Bañada por una ría frente al Atlántico: la bonita villa unida por puentes que se conoce como el 'puerto de Compostela'
Noia se fundó junto al puerto situado en la desembocadura del río Tambre. Durante la Edad Media, su proximidad a Compostela la convirtió en una de las poblaciones más importantes de Galicia.
Historia de Noia, el 'puerto de Compostela'
No está clara la procedencia del topónimo de Noia aunque, según una famosa leyenda que se refleja en el escudo del municipio, la villa fue fundada por Noé. Este le puso el nombre en memoria de Noela, la mujer de su hijo Jafet.
Su condición de puerto compostelano tuvo como inconveniente el atraer la atención de piratas e invasores. En el 1115 se instalaron algunos piratas en la cercana isla de la Creba y atacaron toda la comarca. Para evitar que hubiera más ataques, el rey Fernando II, en 1168, ordenó trasladar la villa a su asentamiento actual, algo más al sur del original.
Hacia 1319, el Papa nombró arzobispo de Santiago al francés Berenguel de Landoira. Aún así, le impidieron la entrada en la ciudad los compostelanos. El arzobispo francés debió de residir durante un tiempo en Noia, recabando la ayuda del caballero Rui Soga de Lobeira, alcaide del castillo del Tapal, para someter a sus oponentes.
La ayuda de la gente de Noia fue correspondida con la construcción de una muralla de piedra de seis metros de alto y la edificación de la Iglesia de Santa María a Nova. También se creó un hospital, para enfermos y peregrinos, y un lazareto (hospital de enfermedades infecciosas) para aquellos enfermos de lepra que acudieran por el mar.
Las edificaciones tuvieron un precio, pues al final Rui Soga fue capturado y decapitado por brindar ayuda a Berenguel. Noia seguiría sufriendo asaltos violentos siendo atacada, unos años después, por el duque de Lancaster, y, a mediados del siglo XIV, los rebeldes irmandiños (hermandades de campesinos) quemaron la fortaleza del Tapal. En 1589 Noia recibió la visita de la “contra-armada” del pirata inglés Francis Drake. Este optó por continuar en busca de objetivos militares más accesibles.
Con el motivo del "descubrimiento" de América, varios noyeses se fueron a la aventura. Entre ellos Antón Varela, que acompañaría como grumete a Magallanes en su primera vuelta al mundo. O Basilio Vilariño, un piloto que recorrió la Patagonia, acabaría muriendo a manos de los nativos.
En la edad contemporánea, los industriales catalanes se asentaron en Galicia con fábricas de salazón, sobre todo de sardinas. Creció entonces considerablemente el mercado del curtido de pieles, necesario para los zapateros, que en Noia tienen una gran fama.
Qué ver en Noia, una villa gallega con un gran patrimonio
El casco histórico de Noia, declarado Bien de Interés Cultural en 1985, es uno de los principales atractivos de la villa. Desde cualquier alto que la circunda se puede comprobar su compacta forma. Tiene un apretado grupo de casas a los pies de la Iglesia de San Martiño (San Martín), en dirección al mar.
La perspectiva al hacer turismo en Noia es como la de una pequeña Florencia gallega: tejados de tejas rojas, chimeneas, torres y plazas que le dan un efecto de intimidad medieval.
Todo el conjunto histórico aparece dominado por la presencia del edificio religioso. La citada Iglesia de San Martín, de estilo gótico, repite el modelo marinero de nave única con amplios arcos apuntados que descargan en contrafuertes y cubierta de madera a dos aguas.
Fue construida por orden del arzobispo Lope de Mendoza en 1434. Destaca la belleza de su monumental fachada occidental, enmarcada por dos torres inconclusas, una de ellas con remate piramidal. Su portada es de estilo compostelano, decorada con los doce Apóstoles, otros tantos músicos, unos ancianos presididos por el Salvador, y la Anunciación con dieciséis ángeles. El rosetón, rodeado por ángeles trompeteros, está ejecutado con fina tracería.
En esta parte más elevada de Noia se encuentran también los restos de la Fortaleza de Tapal. Aquí residían los arzobispos compostelanos durante el verano, y las antiguas murallas medievales.
Junto a ella, el Pazo de los Churruchaos. Se trata de una de las mejores casonas solariegas de origen gótico de la villa, con una interesante ventana ojival en la fachada.
También hay que ver en Noia los pazos urbanos. Asimismo, destacan por su monumentalidad la Casa da Xouba y el Pazo Dacosta (1399), con una sobria fachada sobre cuatro robustos pilares.
En los famosos jardines y alameda con palmeras, es recomendable visitar la almenada Casa Consistorial y el Convento de San Francisco. La iglesia del cenobio, construida en el siglo XVI, es de estilo ojival renacentista y consta de una nave en planta de cruz latina. En su interior se pueden apreciar dos interesantes sepulcros bajo arcos rebajados. Y, en la capilla mayor, el retablo, en el que se representa a la Virgen, Santa Clara y a San Francisco.
En contacto con el claustro franciscano está el ayuntamiento, construido a mediados del siglo XX. Está sobre el solar que antiguamente era hospital para peregrinos. Destaca su torre neogótica, con un gran arco de acceso y almenas ornamentales en la parte superior.
Una de las joyas patrimoniales que distingue a esta villa es su exclusiva colección de lápidas mortuorias. Más de 500 laudas de piedra, comprendidas entre los siglos XIV y XIX conforman el Museo de las Lápidas de la Iglesia gótica de Santa María A Nova (siglo XIV), uno de los centros litógrafos más destacados de Europa. Es un lugar imprescindible que ver en Noia.
La iglesia, construida en 1327 por Berenguel de Landoira sobre una antigua iglesia románica fuera de las murallas de la villa, cuenta con nave única, cabecera plana y muros gruesos. Durante el siglo XVIII se añadió una sacristía, una capilla y un pórtico. En su interior, además del museo, pueden verse la Capilla de los Carneros y una hermosa pila bautismal. Otro edificio de gran apego cultural es el Coliseo Noela, que cuenta con un auditorio con capacidad para 342 personas.
En la parte antigua se conserva también el Hospital de Adentro, también conocido como Casa de la Gramática. Es uno de los tres hospitales medievales de la villa, junto al Hospital Santo y el de San Lázaro. Tiene fachada plana con un arco apuntado en el escudo de armas del arzobispo de Compostela Rodrigo de Luna.El Puente de Traba comunica los arrabales de San Bernardo y O Couto. Está construido sobre un puente de la vieja calzada romana que recorría la costa gallega desde Braga y consta de cuatro arcos medievales con fuertes pilares para soportar la corriente del río.
El motor económico de Noia está centrado en dos sectores: el sector servicios y el sector primario. En el sector servicios destaca fundamentalmente el comercio. El pueblo, de tradición comercial, era conocido antiguamente por la calidad de sus pieles y zapatos. En el sector primario, la actividad económica por excelencia es el marisqueo. Los principales mariscos que se capturan en la ría son el berberecho y la almeja, tanto la fina como la babosa.
Entre las cosas que hacer en Noia, conviene acudir a sus numerosas fiestas. Las más populares son las patronales de San Bartolomé y la Feria Caballar de San Marcos. En los últimos años ha adquirido gran peso y popularidad la Feria Medieval con sus mercados y representaciones en el casco antiguo de la villa.
Datos prácticos para visitar Noia
Coordenadas
42° 47’ 6’’ N, 8° 53’ 16’’ W
Distancias
Santiago de Compostela 40 km, A Coruña 113 km, Vigo 100 km, Madrid 633 km
Aparcamiento
Se aparca con facilidad alrededor de la villa.
Altitud
10 m
Habitantes
14 092 (2024)
También puedes leer este artículo en inglés y francés.
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