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Encaramada sobre un enorme risco: la localidad granadina que se conoce como la 'ciudad de los tajos'

Este pequeño municipio de Granada se encuentra enclavado en un abrupto paisaje de cañones, lo que le ha llevado a ser conocido como la 'ciudad de los tajos'.
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Imagen: Dreamstime
Este pequeño municipio de Granada se encuentra enclavado en un abrupto paisaje de cañones, lo que le ha llevado a ser conocido como la 'ciudad de los tajos'.

En lo alto de un espolón rocoso que domina el desfiladero del río Alhama se asienta este épico municipio granadino. El conjunto de sus calles encaladas queda armoniosamente integrado en la Sierra de Tejeda y sus históricos baños siguen siendo un gran atractivo del lugar. A continuación, la historia y lo mejor que ver en Alhama de Granada.

Alejado de los grandes centros de población y con acceso complejo, se trata de una de las localidades más interesantes de la provincia de Granada. Lo es gracias a su barrio árabe, los monumentos religiosos, las edificaciones mobiliarias y su paisaje. 

Al estar ubicada cerca de otras localidades de la Costa Tropical, las posibilidades de alargar la escapada son enormes. Por otro lado, La Sierra de la Alhama, Tejeda y Almijara resulta especialmente propicia para los amantes de la naturaleza. Otras alternativas son Loja o la propia capital provincial, Granada.

Historia de Alhama de Granada, antiguo bastión nazarí

Monumento Natural de los Tajos de Alhama, en el entorno de la localidad
Monumento Natural de los Tajos de Alhama, en el entorno de la localidad. | Dreamstime

Es interesante conocer la historia local para disfrutar al completo de lo que ver en Alhama de Granada. Desde antiguo destacó por su fácil defensa y por sus aguas termales, motivo por el que fue poblada desde la prehistoria. Más tarde, las principales culturas mediterráneas se sucedieron su control. Con todo, su primera habitación urbana se debe a la tribu íbera de los Túrdulos. Por su parte, los romanos llamaron al lugar Artigi y lo adscribieron al Convento Jurídico Cordubense.

Tras pasar a sus manos, los musulmanes la renombraron como Al-Hammam, literalmente «el baño». Durante el siglo IX, el linaje de los Bann Rifa no acató la autoridad del emir de Córdoba, por lo que en el año 886 el príncipe Al-Mundir la asedió hasta que la muerte de su padre le obligó a regresar a Córdoba. En los siglos sucesivos recibió diversos ataques. Entre los más notables se halla la incursión de Fernando III el Santo que, aunque consiguió doblegar a la villa, no pudo rendir la alcazaba. Furioso, se llevó prisionera a la población capturada.

La seguridad que ofrecía y sus aguas termales propiciaron que fuera la plaza preferida de la corte granadina. Hacia 1350, el viajero Ibn Batutta describió la magnificencia de sus baños. Más de un siglo después, durante el duro invierno de 1482 la historia de Alhama de Granada cambiaría.

Fue entonces cuando un selecto grupo de 300 escuderos liderados por Juan Ortega de Prado escalaron los muros de la alcazaba. Pertenecientes a las huestes del marqués de Cádiz, iban provistos de escaleras de mano y cuerdas. De esta forma, tomaron el lugar por sorpresa y después bajaron al pueblo para abrir las puertas de las murallas al resto del ejército castellano. La conmoción causada por tan grande pérdida motivó la redacción del célebre romance de la Pérdida de Alhama:

«Paseábase el rey moro

por la ciudad de Granada

desde la puerta de Elvira

hasta la Vivarrambla.

¡Ay, de mi Alhama!

Cartas le fueron venidas

como Alhama era ganada

las cartas echó al fuego

y al mensajero matara.

¡Ay, de mi Alhama! ...».

Los granadinos reaccionaron asediando a los cristianos. Para vencerlos, llegaron a modificar el cauce del río. Sin embargo, la ayuda del duque de Medina Sidonia evitó la derrota cristiana. Una vez estabilizado el nuevo dominio y para acelerar su repoblación, se le concedió el mismo fuero que a Vélez-Málaga. La acción sería confirmada por Juana de Castilla en 1514.

Durante 1609, fue expulsada su población morisca. Aunque desde antes la mayoría de la población era ya solo cristiana, la relación con los musulmanes fue menos conflictiva que en otros lugares. Esto explica que no se sumaran a la rebelión de las Alpujarras.

Entre 1647 y 1652, la comarca vivió los «motines del hambre». Debido a ello, los repobladores cristianos se levantaron contra la presión fiscal y la especulación. Llegado el siglo XIX la plaza fue tomada al asalto por las tropas francesas en 1810. Para evitar el fusilamiento de los vecinos que habían participado en la defensa, los franceses exigieron que la villa pagara cien mil reales. Las familias afectadas debieron ir puerta a puerta, pidiendo a sus vecinos que les ayudaran, hasta conseguir el dinero.

En la noche de Navidad de 1884, un terremoto sacudió la provincia de Granada. Alrededor de 1500 casas fueron derruidas y hubo 300 muertos y 500 heridos. Sin embargo, gracias al apoyo de Alfonso XII, el lugar fue rápidamente reconstruido, conservando su aspecto anterior.

Qué ver en Alhama de Granada, la 'ciudad de los tajos'

Subida hacia la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación.
Subida hacia la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación. | Dreamstime

Lo que confiere a esta población su singular aspecto es el impresionante y abrupto paisaje que la rodea. Se trata de un enorme espolón rocoso limitado por un profundo desfiladero, cuyo lecho surca el río Alhama. A pesar de su pequeño tamaño, posee un rico patrimonio disperso entre las serpenteantes pendientes de sus calles, declaradas Conjunto Histórico.

La visita comienza en la Plaza Real o Plaza de los Presos, único espacio abierto de la urbe medieval. En ella se ubica la Cárcel Real (1674), adosada a lo que en su día fue la casa consistorial. Su fachada aún conserva el escudo de la prisión, pero hoy en día alberga en su interior un centro de interpretación.

El gran monumento religioso de Alhama

También en la Plaza Real se sitúa el gran hito religioso que ver en Alhama de Granada: la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación (siglo XVI), edificada sobre la antigua mezquita mayor. La historia de la consagración de este templo está estrechamente ligada a la guerra de Granada. Fue precisamente esto lo que llevó al papa Sixto IV a apoyar la causa de los Reyes Católicos, fundadores del santuario.

La portada occidental de la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación es obra de Enrique Egas. Por dentro destaca la capilla mayor, que contiene una imagen del crucificado, atribuida a Alonso Cano. Por otro lado, su gran torre es el punto de referencia visual de la localidad. Por último, en la sacristía contiene un Museo de Arte Sacro.

Junto a la Iglesia Mayor de Nuestra Señora de la Encarnación se alza la Casa de la Inquisición, cuyo edificio original fue levantado en el siglo XV, en estilo gótico isabelino. Sin embargo, tras el terremoto de 1884 quedó prácticamente demolido. Por ello, hubo de ser reconstruido durante la segunda mitad del siglo XX. Sobresale su imponente fachada, ornamentada con diferentes adornos neogóticos. El nombre del enclave viene de la teoría que apunta a su actuación como sede del Tribunal de la Inquisición.

El Hospital de la Reina y el antiguo barrio árabe

Siguiendo con lo que ver en Alhama de Granada se llega al Hospital de la Reina u Hospital Real. Se trata del primero de su tipo, de sangre, edificado en la provincia de Granada. Su origen se remonta a 1485, cuando los Reyes Católicos ordenaron su construcción. Se escogió para su ubicación el antiguo palacio del cadí o juez de la localidad. De ahí que tenga influencias mudéjares, aunque su estilo sea más cercano al Renacimiento. En la actualidad, acoge la sede de la Asociación de Termalismo de Andalucía.

Cercano al Hospital de la Reina, en pleno barrio morisco, se halla el Caño Wamba, fuente pública que data del año 1533. En ella aparecen los escudos de armas de los Reyes Católicos, representados a través del yugo y las flechas. Justo en el centro de la fuente se esculpió el águila bicéfala de Carlos V y fue uno de los primeros elementos en mostrar la dominación cristiana del lugar.

En el antiguo barrio árabe se conservan también diversas torres de vigilancia de aquella época. La Torre de Torresolana, próxima a la carretera del Salar, es circular y con muros de sillarejo. Por su parte, la Torre de la Luna se alza cerca del Llano de Zafarraya. Por último queda la Torre de Buenavista, de planta ligeramente hexagonal y situada junto a la loma que separa los ríos Cacín y Alhama.

Dos lugares singulares de la localidad son las escaleras del diablo y las mazmorras. La escalinata, muy empinada, se usaba para bajar al río, y su nombre proviene de la dificultad del ascenso. Mientras tanto, las mazmorras suponen un vestigio de la época nazarí (siglo XIII), un conjunto de excavaciones en la roca que se utilizaron inicialmente como almacén y más tarde como calabozo.

Hacia el otro extremo de la localidad se halla el convento de San Diego y su Iglesia de la Inmaculada. Dicho templo barroco cuenta con una imagen de la Inmaculada, obra de Alonso de Mena (siglo XVII). Es regentado por las hermanas clarisas, productoras de excelentes dulces.

El castillo, los baños y el paisaje: señas de identidad de Alhama de Granada

El castillo de Alhama de Granada fue reedificado con piedra irregular sobre la antigua alcazaba árabe tras el terremoto de 1884. Sus muros recuerdan un pasado repleto de escaramuzas y resistencias épicas. Es, junto al balneario, el edificio más histórico de la localidad. Este último se compone por unos baños árabes (siglos XIII o XIV) levantados a su vez sobre otros romanos. El conjunto se articula en una gran sala dividida en tres tramos. Uno de ellos recibe el nombre de Baño de la Reina en honor a Isabel la Católica.

Cercano a las termas, el río Alhama es atravesado por un puente, de origen disputado entre los romanos y los árabes. De un solo arco, posee dos rampas ascendentes que formaban parte de la antigua calzada de acceso a la ciudad. Aunque queda un poco escondido, merece la pena realizar el paseo que lo une con el balneario. De camino se atraviesa la pintoresca garganta excavada por el río, una de las grandes postales que ver en Alhama de Granada.

Para terminar el recorrido, conviene acercarse al Monumento Natural de los Tajos de Alhama. Desde allí se pueden disfrutar de excelentes vistas sobre el pueblo, con sus casas colgantes sobre la roca y la garganta con el río al fondo.

Datos prácticos para visitar Alhama de Granada

Coordenadas

37° 0′ 0″ N , 3° 58′ 59″ W

Distancias

Granada 58 km, Sevilla 226 km, Madrid 466 km

Altitud

850 m

Habitantes

5657 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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