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Surcada por el río Urola al abrigo de un gran macizo: la bonita villa conocida como la 'cuna de la pelota vasca'

Casas-torre de origen medieval, palacios, iglesias y una gran tradición pelotari son algunos de los elementos de definen a esta encantadora villa bañada por el río Urola.
Vista panorámica de Azkoitia
Casas-torre de origen medieval, palacios, iglesias y una gran tradición pelotari son algunos de los elementos de definen a esta encantadora villa bañada por el río Urola.

La villa presume de contar en su historia con personajes célebres como los Idiaquez, los eruditos caballeritos y sus invencibles pelotaris. Dispuesta en torno al río Urola y protegida por el macizo de Izarraitz, esta localidad guipuzcoana sorprende por diferentes motivos.

Un poco de historia de la 'cuna de la pelota vasca'

La villa de Azkoitia se fundó en la falda del Izarraitz, alrededor de la Ermita de San Martín de Iraurgui, en 1324. Alfonso XI de Castilla fue el responsable de ello. Su misión era ser paso obligatorio para los mercaderes transitasen entre Getaria y Mondragón. Siete años después sus habitantes compraron unos terrenos al otro lado del río Urola. La refundaron con el nombre de Miranda de Iraurgi.

Río Urola en Azkoitia
Río Urola en Azkoitia. | Shutterstock

En 1456, los miembros del linaje oñacino de los Idiaquez clavaron en la fachada de su torre un documento en el que desafiaban a los villanos de Azkoitia. Esto provocó una reacción de Enrique IV. El monarca dirigió a estas hasta derrotar a los banderizos oñacinos.

En la Iglesia de Santa Cruz se reunieron desde la Edad Media las Juntas Generales de Guipúzcoa. Las actas de 1457 ya la denominan como Azcoitia, con su grafía en castellano. Era, además, una de las cuatro Villas de Tanda junto con Azpeitia, Tolosa y San Sebastián. Se repartían de manera rotatoria el puesto de corregidor, diputado general y burocracia provincial.

Más tarde vio florecer una pujante industria del hierro a partir del siglo XVI. Durante estos siglos las familias nobiliarias de la zona se enriquecieron gracias al boyante comercio de ultramar con América.

Llama la atención el número de azcoitarras que alcanzaron gran poder y fama. Los primeros fueron del linaje de los Idiaquez. Entre los siglos XV y XIX desempeñaron los más altos cargos en la administración y el ejército. Por su parte Juan de Insausti fue secretario de los reyes Felipe III y Felipe IV.

Siguiendo con ilustres oriundos de Azkoitia destaca Ignacio Manuel de Altuna, ilustrado que polemizaba con Rousseau. Javier María de Munibe e Idiaquez, conde de Peñaflorida, fundó en 1765 la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Se trata de la primera de las sociedades económicas. Al año siguiente de la fundación de la RSBAP estalló una revuelta popular conocida como la Matxinada.

En 1838 el pretendiente carlista Carlos María Isidro contrajo matrimonio con la princesa de Beira en la Torre de los Idiaquez. En sus memorias, el carlista Félix Lichnowsky escribió que «sus habitantes pasan por ser los más hermosos» del País Vasco. Apuntaba que «no se ve un rostro que no sea agraciado».

Durante los siglos XIX y XX floreció la industria textil local, basada en boinas y alpargatas. Más tarde se vivió el auge de la siderometalúrgica. Azkoitia es famosa por la pelota vasca. La localidad es asimismo cuna de una de las sagas de pelotaris más famosa del País Vasco, los Atanos. Atano III es considerado el mejor pelotari de todos los tiempos. Por ello, los partidos de pelota son grandes acontecimientos sociales.

Gastronómicamente hablando son famosos los macarrones de Azkoitia. Son dulces hechos a base de almendra, yema y azúcar. A ellos se atribuye que Miguel Indurain ganase Tours de Francia. También el ascenso a Primera División del Real Zaragoza en 2009.

Que ver en Azkoitia, una hermosa villa de Gipuzkoa

Vista panorámica de Azkoitia
Vista panorámica de Azkoitia. | Shutterstock

Lo más característico que ver en Azkoitia son sus casas-torre de origen medieval. En la Casa-Torre de Balda (siglos XII-XIII) vivió María de Licona, madre de San Ignacio de Loyola.

Por otro lado, destaca la Casa-Torre de Idiaquez. Se la conoce también como Etxe-Beltz, «casa negra», por el color de sus muros. Fue vivienda de los duques de Granada de Ega, secretarios de los reyes Austrias. Queda el barroco Palacio Insausti (siglo XVIII), donde se fundó la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.

En la plaza mayor merece la pena detenerse a contemplar la Casa Consistorial, con un llamativo escudo en su fachada. También la Parroquia de Santa María la Real, principal monumento que ver en Azkoitia.

Gótico-renacentista, luce planta de salón y tres naves. En su interior se conservan retablos de la escuela madrileña y sevillana. Muy destacado es su órgano romántico-sinfónico. Se creó en 1898 y surgió de la prestigiosa fábrica parisina de Arístides Cavaillé-Coll.

Por otro lado, sobre la colina que fue primer emplazamiento de Azkoitia se alza la Ermita de San Martín de Iraurgui. Cuenta con su reloj de 1859. Hoy el templo ha sido reconvertido en un museo sobre los orígenes de la localidad.

Además, cabe resaltar una escultura gigante de Jorge Oteiza. Este hito que ver en Azkoitia realiza distintos juegos con los sentidos. Los Frontones Jorge Oteiza representan cada uno de los siete territorios del País Vasco. Cada pista corresponde a la modalidad de pelota más frecuente de estos. Además, forma parte del Centro de Pelota de Euskal Herria.

Datos prácticos para visitar Azkoitia

Coordenadas

43° 10′ 39.17″ N, 2° 18′ 45.15″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 45 km, Barcelona 589 km, Madrid 419 km.

Altitud

113 m.

Habitantes

11 697 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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