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El pueblo español que celebra la Nochevieja en agosto

Bérchules, el pueblo que celebra Nochevieja en agosto

Queda poco para la medianoche y todo el mundo está preparado con las uvas en la mano. Comienza la cuenta atrás, doce campanadas y ¡feliz año! Abrazos, brindis, confeti, alguna traca y alegría desbordada. Pero en Bérchules hay algo diferente en esta estampa. Estamos en el corazón de la Alpujarra granadina y los asistentes no llevan abrigos ni bufandas, sino manga corta. Sí, celebran Nochevieja. Pero no, no es 31 de diciembre, sino que estamos principios de agosto.

De hecho, Bérchules es el único de los pueblos de España que celebra la Nochevieja en verano. Lo que en teoría debería haberse quedado en una simple anécdota, se ha convertido con el paso de los años en una tradición a la que nadie en esta localidad está dispuesto a renunciar. Es más, hoy en día es una de las citas más atractivas y más animadas de la temporada veraniega en Andalucía.

Bérchules, el vergel de Las Alpujarras

Bérchules, el pueblo que celebra Nochevieja en agosto
Bérchules, el pueblo que celebra Nochevieja en agosto. | Shutterstock

Pero antes de sumergirnos en la fiesta, vamos a situarnos. Estamos en el corazón de la Alpujarra granadina, dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada. A más de 1300 metros se asoma Bérchules, un pequeño pueblo de fachadas encaladas con esmero y calles a veces estrechas y empinadas cubiertas por tinaos, pequeños pasadizos de madera muy típicos de esta comarca. Una localidad en la que también merecen atención pequeños tesoros en forma de fuentes o de su iglesia de San Juan Bautista.

Pero Bérchules tiene algo más. Tiene una historia que nos lleva a tiempos nazaríes, cuando era despensa del reino de Granada gracias a su fértil huerta. De hecho, existe la teoría de que el nombre del pueblo proviene, precisamente, de “berchul”, que significa vergel. Y también tuvo su papel en la rebelión de las Alpujarras.

Historia y tradiciones que han dado forma a una localidad en la que, además, hay que dar gusto al paladar y olvidarse de la dieta. En Bérchules se saborea una gastronomía tan sabrosa como calórica, protagonizada por embutidos, migas, gachas potaje de hinojos y buñuelos, entre otras delicias.

Sin embargo, si su nombre ha trascendido los límites de la Alpujarra, de Andalucía y hasta de España ha sido por una anécdota que no se quiso dejar en el olvido. Esa anécdota acabó dando paso a una singular tradición y hoy es Fiesta de Interés Turístico de Andalucía.

El origen de la celebración: un apagón

En aquella Nochevieja del año 1994 todo estaba preparado para el gran momento. Pero de repente se hizo la oscuridad. Un apagón eléctrico a las ocho de la tarde dejó a la localidad sin luz y a sus vecinos con la miel en la boca. No solo no pudieron dar la bienvenida al nuevo año por todo lo alto, sino que el apagón duró lo suficiente como para dar al traste con todas las celebraciones.

Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de unos vecinos hartos de que la luz se fuera cuando el tiempo empeoraba. Y siempre en el peor de los momentos. Quedarse sin Nochevieja generó tal malestar que los habitantes de Bérchules salieron a protestar a la calle.

Pero eso no les iba a devolver la celebración de año arruinada. De modo que, como la creatividad no tiene límites y las ganas de disfrutar no conocen de fechas, alguien tuvo una singular idea: cambiar la celebración del fin de año para que el mal tiempo no pudiera arruinarla.

Dicho y hecho. Se preparó todo para celebrar la Nochevieja en agosto. Y se festejó por todo lo alto, como merecía la ocasión. Al fin y al cabo, llevaban meses esperando para ello. Aquella primera fiesta de fin de año en pleno verano tuvo tal éxito que no quedaron dudas: había que repetirla.

Toda la Navidad en un fin de semana

Esa Nochevieja en agosto lleva ya camino de cumplir 30 años. De hecho, cuando en Bérchules alguien habla de uvas y campanadas no se piensa en el 31 de diciembre, sino en el verano. Es el primer fin de semana de agosto cuando en las calles resuenan los villancicos, cuando en las casas se saborean turrones y cuando los Reyes Magos recorren el pueblo repartiendo ilusión entre los más pequeños.

Es una Navidad concentrada en tres días con un programa de fiestas tan intenso como entretenido. Hay conciertos, pasacalles, degustaciones de jamón y hasta concurso de belenes. Pero el momento álgido llega el sábado por la noche. Todo el mundo se reúne en la plaza y a las doce en punto, con el sonido de las campanadas de la iglesia, se comen las uvas, cae el confeti, se brinda por el año nuevo y se celebra una fiesta que durará hasta bien entrada la madrugada.

La fiesta ha ido creciendo y cada año son más los que se suman a la celebración. Personas a veces llegadas de muy lejos para disfrutar de una experiencia diferente. Al fin y al cabo, ¿quién dijo que para celebrar la Nochevieja en verano había que viajar a las antípodas?