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Surcado por el río Llobregat y escondido entre montañas: el otro 'Park Güell' de Gaudí que poca gente conoce

El emblemático Park Güell de Antoni Gaudí tiene un mellizo escondido en una pequeña localidad de la provincia de Barcelona.
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El emblemático Park Güell de Antoni Gaudí tiene un mellizo escondido en una pequeña localidad de la provincia de Barcelona.

Los gemelos son animales o personas completamente idénticos, nacidos del mismo parto y originados por la fecundación de un mismo óvulo. En cambio, los mellizos son individuos desarrollados en distintos óvulos, aunque también nacen durante el mismo parto. Es decir, si atendemos a la definición más simple, un gemelo es idéntico a su hermano, mientras que un mellizo es parecido, pero no igual. Los Jardins Artigas son, precisamente, el hermano mellizo del Park Güell, ambos hijos de un mismo padre: Antoni Gaudí.

Un poco de historia de los Jardins Artigas

Vista de los Jardins Artigas. | Shutterstock
Vista de los Jardins Artigas. | Shutterstock

A principios del siglo XIX, el Paseo de Gracia estaba haciendo sitio para dar cabida al célebre Park Güell. Eusebi Güell i Bacigalupi, históricamente conocido por ser el mecenas del artista, había quedado prendado por las obras del arquitecto a la par que se dedicaba a su faceta industrial. Así, en 1901 se puso en marcha la construcción de la fábrica de Cemento Asland, primera factoría de cemento industrial de Cataluña, de la que Güell fue promotor. Para su emplazamiento, se eligió el paraje del Clot del Moro en el municipio de Castellar de Nuch. Hoy en día la fábrica sigue en pie, aunque ahora rehabilitada como museo.

El caso es que para alimentar los hornos de Asland se hacía necesario el carbón, que se extraía de las minas de la Sierra de Catllaràs, pertenecientes en este caso al municipio de La Pobla de Lillet. Para salvar la distancia entre este núcleo de población y la explotación minera, Güell le pidió a su arquitecto favorito, Antoni Gaudí, que construyera una vivienda para los trabajadores de la mina. El artista así lo hizo y en 1905 era ya posible disfrutar del Chalet de Catllaràs, otro edificio que aún sigue con vida.

Mientras el arquitecto se encargaba del diseño de este último inmueble, se alojó en La Pobla de Lillet, concretamente en la casa de la familia Artigas, cuyo cabeza de familia era un importante industrial textil. Este empresario poseía, además, un terreno en la conocida como Fuente de la Magnesia, en el cauce del río Llobregat. Agradecido por la hospitalidad de la familia, Gaudí decidió diseñarles unos jardines en aquel mismo terreno.

Terminado de construir en el año 1906, los Jardins Artigas fueron recorridos durante muchos años por aquel linaje. Sin embargo, en 1950 la familia se trasladó a Barcelona y el parque quedó prácticamente abandonado durante casi 20 años. Por suerte, en 1992 fueron restaurados hasta terminar siendo un punto de atracción turística bajo propiedad municipal.

Las claves de los jardines

Puente modernista sobre el río Llobregat. | Shutterstock
Puente modernista sobre el río Llobregat. | Shutterstock

Antoni Gaudí realizó un proyecto semejante al del Park Güell e incluso se valió de algunos albañiles que ya habían trabajado en dicha creación. Al igual que este, los Jardins Artigas se caracterizan por su magnífica integración en la naturaleza. El trencadís, los arcos catenarios o los símbolos cristianos son algunos de los elementos gaudianos que se extienden a lo largo de un espacio concebido para el paseo. Así, la obra se compone, en su gran mayoría, por piedra y mortero a la vez que se aprovechó la vegetación propia del enclave, introduciendo algunas especies nuevas como el álamo.

Lo primero que se vislumbra al atravesar la entrada de los jardines es una fuente que casi parece obra del medio natural junto a un mural y un banco de trencadís. Tras pasar junto a algunas esculturas más, el visitante se internará en una gruta artificial encabezada por un arco catenario. Será necesario dejar esta cueva atrás y traspasar el Pont d’art Coix, que salva las aguas del Llobregat, para llegar a la Glorieta, símbolo de los jardines y punto desde el que observar el resto del paisaje.

Lo que queda son el merendero y el Puente de los Arcos, dos de los cuales están formados por las siluetas de un hombre y una mujer. Tampoco pueden dejarse de mencionar las figuras religiosas que salpican el recorrido. Hablamos de los cuatro animales que representan a los cuatro evangelistas: así, el ángel de San Mateo, el águila de San Juan, el león de San Marcos y el buey de San Lucas se reparten a los largo de toda la visita.

Rincones cercanos a los Jardins Artigas

La Pobla de Lillet, municipio en el que se encuentran los Jardins Artigas. | Shutterstock
La Pobla de Lillet, municipio en el que se encuentran los Jardins Artigas. | Shutterstock

La visita a este pequeño lugar se puede completar de muchas maneras, aunque la que proponemos aquí tiene mucho que ver con toda la historia que precedió a los Jardins Artiga. En primer lugar, es indispensable visitar el municipio del que forman parte: La Pobla de Lillet.

En su día, La Pobla de Lillet fue una villa medieval coronada por un castillo del que apenas queda una fachada. Sin embargo, el trazado de sus calles empedradas aún mantiene esta esencia, que se acentúa en sus cercanías con el Monasterio de Santa María de Lillet, un templo románico del siglo XI.

A la antigua villa medieval la rodean los pinos y hayedos de la sierra de Catllaràs. La humedad y el olor de los pinos están totalmente presentes. Los ríos Llobregat y Arija, que dividen al pueblo en cuatro, se encargan de ello. Así que, con tanta naturaleza, no es de extrañar que otro de los atractivos de la zona sean las rutas senderistas.

Pero volviendo a la historia de los Jardins Artigas, otra opción es la de visitar el Xalet del Catllaràs, donde los obreros de la fábrica Asland se alojaron durante años. Este edificio ha sido recientemente restaurado y abierto a la visita pública.

Mientras tanto, a unos cuantos kilómetros del Xalet del Catllaràs, la antigua fábrica de Asland ofrece una estampa espectacular. Aunque ya inactiva, la antigua fábrica sigue siendo un ejemplo de arquitectura modernista, destacándose la técnica constructiva de la bóveda catalana y las estructuras de hierro forjado. De hecho, el edificio está declarado Bien de Interés Cultural. En su interior, ahora se alberga el Museo del Cemento Asland.

Un jardín al estilo más gaudiano en plena naturaleza

Como si fueran dos mellizos separados al nacer, los Jardins Artigas y el Park Güell crecieron en lugares distintos, pero al mismo tiempo. Si bien los jardines son menos conocidos, esta podría ser más una ventaja que un inconveniente, ya que su visita se puede disfrutar con mucho más sosiego. Ubicados en un municipio al que no le hace falta de nada, la visita a estos jardines se disfruta al comprobar las maravillas que alberga en su interior.

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