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La muralla más antigua de España

La muralla más antigua de España

Son muchas las murallas que se asientan a lo largo y ancho del territorio español. Sin embargo, no todas cuentan con el privilegio de tener la mayor antigüedad del país. Apenas a media hora en tren desde Barcelona se ubica la ciudad donde se encuentra ni más ni menos que la muralla más antigua de España.

Se trata de una increíble construcción que rodea el casco antiguo de Tarragona y que se remonta al período romano, cuando la urbe era conocida como Tarraco, una importante colonia romana en la Península Ibérica.

Lo que hace única a la muralla de Tarragona

Muralla romana de Tarragona.
Muralla romana de Tarragona. | Shutterstock

A veces se habla de Tarragona como «la ciudad más romana de España» y hay razones para que así sea. Además de la muralla protagonista, el famoso anfiteatro, el circo y otros restos arqueológicos de gran relevancia son una muestra evidente del imponente legado romano en la región y de la trascendencia que esta población ya tenía en la época.

Tanto es así que debido a la importancia histórica del llamado Conjunto Arqueológico de Tarraco, que se extiende más allá de los límites de la ciudad, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

La muralla es el elemento arqueológico más significativo de la zona y fue construida entre los siglos III y I a.C. alrededor de la ciudad. Su principal función era defensiva porque protegía de los ataques de posibles enemigos, pero dada su grandeza acabó constituyéndose también como un símbolo de poder y autoridad.

A lo largo de los siglos, después de la caída del Imperio Romano, la muralla fue pasando por transformaciones considerables, en especial durante la Edad Media y la Edad Moderna. No obstante, la estructura original se conserva y hoy en día es un importante destino turístico que atrae a visitantes de todo el mundo para admirar la construcción romana más antigua fuera de Italia.

La muralla y su impresionante arquitectura

Sistemas de defensa de la muralla.
Sistemas de defensa de la muralla. | Rafa Esteve, Wikimedia

Si hay algo por lo que destaca esta joya patrimonial además de su antigüedad, son sus elementos arquitectónicos, un claro ejemplo de la arquitectura militar romana.

En sus inicios se trataba únicamente de una empalizada de madera usada como medida defensiva ante posibles ataques y contaba con un perímetro de aproximadamente 4 kilómetros, de los cuales se conservan unos 1100 metros. Con el tiempo se amplió y reforzó con sillares de piedra caliza y se le añadieron torres, puertas y poternas, lo que la convirtió en una de las murallas más robustas del Imperio. De hecho, todo este sistema de defensa era uno de los más avanzados y permitía a los romanos mantener el control de sus tierras.

Además, también llegó a tener una altura considerable para el momento ya que algunas de sus secciones alcanzaban entre los 5 y los 15 metros según el tramo.

Torre del Pretorio.
Torre del Pretorio. | Shutterstock

Por otra parte, estaba reforzada por torres de vigilancia colocadas a lo largo de su perímetro posicionándose como puntos estratégicos desde los que vigilar y defender la ciudad. En total existieron unas 14 torres y afortunadamente algunas aún se pueden visitar. Entre ellas destacan la Torre del Pretorio y la del Arzobispo, en la que se aprecian reformas medievales de manera notable y, la de Cabiscol. La más sorprendente es la de Minerva, que contiene la escultura y la inscripción romanas más antiguas de toda la península.

Otros elementos interesantes eran sus puertas, los cuales además de permitir la entrada y la salida de la ciudad, también eran puntos de control para regular el comercio. Actualmente tiene cinco y pueden verse dos de ellas: la Puerta del Pretorio y la del Mirador.

Cómo conocer la muralla

Paseo Arqueológico de Tarragona.
Paseo Arqueológico de Tarragona. | Shutterstock

Para contemplarla lo mejor es hacerlo desde el Paseo Arqueológico, un agradable camino ajardinado que transporta al pasado romano de Tarragona. A lo largo del sendero se puede observar la mayor parte de la muralla y sus detalles, como el relieve de la diosa Minerva; varias réplicas de esculturas romanas, como la de la Loba Capitolina, o las dos poternas, que eran pequeños pasajes que permitían acceder a la población desde el exterior.

Loba Capitolina.
Loba Capitolina. | Shutterstock

No obstante, este maravilloso espacio peatonal también es el mejor punto para tener unas vistas impresionantes del núcleo urbano y del mar Mediterráneo. Por este motivo, es un plan imprescindible no solo para contemplar un increíble monumento romano en España, sino para apreciar la belleza del paisaje y hacerlo desde una perspectiva totalmente histórica.

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