Ochate, el pueblo maldito

Ochate, el pueblo maldito por excelencia

Que Ochate, un pequeño pueblo del Condado de Treviño, se convirtiera en un fenómeno para los amantes del misterio ha dado lugar, incluso, a estudios sobre el asunto. Fue en los años ochenta cuando las ruinas de este pequeño pueblo se llenaron de turistas que buscaban naves espaciales, huellas de enfermedades mortales y todo aquello que surgiera. Hay testimonios de avistamientos y apariciones, teorías sobre el significado y origen de su nombre y, con todo esto, un lugar condenado a ser por siempre el pueblo maldito de España.

La leyenda que persigue a Ochate

Ochate es, hoy en día, un pueblo en ruinas
Ochate es, hoy en día, un pueblo en ruinas. | Shutterstock

Todo comenzó, como se ha dicho, en los años ochenta del pasado siglo. Por entonces, el pueblo de Ochate ya estaba abandonado, aunque hay diferentes versiones a la hora de señalar la fecha exacta de esta despoblación. Para analizar la razón por la que se hizo tan popular lo que importa es, en cualquier caso, que era un pueblo deshabitado y en ruinas. Fue en estas circunstancias cuando se produjo el supuesto primer avistamiento.

Pruden Muguruza, un vecino de Vitoria que por entonces trabajaba en un banco, tomó una fotografía de un cielo nocturno abordado, supuestamente, por una nave espacial. La fotografía se publicó en la revista Mundo Desconocido, la Biblia de lo esotérico de entonces. Ochate no se mencionaba junto a ese cielo.

Fue meses más tarde, en 1982, cuando Ochate se convirtió en protagonista inesperado en esta historia. Lo cierto es que tenía todo para que así fuera: un pueblo abandonado, situado en una comarca que siempre ha captado la atención, con ruinas que se remontan a siglos en el tiempo, con un avistamiento cercano. El artículo que entonces se publicó habló por primera vez sobre la maldición sobre Ochate que, según se recogía, cayó en desgracia en los años setenta, pero del siglo XIX, víctima de una plaga de enfermedades que acabó con todos sus habitantes. Excepto tres, se apuntó. Viruela, tifus y cólera habían sido, según este estudio, las afecciones responsables. Que asolaran Ochate pero no los asentamientos cercanos no era sino una prueba de esa maldición. La leyenda nació y creció.

Creció, de hecho, con una rapidez asombrosa. Ochate se llenó entonces de curiosos. Muchos abandonaron el lugar con grabaciones que demostraban que allí estaba pasando algo que los humanos sólo podían percibir a medias, tan poco dados a creer en lo sobrenatural. Una de las historias que ha dado la vuelta al mundo tiene que ver con una niña que, según diferentes testigos, grita kampora. “Fuera”, en euskera.

El mismo origen del nombre empezó a cuestionarse. Los creyentes estaban convencidos de que en esas seis letras estaba la primera pista, pues Ochate, en euskera, significa puerta secreta o puerta del frío. Es decir: Ochate abarcaba todas las áreas necesarias para ser calificado como un pueblo maldito. Orígenes, tragedias y ovnis.

También ha trascendido una historia que involucra al párroco de la antigua ermita. Según parece, éste desapareció, durante aquellos años malditos, de la noche a la mañana. Quizá sintiera la presencia del mismísimo demonio, aunque las malas lenguas siempre han comentado que se trató, más bien, de una historia de amor prohibida. Una tragedia más, en cualquier caso.

La historia real de Ochate

Ochate aún conserva los restos de casas antaño habitadas
Ochate aún conserva los restos de casas antaño habitadas. | Shutterstock

Para otros muchos no cabe duda: Ochate procede del antiguo Gogate, que significa, en realidad, pueblo de arriba. Su nombre hace referencia, así, al lugar exacto en el que se asentaba. En Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, publicado en 1845, Pascual Madoz se atrevió con una descripción de las poblaciones de España. De Ochate señaló que se encontraba en “una ladera bastante elevada”, que la temperatura era “algo fría” y que tenía siete casas, una iglesia parroquial con su cementerio y una ermita.

La historia real de Ochate tiene que ver con esta situación geográfica que tantas veces condiciona la existencia o desaparición de los lugares. Ochate nació al borde de una antigua calzada unida al Camino Real. Cuando este camino dejó de emplearse con la habitualidad con la que se empleó en la Edad Media, Ochate fue perdiendo, poco a poco, su importancia. Así se despobló, como se han despoblado la mayoría de los pueblos aislados. Estudios como el recogido en el libro Ochate, realidad y leyenda del pueblo maldito señalan que no fue, sin embargo, hasta poco antes de la Guerra Civil cuando finalmente perdió a todos sus habitantes.

También se ha podido saber que la primera referencia al poblado se remonta al siglo XI. Aparece, como Gogate, en la Reja de San Millán, documento precedente del cartulario del monasterio de San Millán de la Cogolla. Parece que desde el siglo XVI, cuando se recuperó de un pequeño abandono, vivió largos años en la normalidad típica de pueblos con estas características. A mediados del siglo XIX alcanzó su pico máximo de población. A partir de entonces, poco a poco, fue abandonado. No se han encontrado, de momento, referencias a esa maldición que llevó diferentes enfermedades a sus calles.

¿Se puede visitar… o será lo último que hagas?

Ochate es visitable, pero puede resultar escalofriante
Ochate es visitable, pero puede resultar escalofriante. | Shutterstock

Ochate se puede visitar, si es que con todo esto alguien se atreve a hacerlo. Es, de hecho, uno de estos Rincones Encantados más visitados por los valientes que no creen en estas leyendas, o que quieren comprobar cómo es una experiencia personal en el lugar.

Actualmente, Ochate es la viva imagen de un pueblo abandonado. Se han conservado algunas de las casas que un día estuvieron habitadas, así como la torre de la antigua iglesia de San Miguel, esa que referenciaba Pascual Madoz en su compendio de la España del siglo XIX. Parece ser que la piedra de la iglesia fue aprovechada por los vecinos de Imiruri para construir un nuevo cementerio. Cerca de Ochate pueden verse, también, los restos de la ermita de Burgondo, así como una necrópolis medieval. Este lugar, al margen de las maldiciones, es un lugar atractivo en el que disfrutar unos días.

El pueblo maldito por excelencia, un rincón encantadísimo

Ochate, el pueblo maldito por excelencia
Ochate, el pueblo maldito por excelencia. | Shutterstock

Prácticamente de la noche a la mañana, Ochate ha terminado siendo ese pueblo maldito por excelencia de la geografía española. Otros muchos lugares, como el Pueblo Viejo de Belchite, son un escenario donde ficción y realidad pueden fundirse, o confundirse. Ninguno como Ochate, por lo que causó en su momento y lo que todavía persiste. No es sólo un rincón encantadísimo, es también un fenómeno digno de estudio. Ahora se comprende que nació en una época, los años ochenta, en la que la ufología estaba despuntando, fruto de una especie de histeria y curiosidad colectiva. En cualquier caso, parece que Ochate tiene difícil desprenderse de esta fama.