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9 bellas playas de difícil acceso en España

playa de difícil acceso de Es Portitxol incustrada entre acantilados

Llega el verano y con él vuelve el destino turístico favorito de estas fechas, las playas. Normalmente se trata de espacios a los que es fácil llegar, pero a lo largo de España no faltan también de playas de difícil acceso. Todas ellas se esconden unos maravillosos paisajes naturales y son de lo más variadas. No importa si se prefiere hacer deporte, descansar o simplemente darte un chapuzón, en cualquiera de estas propuestas se encuentra un lugar digno de ser inolvidable.

Cala de Macarelleta en Ciutadella

playa de difícil acceso incrustada entre acantilados
Cala Macarelleta. | Shutterstock

Una de las más famosa de Menorca, la cala de Macarelleta está asociada a la de la Macarella. La principal curiosidad es que una de las mejores formas de llegar a la primera es hacerlo a nado. Todo ello en un aislado paisaje rodeado de acantilados. Cabe señalar que también se puede acceder andando, a través de un segmento del Camí de Cavalls. Asimismo, es nudista. Entre las principales actividades de esta recóndita playa destaca el submarinismo, ya que su costa guarda una profusa fauna marina.

Playa de Gulpiyuri en Llanes

Vista de la Playa de Gulpiyuri desde el aire
Vista de la Playa de Gulpiyuri desde el aire | Shutterstock

Entre Llanes y Ribadesella se encuentra una de las playas más pequeñas del mundo. Se trata de Gulpiyuri y solo cuenta con 50 metros de longitud. Sin embargo, su belleza radica en la peculiaridad de su paisaje, ya que está rodeada de una exuberante vegetación y grandes desniveles. Esto se debe a que se encuentra no en la línea de costa, sino tierra adentro. Un pequeño canal permite que llegue el agua de mar. Para llegar a ella hay que andar varios minutos entre prados típicos del Principado de Asturias.

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Playa del Silencio en Castañeras

Playa del Silencio Asturias
La playa del Silencio. | Shutterstock

Del oriente toca ir al occidente de Asturias. La playa del Silencio o del Gavieiru es un paraíso geológico donde destacan las espectaculares moles rocosas que defienden la plata del oleaje, creando un tranquilo remanso de aguas y mansas. Una de sus principales peculiaridades es que solo se puede acceder andando desde un único paso peatonal y posteriormente bajando unas empinadas escaleras. En pleno Camino de Santiago del Norte, no lejos de ella se encuentran dos rincones impresionantes: Cudillero y la Regalina de Cadavedo.

Playa de los Muertos en Carboneras

Playa de los Muertos
Playa de los Muertos. | Shutterstock

En Andalucía se extienden multitud de paisajes costeros de gran fama. En este caso hay que desplazarse al entorno de Carboneras, en Almería. La playa de los Muertos se llama así porque la tradición cuenta que hasta allí llegaban los cadáveres de víctimas de naufragios. Destaca el aire volcánico de su ambiente, las aguas cristalinas y la posibilidad de hacer nudismo en ella. Es conocida por la dificultad de su acceso, ya que para llegar allí es necesario realizar una intensa caminata por un barranco bastante escarpado. Casi un cuarto de hora hay que andar, pero merece la pena si se puede asumir el esfuerzo. Esto hace que lo ideal sea ir allí todo el día.

Playa de Azkorri en Getxo

playa rodeada de vegetación en getxo
Playa de Azkorri. | Shutterstock

La playa de Azkorri está localizada cerca del casco urbano de Getxo, alrededor de un entorno natural de excelsa belleza. La rodean abruptos acantilados y un conjunto dunar protegido. La arena es fina y oscura, las rocas abundan y el acceso es complicado. Este se realiza a través de una rampa asfaltada muy empinada. Para las familias interesadas, la zona cuenta con un lugar de juegos para que los más pequeños se diviertan en su visita. Asimismo, posee una ola muy buscada por los surfistas.

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Playa de las Conchas, La Graciosa

Playa de las Conchas en La Graciosa vista desde sus propias arenas
Playa de las Conchas en La Graciosa. | Shutterstock

Este arenal virgen se encuentra en La Graciosa, una pequeña isla con una población reducida. Aunque a ella se pueda llegar a través de una carretera, excepto si está de obras, el hecho de que solo se pueda llegar a la ínsula que acoge a las Conchas por vía marítima hace que se pueda considerar una playa de difícil acceso. La manera más fácil es tomar un ferry desde Lanzarote, aunque también es posible ir a esta isla canaria a través de un taxi marino.

Playa de S’Alga en Espalmador

Playa S'Alga vista desde el mar
Vista desde el mar de la playa de S’Alga. | Shutterstock

Si para llegar a la playa de las Conchas de La Graciosa había que tomar un ferry, para hacerlo a la de S’Alga son dos los necesarios. Este rincón de las Islas Baleares se halla en Espalmador, una islilla al norte de Formentera sin servicio alguno. Como no hay aeropuerto, para llegar a la pequeña de las Pitiusas no hay otra que ir en barco. A su vez, otro lleva hasta a la ínsula en que está la playa de S’Alga. Una opción alternativa, claro está, es tener una nave propia. Es un lugar paradisíaco con aguas cristalinas y arena fina.

Cala del Pino en Nerja

Cala de los Pinos entre acantilados y vegetación
Cala de los Pinos. | Shutterstock

Dentro de la Costa del Sol se encuentra la cala del Pino, que en realidad son dos separadas por rocas. Está cerca de la malagueña Nerja, entre las playas de la Torre del Pino y las Alberquillas. La combinación de una profusa vegetación y un terreno muy abrupto hacen que se trate de un espacio de difícil acceso. Como en ocasiones anteriores, lo empinado del camino se compensa con una baja ocupación y aguas turquesas. De nuevo, el nudismo es habitual.

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Es Portitxol en Ibiza

acceso al agua en la playa de Es Portitxol
Playa de Es Portitxol. | Shutterstock

La cala de Es Portitxol se localiza en un puerto natural flanqueado por una dos docenas de casetas de pescadores. Rodeada de altos acantilados, estos ofrecen algunas de las mejores vistas de Ibiza. Esta playa es de difícil acceso por dos razones. Primero, hay que dar un buen paseo en coche, al final por un camino, hasta aparcar. Tras ello, una andadura de entre 30 y 45 minutos que merece la pena por sí misma. La guinda a esta pequeña aventura es un espacio natural en el que dejar pasar las horas o hacer snorkel.