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Playas españolas que ni son el Caribe ni necesitan serlo

Playas bonitas de España que ni son el Caribe ni necesitan serlo

A la hora de señalar las virtudes de una playa de España hay demasiada costumbre de compararla con sus homólogas extranjeras, casi como si no tuviera validez por sí misma. No hay duda alguna de que el Caribe, con esas aguas de colores imposibles y esas playas doradas, es excelente. Pero las costas españolas no necesitan de Caribes para ser igualmente bellas, placenteras e interesantes. Así que esta lista está compuesta de playas que no son de aquel mar tropical, pero porque no necesitan serlo. Tienen bastante con ser lo que son.

Playa de Benijo, Islas Canarias

Playa Benijo
Playa de Benijo. | Shutterstock

En el norte de Tenerife se esconde esta playa de la localidad de Taganana que deja postales tan increíbles como la que precede estas líneas. Para llegar hasta ella, estando como está algo aislada, hay que recorrer un sendero. Escoltada por el roque Benijo y el roque La Rapadura, esta playa salvaje de arena negra hay que visitarla cuando la marea está baja y deja que se asomen sus impresionantes formaciones rocosas. Cuando empieza a caer la noche sobre las aguas, los juegos de luces entre estas rocas y el sol que se marchan son impresionantes.

Playa de Rodas, Galicia

Playa de Rodas
Playa de Rodas. | Shutterstock

Dentro del parque natural marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia se encuentran espacios tan hermosos como esta playa de Rodas. Se encuentra entre la isla de Monteagudo y la isla de Faro, unidas ambas a través de este arenal de más de un kilómetro de largo y 60 metros de ancho. Su arena fina y blanca, así como sus aguas cristalinas de color esmeralda, la convierten, como ha sido señalada en más de una ocasión, en una de las playas más valoradas de todo el mundo.

Playa del Silencio, Asturias

Playa del Silencio
Playa del Silencio. | Shutterstock

La playa del Silencio es una de las más bonitas de toda la costa asturiana. Recibe, en realidad, el nombre de playa d’El Gavieiru, pero estando como están encajada en impresionantes acantilados rocosos, se ha terminado popularizando el apodo inicial. La playa del Silencio lo es porque estos acantilados la protegen del viento y por tanto del oleaje, y por ello lo que queda es un remanso de aguas tranquilas y silenciosas. Completamente virgen, sus 300 metros de largo están cubiertos de pequeñas piedras. La ausencia de arena posibilita que sus aguas sean de un color poco común en el Cantábrico, un precioso cristalino verde esmeralda.

Playas de Oyambre y La Rabia, Cantabria

Playa de Oyambre y de la Rabia
Playa de Oyambre y de la Rabia. | Shutterstock

En el corazón del parque natural de Oyambre, en Cantabria, se encuentran estas dos playas que de alguna manera parecen una. Se pueden separar, pero la unión siempre hace la fuerza. En este caso, tomándolas como una escapada conjunta, se puede llegar a pasear más de dos kilómetros de arena fina y dorada, en perfecto estado de conservación, con un oleaje moderado y de nuevo el esmeralda en sus aguas. La postal desde la distancia es impresionante.

Playa de Azkorri, Euskadi

Playa de Azkorri
Playa de Azkorri. | Shutterstock

Euskadi puede presumir de contar con playas magníficas, pero esta selección se decanta por la playa de Gorrondatxe, la cuarta playa de Getxo, conocida popularmente como la playa de Azkorri. Es un lugar verdaderamente especial, con un sistema dunar propio, vegetación de todo tipo, una forma muy curiosa y muchas posibilidades de disfrute acuático. Sobre las rocas de la costa rompen olas perfectas para los amantes del surf y también para los que prefieren, sencillamente, disfrutar de paisajes puramente naturales.

Cala Aiguablava, Cataluña

Cala Aiguablava
Cala Aiguablava. | Shutterstock

Aigua blava significa agua azul, lo que ya da una idea de lo que se puede encontrar en esta estupenda playa catalana. Cuenta con 80 metros de longitud y 40 metros de ancho, siendo por tanto una cala pequeña que en verano suele estar muy concurrida. Recibe las aguas del mar con tranquilidad, encajada como está entre acantilados rosados de inmensa vegetación. Las vistas, especialmente desde la arena, son impresionantes. Cuando uno se sumerge en el Mediterráneo también las encuentra en las profundidades, pues la claridad de sus aguas permite que sea un lugar excelente para explorar el fondo marino.

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Cala Moraig, Comunidad Valenciana

Cala Moraig
Cala Moraig. | Shutterstock

La cala Moraig se ha popularizado mucho en los últimos tiempos y es entendible que sea así. Como sucede con el rincón anterior, es un lugar de tamaño reducido, que ha tenido incluso que limitar el aforo, de inmensa belleza y tranquilidad mediterránea. Situada en Poble Nou de Benitatxell, a los pies del macizo del Puig Llorença, esta cala no ofrece arena, sino piedras, en consonancia con sus alrededores. Es decir: acantilados rocosos que propician, a su vez, que haya numerosas rutas de senderismo de lo más bonitas. Es uno de los lugares más fotogénicos de la geografía española.

Playa de los Cocedores de Pulpí, Región de Murcia

Playa de Cocedores
Playa de los Cocedores. | Shutterstock

En el municipio de Águilas, en la Región de Murcia, se encuentra esta playa singular conocida como la playa de los Cocedores. Además del color, el sabor, el olor y la tranquilidad del Mediterráneo, su principal atractivo es que tiene unas formaciones rocosas de lo más vistosas. La erosión del mar ha ido modificando las rocas que protegen esta cala de 150 metros de extensión hasta crear las cavidades que hoy pueden contemplarse. A principios del siglo pasado se localizaba en este lugar un cocedor natural de esparto, lo que explica su nombre.

Playa de los Muertos, Andalucía

Playa de los Muertos
Playa de los Muertos. | Shutterstock

Entre Agua Amarga y Carboneras, en pleno Cabo de Gata, la playa de los Muertos destaca en esta zona de gran belleza por varias razones. Es un arenal de grandes dimensiones que se extiende a lo largo de un kilómetro, a orillas de un Mediterráneo que en este punto es tranquilo, azul y cristalino. Los guijarros de la playa, que nunca molestan, se van haciendo más finos a medida que se alcanza el agua. En seguida cubre, por cierto, así que los más valientes deben tener cuidado.

Ses Illetes, Islas Baleares

Ses Illetes
Ses Illetes. | Shutterstock

Suele decirse que las aguas de Formentera son las mejores aguas de España. Atendiendo al color de esta playa situada en el parque natural de Ses Salines de Eivissa y Formentera se entiende esta afirmación tajante. Este arenal paradisíaco se encuentra en el norte de la isla, ocupando casi medio kilómetro pero dividido en dos por una pequeña zona rocosa. Su nombre hace referencia a los islotes que se encuentran frente al arenal. Estas pequeñas islas, el blanco de la arena, el color de los barcos que surcan las aguas y el turquesa de sus convierten esta playa en una de las más bonitas del país.

Playa Papagayo, Islas Canarias

Playa de Papagayo
Playa Papagayo. | Shutterstock

Esta lista ha comenzado con las Islas Canarias y así concluye. De Tenerife a Lanzarote, tras haber recorrido toda la geografía española demostrando que ninguno de nuestros rincones necesita de comparaciones para hablar de su valor paisajístico. Lo mismo sucede con la playa de Papagayo, otra cala de arena blanca, de pequeñas dimensiones pero enorme belleza. Por la calidad de sus aguas es otra gran ventana a las profundidades marítimas. Se encuentra en un entorno salvaje, resguardada del viento, preparada para ofrecer unos atardeceres de ensueño.