El Madrid de Bonaparte, el lado afrancesado de la capital

La plaza de Santa Ana es parte del Madrid de Bonaparte

José I es un personaje que forma parte de la historia de España y concretamente de Madrid. No en vano, fue rey del país entre 1808 y 1813. Además, dejó un gran legado en la capital madrileña. El Madrid de Bonaparte pervive en forma de muchas plazas, un famoso pasadizo subterráneo e incluso asentó las bases de un famoso museo. A pesar de todo ello, no fue respetado por los madrileños por ser un monarca impuesto por su hermano Napoleón. Acabaría huyendo y sus seguidores afrancesados pagando el haber seguido la ola venida de Francia. Tras ello vendría la ruindad personificada, el terrible Fernando VII, pero eso es otra historia.

Plaza de Oriente
Proyectada antes y concluida después, la plaza de Oriente fue muy impulsada por José I. | Shutterstock

Una de las épocas más convulsas de la historia de Madrid

Todo comenzó con el levantamiento del 2 de mayo de 1808. A partir de ese momento estalla la Guerra de la Independencia en España y una de las épocas más convulsas para la ciudad de Madrid. Estas revueltas fueron contra los franceses que habían invadido la ciudad y el país. Los principales escenarios de estas insurrecciones fueron la Puerta de Toledo, la Puerta del Sol y el Barrio de Malasaña. En este último, muchas de sus calles y plazas tienen nombres relacionados con estos levantamientos.

Los fusilamientos del 3 de mayo
Los fusilamientos del 3 de mayo | Wikimedia

Al día siguiente de estas revueltas se realizaron fusilamientos en diferentes lugares de la ciudad, como bien refleja el famoso cuadro de Goya El 3 de mayo en Madrid. Uno de esos lugares fue la plaza de la Lealtad, donde en 1840 se construyó un monumento en homenaje a los caídos con una urna con sus cenizas, donde aún permanecen hoy en día.

Aproximadamente un mes después de todos estos episodios, el hermano mayor de Napoleón, José Bonaparte, fue proclamado rey de España bajo el nombre de José I. Uno de los grandes objetivos del monarca, que fue rechazado por gran parte de los madrileños de la época, era modificar la configuración de la ciudad para que se asimilara más a París. En cierta medida fue un proceso de modernización al que le pesó el hecho de ser impuesto. El progreso con calzador no siempre entra.

Pepe Plazuelas y el inicio de muchas de las plazas de Madrid

Para cambiar el urbanismo de la capital madrileña, derribó multitud de edificios religiosos, como monasterios o iglesias. En su lugar construyó numerosas plazas en el centro de Madrid. Grandes ejemplos son las de Santa Ana, San Miguel o Mostenses. Debido a la gran cantidad de este tipo de espacios que mandó construir, José Bonaparte recibió el mote de Pepe Plazuelas. También le llamaban Pepe Botella al extenderse el rumor, falso, de que era muy aficionado a beber.

La plaza de Santa Ana es parte del Madrid de Bonaparte
La plaza de Santa Ana es parte del Madrid de Bonaparte. | Shutterstock

Posiblemente la más famosa que mandó construir fue la plaza de Oriente, que recibió este nombre por estar al este del Palacio Real. Sin embargo, lo cierto es que este proyecto no vio la luz hasta 1844 de la mano del arquitecto Narciso Pascual y Colomer. En el centro del lugar se encuentra una estatua de Felipe IV. A su alrededor, cinco estatuas de reyes visigodos y otros quince monarcas de reinos históricos españoles. En cuanto a jardines, sobresalen los del Cabo, los de Lepanto y los Centrales. En todo caso, la proyección original lleva el sello Bonaparte.

El Túnel de Bonaparte

Una de las grandes curiosidades del paso de José Bonaparte por Madrid, ya que construyó un túnel que conectaba el Palacio de Oriente con el Palacio de Vargas. Este pasadizo subterráneo recibe el nombre de Túnel de Bonaparte, fue construido por Juan de Villanueva y servía para que el monarca tuviera un camino por el que no pudiera ser visto por los madrileños.

Túnel de Bonaparte en el Campo del Moro
Túnel de Bonaparte en el Campo del Moro. | Shutterstock

Dada la antipatía que los habitantes de Madrid tenían por este rey impuesto, era una manera de evitar atentados contra el monarca. También se cree que reyes anteriores a José I ya tenían este proyecto en mente para unir el coto de caza mayor, en Campo del Moro, con el de caza menor, en la Casa de Campo. En la actualidad se encuentra cerrado al público, por lo que no se puede ver por dentro.

Ciudadela en el Parque del Retiro

También cabe destacar que su hermano Napoleón, tras ganar la batalla de Somosierra, en 1808 mandó construir una ciudadela con forma de estrella en el Parque del Retiro. Cuatro años después, en 1812, los ingleses ocuparon el parque en la Batalla del Retiro y volaron la Real Fábrica de Porcelana, de la que ya no queda nada. Poco después, el general Wellington mandó destruir todas las fortificaciones del Retiro.

Fuente del Ángel Caído en el Retiro
En esta fuente se situaba la ciudadela napoleónica. | Shutterstock

Como consecuencia de la guerra, el Palacio del Buen Retiro quedó en ruinas. El famoso parque madrileño sufrió graves daños durante este tiempo, pues la mayoría de sus árboles fueron talados para hacer hogueras. Sin embargo, el centro de esta fortificación es donde hoy en día se encuentra la Fuente del Ángel Caído, que es una de las fuentes más curiosas de España.

El origen del Museo del Prado

Otra de las grandes aportaciones de José Bonaparte a Madrid fue la fundación del Museo Josefino en 1809, destinado a albergar las obras pictóricas más representativas de la escuela española, como las de Diego Velázquez o Francisco de Goya. El decreto fundacional también ordenó llevar una colección de obras de pintores españoles al Museo Napoleón en París. La justificación era que se trataba de un símbolo de la unión entre las dos naciones. Sin embargo, también puede tomarse como un expolio en toda regla.

Sea como fuere, en 1810, el monarca y el experto Frédéric Quilliet empezaron a buscar pinturas y objetos de arte valiosos en los conventos de Madrid y de Andalucía y en el Monasterio de El Escorial. De esa manera formaron la primera colección de arte del museo y, finalmente, años después, se convertiría lo que hoy es el Museo del Prado. El impulso final vendría dado por María Isabel de Braganza. Fernando VII, su marido, la destrozó como hizo con las libertades y el país. Una víctima más del tirano que fue deseado. Pese a él, la institución actualmente es uno de los museos más importantes de España y del mundo.

Museo del Prado
Museo del Prado | Shutterstock

Como se ha podido ver a lo largo de este artículo, el legado que José I dejó en la urbe durante sus años de reinado es mucho mayor de lo que podría parecer a priori. El urbanismo madrileño se vio muy influenciado por el hermano de Napoleón, algo que no es muy conocido ni siquiera por los habitantes actuales de la capital. Sin embargo, ahí siguen las huellas del Madrid de Bonaparte y los afrancesados.