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La isla vasca que solo puede visitarse con marea baja

Isla de San Nicolás

Entre las ciudades de Bilbao y San Sebastián, en el pueblo vizcaíno de Lekeitio, se encuentra una de las islas de España más especiales. Y es que no son las personas quienes deciden cuándo visitarla, sino que el horario lo ponen el mar Cantábrico y la luna. La isla de San Nicolás, también llamada isla de Garraitz, solamente es accesible cuando hay marea baja. De no ser el caso, las personas deben llegar hasta ella o regresar a tierra firme a nado. Se trata de algo que podría asumirse en los meses de más calor, pero que resulta impensable en los días fríos. Sea como sea, el viajero la debe incluir en sus planes cuando se pregunte qué ver en Euskadi.

Cómo acceder a la isla de San Nicolás

Isla de San Nicolás
Isla de San Nicolás con marea baja. | Shutterstock

Para acceder a la isla de San Nicolás lo primero que se debe hacer es desplazarse hasta el pueblo de Lekeitio. Se encuentra a aproximadamente una hora por carretera de Bilbao y a una hora y cuarto de San Sebastián. Después, el siguiente paso es acercarse hasta el puerto del municipio. Cuando la marea está alta, la isla de San Nicolás flota frente al puerto pesquero de Lekeitio. Pero cuando la marea baja, el paisaje que aparece frente a los ojos del visitante es completamente distinto. En ese momento deja de ser una isla para convertirse en un montículo de tierra repleto de vegetación situado al final de una playa. Aunque cabe apuntar que, en cualquiera de los dos casos, es uno de los principales reclamos turísticos de este pueblo de Vizcaya.

Como bien decíamos, para acceder a la isla de San Nicolás se debe tener muy presente cuándo se producirá la pleamar y cuándo la bajamar. Es decir, cuál es el momento exacto del día en que el mar va a alcanzar su altura máxima y cuándo va a alcanzar su altura mínima. Ambos fenómenos se producen aproximadamente cada 12 horas y 25 minutos, pero es importante saber a qué hora del día será para que nadie se quede atrapado en la isla cuando quiera marcharse a casa.

Isla de San Nicolás con marea alta
Isla de San Nicolás con marea alta. | Shutterstock

Dicho esto, es hora de señalar que para llegar hasta la isla de San Nicolás hay dos opciones posibles. La primera de ellas es cruzar un malecón de piedra cubierto de musgo resbaladizo que comunica la isla de Garraitz con la playa de Isuntza. En realidad, se trata de un dique construido para evitar que los sedimentos arrastrados por el río Lea, que desemboca justo al lado, lleguen al puerto. Pero a su misma vez sirve como camino para acceder a la isla. Eso sí, cabe apuntar que el trayecto debe hacerse con calzado adecuado, preferiblemente con escarpines, para evitar caídas.

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La segunda de las posibles opciones para llegar hasta San Nicolás es la de ir caminando por la arena de la playa Karraspio. Se trata de la playa más grande de las dos mencionadas y también del camino más seguro para acceder a esta pequeña y curiosa isla del Cantábrico.

Pese a eso, se puede optar por cualquiera de las dos posibilidades siempre que haya marea baja. Pero es importante reiterar la necesidad de comprobar no solamente cuándo va a bajar la marea sino también cuándo va a volver a subir. Y es que podría darse el caso de demorarse demasiado en la isla de San Nicolás y encontrarse con que a la hora de volver, los dos accesos han quedado cubiertos de agua nuevamente. Esto podría ser un inconveniente por las temperaturas, tal y como se ha mencionado al inicio de estas líneas. Pero también por el peligro que suponen las corrientes marítimas.

Qué ver y hacer en la isla de San Nicolás

Isla de San Nicolás, naturaleza pura
Isla de San Nicolás, naturaleza pura. | Shutterstock

Sin lugar a dudas, la isla de San Nicolás se puede ver en una escapada desde Bilbao pero también es ideal para incluirla en una guía sobre qué ver en el País Vasco en general. Es un lugar mágico que regala una estampa de postal al observarlo desde la costa, pero que tiene mucho que ofrecer en sí mismo.

Hablamos de una isla de aspecto salvaje que mide aproximadamente 250 metros de largo. Así pues, es perfecta para disfrutar del contacto con la naturaleza. Cuando la marea está baja, queda al descubierto una pequeña playa. De este modo, uno de los planes que hacer en esta isla de los alrededores de Bilbao es tumbarse a descansar sobre su arena mientras se respira el aroma a pino que flota en el ambiente.

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Por otro lado, también se puede hacer trekking para llegar hasta su mirador, que se encuentra en la parte más alta de esta isla de 48 metros de altitud. Las vistas del mar y de Lekeitio desde allí son fascinantes. También lo es la puesta de sol que regala San Nicolás siempre que la marea permita quedarse a contemplarla.

Además de esto, al hacer el camino que lleva hasta la cima de la isla de Garraitz el viajero se encontrará con huellas de civilizaciones pasadas. Por allí, entre otros, han pasado frailes franciscanos, piratas y militares. Los arqueólogos han encontrado en San Nicolás pólvora de la guerra de la Independencia, pero también cañones y monedas de varios siglos atrás.

Por supuesto, esto no pueden verlo los viajeros. Pero lo que sí pueden ver son los restos de una ermita construida en el siglo XVI en honor a San Nicolás. También los de un fuerte y una vieja muralla. Las construcciones están destrozadas, derruidas, pero queda alguna otra piedra de lo que fueron en el pasado. Por tanto, quedan en la isla restos tangibles de su historia.