contiguo a las antiguas murallas del siglo IX, pasando por delante del Palacio de Dar al-Horra (siglo XV), hasta el Monasterio de Santa Isabel la Real (1501). Su iglesia de una sola nave, con fachada gótica en piedra y torre mudéjar, conserva bellísimas armaduras mudéjares.

Datos prácticos para visitar el Albaicín en Granada

Coordenadas

37° 10′ 41″ N, 3° 36′ 3″ W

Distancias

Sevilla 251 km, Málaga 126 km, Madrid 434 km

Altitud

738 m

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