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La historia de los Cien Palacios de El Puerto de Santa María

El Puerto de Santa María, la Ciudad de los Cien Palacios

El Puerto de Santa Maria es una localidad de tamaño medio y esencialmente marinera que ha ido evolucionando mucho a lo largo del tiempo. Actualmente es una ciudad con algo más de 88.000 habitantes que se ubica en un entorno privilegiado de la provincia de Cádiz, entre Jerez de la Frontera, Rota y la misma Cádiz, convirtiéndose en una referencia turística de primer orden en la bahía.

La Ciudad de los Cien Palacios

Portada de la Casa de las Cadenas
Portada de la Casa de las Cadenas. | Panarria, Wikimedia

En la memoria sentimental de los portuenses se encuentra la expresión popular de que el Puerto de Santa María es la Ciudad de los Cien Palacios. ¿De dónde procede este sobrenombre producto de una hipérbole? La explicación es sencilla: a partir del siglo XV, El Puerto de Santa María se convirtió en una ciudad moderna, estratégica, bien situada, con buen clima y con salida al mar. Un caramelo para los comerciantes.

Estas características llamaron la atención de muchos burgueses y mercaderes que intuyeron una expansión económica en la zona. La llamada del oro, que dijeron algunos historiadores. Donde había dinero llegaban las familias pudientes y nobles de toda España, también algunas de Europa, que influyeron en la arquitectura y el patrimonio de los gaditanos. En El Puerto de Santa María dejaron su impronta. Se erigieron numerosas casas-palacios o casas palaciegas que pertenecían a familias aristócratas y burguesas de la época: los Eguiarreta, los Valdivieso, Rivas, Araníbar, Vizarrón o los Voss. El resultado es ciertamente fascinante.

Una ciudad que mezcla el aroma embriagador del mar, una impresionante y omnipresente luz, con el olor a vino de algunas de sus calles, efecto de las bodegas, y esos palacios vetustos y señoriales que dan un toque distintivo a su paisaje. Es un buen momento para profundizar en estos palacios y conocer mejor y más a fondo El Puerto de Santa María.

Una ruta por los palacios como excusa para conocer El Puerto

Palacio de Araníbar
Palacio de Araníbar. | Diego Delso, Wikimedia

Las casas-palacio eran un tipo de construcción muy peculiar que estuvieron repartidas por toda la provincia, aunque El Puerto de Santa María congregó buena parte de ellas. Solían ser muy elegantes, exuberantes y ornamentales. Tenían patios y estaban bien integradas en el paisaje urbano de las ciudades. En otras palabras, eran una belleza, un atractivo urbanístico.

Es recurrente recomendar a los turistas dar un largo paseo por El Puerto de Santa María siguiendo la Ruta de los Palacios. Casi todos están ubicados en el Centro Histórico, por lo que se puede hacer un itinerario propio. O bien, si el visitante no quiere complicarse, reservar una ruta con un guía específico que se encargue de enseñar las principales casas-palacio. Esa posibilidad se puede concretar en la misma oficina municipal de Turismo, situada en la Plaza del Castillo.

Analizando algunas de sus joyas palaciegas

Patio de la Casa de los Leones
Patio de la Casa de los Leones. | José Luis Filpo Cabana, Wikimedia

Se puede empezar por la casa-palacio Vizarrón, conocida popularmente como La Casa de las Cadenas. Se trata de una de las más célebres casas-palacio de Cargadores a Indias de El Puerto de Santa María, pues está ubicada en un lateral de la céntrica y famosa plaza de El Polvorista. Construida en 1702, ahora mismo se encuentra en proceso de rehabilitación, con el objetivo de poner en valor el monumento para su próxima venta y acondicionarlo así como espacio turístico. El proyecto promete.

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Por otro lado está el Palacio de Araníbar, construido en 1660, considerado la casa de cargadores a Indias más antigua de la ciudad. Goza de una solemne portada adintelada. Es un ejemplo de cómo eran las lujosas viviendas de los cargadores y armadores que se establecieron en la zona, enlace entre el continente europeo y las colonias de ultramar. En su interior se puede ver el típico patio porticado, con arcos de medio punto y columnas de mármol italiano. Estos patios estaban rodeados de plantas, algo típico de la época. La mandó construir la familia de Juan de Araníbar, una familia del País Vasco afincada por aquel entonces en la ciudad.

Pero el palacio más pintoresco es La Casa de los Leones, una de las mejores muestras del barroco civil de la provincia. Llama la atención sus galerías de madera, el piso labrado en piedra o la Virgen de las Caldas que allí se ubica, de origen cántabro. Cuenta con una galería de arte propia para quedarse horas mirando. Se puede visitar un encantador patio, suntuoso, que está bien conservado y muestra un aspecto tradicional con toques de hierro y madera. Dispone también de una terraza-solárium perfecta para contemplar una puesta de sol y disfrutar de un momento romántico.

Palacio de Valdivieso
Palacio de Valdivieso. | Emilio J. Rodríguez Posada, Wikimedia

El Palacio Bartolomé, hoy reconvertido en un lujoso y pequeño hotel, es un palacio reformado del siglo XVIII que dispone de once elegantes habitaciones para quedarse allí y disfrutar de su majestuosidad. Combina una decoración moderna con elementos de época. Un contraste muy bonito.

Por último, no puede faltar la visita al mítico Palacio de Valdivieso, llamado así en honor al almirante Bernardino de Valdivieso. Fue construido por el arquitecto Pedro Mateos de Grajales en 1679. El patio porticado es una auténtica maravilla, lleno de columnas, macetas y vigas de madera. El exterior es sobrio y discreto, principalmente de piedra. Durante un tiempo fue una casa de vecinos de marineros y pescadores, pero hoy día cobija dependencias municipales, concretamente la concejalía de Urbanismo de la ciudad.

Una ciudad repleta de estímulos

Postal de El Puerto de Santa María
Postal de El Puerto de Santa María. | Shutterstock

En El Puerto de Santa María hay mucho más que ver. Hay tradición andaluza y pesquera, bodegas, playas, buena gastronomía, competiciones deportivas, callejuelas maravillosas, monumentos… Las casas palaciegas son sólo una parte de su indudable encanto y un trocito de su historia. Alma y seña de una ciudad que tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.