Pitarque, un paisaje desconocido hacia lo salvaje

Pitarque

¿Por qué hay rincones que se convierten en lugares masificados y otros igualmente espectaculares siguen manteniendo su anonimato? ¿Por qué no un turismo más repartido que le dé también la oportunidad a las zonas que no han saltado al estrellato? Son estas las reflexiones que le pueden surgir a uno al dar una vuelta por los paisajes naturales de Pitarque, un municipio que tenía que formar parte, sin duda, de la colección de El rincón escondido.

Descubriendo lo desconocido

Pitarque es un municipio que pertenece a la provincia de Teruel, más concretamente a la comarca del Maestrazgo, toda una zona por descubrir que destaca por albergar hitos naturales de la talla del monumento natural del Nacimiento del Río Pitarque, las grutas de Cristal o los cañones del Guadalope. Pero también por sus pueblos, algunos de los cuales conservan aún sus cascos históricos medievales, sus recintos amurallados o las ruinas de sus antiguos castillos.

Pitarque
Pueblo de Pitarque. | Shutterstock

Del Maestrazgo, de por sí poco conocido, la capital, Cantavieja, es el enclave más transitado. Pitarque se halla a 58 kilómetros de la misma, una ruta que, por otra parte, se tarda más de una hora en recorrer. Se trata, por otro lado, de un municipio que destaca sobre todo por el nacimiento del río que le da nombre: el Pitarque.

Las posibilidades de Pitarque

El pueblo de Pitarque no es uno de los que conservan su casco medieval. Tampoco es de esos que se incluyen con asiduidad en las listas de pueblos más bonitos. Ni falta que hace. Porque el paisaje que lo envuelve, a los pies de las montañas de Peñarrubia y de Peña de la Virgen, habla por sí mismo. Estos dos elementos hacen de este rincón escondido un lugar perfecto para encontrar la tranquilidad y la belleza.

Sin duda, el atractivo por excelencia de la zona es el monumento natural del Nacimiento del Río Pitarque, un rincón conocido por los habitantes del municipio como “el ojo de la fuente” al que se tarda cinco kilómetros río arriba en llegar andando desde el pueblo. Pero es que el camino, apenas tocado por el ser humano, constituye una maravilla en sí mismo, pues transcurre a lo largo de este caudal de aguas cristalinas con sus pequeños saltos de agua y sus pozas. Todo ello vigilado por la presencia de los buitres leonados y las cabras montesas.

Nacimiento Pitarque
Monumento natural del Nacimiento del Río Pitarque. | Flickr bajo licencia CC-BY-SA-2.0

Sin embargo, el río no es el único atractivo de la zona. La ruta de los miradores también constituye una buena opción para disfrutar del entorno. En este caso, el recorrido empieza en el mirador de El Salto Quemado, ubicado entre los municipios de Pitarque y Villarluengo. El segundo es el de Pitarquejo, donde además se ubican algunas vías de escalada esperando a que alguien las suba. Luego, el camino también pasa por “la fábrica rota” (como se conoce a las ruinas de una antigua fábrica textil) y por cuatro miradores internos en el propio casco urbano del municipio, además de los que se hallan entre Pitarque y el ojo de la fuente.

En lo que se refiere al pueblo, destacan los edificios de arquitectura popular, como el horno o el lavadero, así como la iglesia neoclásica de Santa María la Mayor. De camino al nacimiento del Pitarque hay también una ermita: la de la Virgen de la Peña, uno de los monumentos más frecuentados por los autóctonos.

Ermita Virgen de la Peña
Ermita Virgen de la Peña. | Flickr bajo licencia CC-BY-SA-2.0

Por qué no lo conocíamos antes

Los íberos fueron los primeros en habitar el asentamiento de Pitarquejo antes de que el núcleo de población se trasladara a su actual ubicación. Después, cómo no, también pasaron por el municipio los árabes, de los que se cree que tomó su nombre: es posible que Pitarque derive de las palabras abu-tariq o tareq, cuya traducción sería padre de la acequia.

Luego, mucho tiempo después y tras pasar por diferentes manos, Pitarque albergó un par de centrales hidroeléctricas, así como fábricas textiles. Fue un tiempo de prosperidad económica para el municipio que, tras el cierre de las mismas y un fuerte proceso de emigración en los años 50, quedó despoblada. Aquí tenemos la que sea, probablemente, una de las razones de su anonimato. Pero no la única: las carreteras que comunican con el municipio son estrechas y con muchas curvas, aunque, eso sí, con vistas.

Tampoco hay que olvidar la comarca a la que pertenece y que mencionamos al principio, el Maestrazgo, ni la provincia de la que forma parte, Teruel. Ambos lugares son sitios poco frecuentados por el turismo, pero no hay que olvidar que no por ello menos visitables. Pitarque no tendrá playa ni formará parte de los lugares más frecuentados de los instagramers, pero es precisamente eso lo que lo hace un enclave tan encantador.