Isla de Sálvora, la gran desconocida del Atlántico gallego

Isla de Sálvora

Hablar del parque nacional de las Islas Atlánticas es hablar del paraíso. Las islas de Ons, Cíes, Cortegada y Sálvora son un conjunto de bellos paisajes e historias que se remontan a tiempos antiguos. Algunas de ellas incluyendo leyendas que aportan ese toque mitológico que parece rodear siempre a Galicia. Gusta la tranquilidad que ofrecen y se desean sus playas por encima de todo. Una de ellas, de hecho, ha sido señalada en numerosas ocasiones como la mejor playa del mundo. Pero estas líneas no quieren apuntar hacia esa dirección, sino rescatar el que quizá sea el paraíso más desconocido de este conjunto. La isla de Sálvora, un rincón escondido que vuelve a demostrar que en España quedan muchos lugares magníficos aún sin explorar.

Descubriendo lo desconocido

Faro de la isla de Sálvora
Faro de la isla de Sálvora. | Shutterstock

La isla de Sálvora es la mayor del archipiélago del mismo nombre, compuesto también por pequeños islotes como Noro. La belleza de este lugar puede apreciarse bien desde la península de O Grove, donde los atardeceres de San Vicente do Mar permiten deleitarse con las formas de Sálvora y la manera en la que el astro cae siempre sobre la costa gallega. Ya se ha hablado en numerosas ocasiones de la puesta de sol más deseada de España. También de las que ofrecen otras regiones como Porto do Son. Este es solo un ejemplo más.

Sálvora es, hoy en día, la única isla visitable de ese archipiélago que preside imponente. Forma parte de la provincia de A Coruña. Situada como está en la ría de Arousa, es la única que se queda fuera del dominio de Pontevedra sobre este parque marítimo-terrestre. Fue refugio de piratas en una época, entre los siglos XVI y XVIII, en la que estos eran una realidad amenazante y no solo un producto de película. Antes, vikingos, sarracenos y otros pueblos con dominios sobre el mar la usaron como base de operaciones. Estuvo en manos de la Iglesia hasta el siglo XVI, para pasar a pertenecer a la familia Mariño a comienzos del XVII. Es este el nombre que más se relaciona con el lugar, diciéndose incluso que todo aquel que lleva este apellido hoy en día arrastra consigo esa leyenda asociada a tiempos antiguos.

Desde el año 2001 forma parte del parque nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, propiedad de la Xunta desde 2008. Apenas ha pasado una década desde que se acondicionó para abrirse al público, siempre con las restricciones que deben acompañar a una tierra sagrada como esta.

Las posibilidades de la isla de Sálvora

Antigua aldea de la isla de Sálvora
Antigua aldea de la isla de Sálvora. | Shutterstock

El principal atractivo de la isla de Sálvora tiene que ver con la libertad que ofrece, dentro del respeto que hay que tener por el entorno. Esa libertad viene del carácter salvaje de su naturaleza, que puede pasearse y explorarse sintiendo que las cosas están como estaban hace siglos. Con algunas modificaciones atadas a la evolución, pero con la misma sensación de autenticidad que uno presupone en tiempos pasados. De hecho, la isla no cuenta con ningún tipo de servicio. Ni siquiera hay papeleras, por lo que uno tiene que recoger sus residuos para llevarlos de vuelta a la península. Que el paso del ser humano siga generando un impacto mínimo es una de las claves de esta isla.

Aunque, como se ha dicho, abordando los cambios que llegan con el paso del tiempo. Por ejemplo, se encuentra deshabitada desde finales del siglo pasado. El único asentamiento que puede visitarse es una aldea en ruinas que para los amantes de lo abandonado será todo un lujo. La antigua vida del lugar puede observarse bien en la decena de construcciones que la componen.

Antiguo pazo de la isla de Sálvora
Antiguo pazo de la isla de Sálvora. | Shutterstock

Queda todavía en pie la que fuera la fábrica de secado y salazón de pescado, levantada a finales del siglo XVIII por la familia Otero, otro de los nombres atados al devenir del lugar. A mediados del siglo pasado sufrió una verdadera reconversión hasta tomar la forma de un pazo residencial que ocupó el clan mencionado. Hoy es un museo que contiene buena parte de la historia de la zona. Descubriéndola se descubrirá, entre otras cosas, el que ha sido el mayor naufragio acaecido en costa gallega, el del Santa Isabel. En 1921, un barco que transportaba 268 personas naufragó frente a las costas de la isla. Los vecinos de la isla, a falta de más ayuda, acudieron a socorrer a las víctimas, pero, pese a la heroicidad de los habitantes de Sálvora, perdieron la vida 213 personas.

Sirena de Sálvora frente al marSirena de Sálvora frente al mar. | Shutterstock

También debe visitarse la Sirena de Sálvora. Esta escultura, relacionada con la leyenda de la isla, se levantó en 1956 por orden del marqués de Revilla, descendiente de los primeros Oteros. La historia habla de un caballero romano que tras naufragar en las costas encontró, paseando por la playa, una sirena muda de la que se enamoró. Ambos se casaron y tuvieron un hijo llamado Mariño, como esa primera familia propietaria. A partir de aquí las versiones de la historia cambian, pero la más popular habla de cómo el hombre quiso que su esposa recuperase el habla, así que trazó un plan. Saltaría con el hijo de ambos sobre las hogueras durante la noche de San Juan. La sirena, asustada al ver cómo se precipitaban hacia el fuego, escupió un trozo de pescado por la boca y reclamó a su hijo. Así fue como la voz volvió a ella.

No hay que perderse tampoco la capilla de Santa Catalina. Esta antigua taberna de marineros sufrió su propia reconversión hasta terminar siendo el templo del lugar. Aunque para templos, las playas. Buena parte de la isla es rocosa, pero tiene sus secretos. Pequeños rincones en los que la arena fina y las aguas transparentes apuntalan esa idea de que no hace falta irse al Caribe para disfrutar de paraísos marítimos. Galicia tiene a montones y muchos están en Sálvora. Playas desiertas y salvajes donde el tiempo parece detenerse, hasta que el sol se pone y hace que el viajero deba decir aquello de marcho, que teño que marchar. Hay que irse, aunque es difícil querer hacerlo.

Por qué no la conocíamos antes

Isla de Sálvora desde la isla de Arousa
Isla de Sálvora desde la isla de Arousa. | Shutterstock

La principal competencia de la isla de Sálvora son sus compañeras dentro de ese conjunto del parque. Especialmente en lo que respecta al archipiélago de las Cíes, localizadas frente a la ría de Vigo. Es en este lugar donde se encuentra esa playa de Rodas reconocida mundialmente y también donde se concentran la mayoría de los viajeros que buscan acercarse a este rincón especial del Atlántico.

Cuando uno viaja unas millas más al norte, donde se localiza la isla de Sálvora, normalmente lo hace para descubrir los pueblos más populares de la zona. Desde Sanxenxo hasta Cambados, pasando por el mencionado Vicente do Mar, que en los últimos años ha atraído a numerosos curiosos hasta la fantástica península de O Grove. También hacia el norte, la isla de Arousa ha ido ganando adeptos a medida que sus playas, muchas ubicadas en el fantástico parque natural de Carreirón, se han ido conociendo.

Como ya se explicó cuando se desveló el hechizo de atardeceres que es Porto do Son, el problema de Galicia es su propia bendición. Por belleza, cultura e historia, hay que visitarlo todo. Por tiempo y espacio, es fácil dejarse atrás rincones escondidos como esta isla de Sálvora que, estamos convencidos, irá despuntando poco a poco.