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Guía para conocer los tesoros de Gibraltar

Gibraltar, Guía para conocer los tesoros de Gibraltar

Este lugar al sur de España es un territorio polémico donde los haya, con su base militar británica, antiguas leyendas y un entorno natural sorprendente. El carácter fronterizo de Gibraltar no priva a este rincón de la península de una historia de lo más interesante y una serie de joyas escondidas que merece la pena descubrir si se visita la zona.

Historia de Gibraltar, tierra de nadie

Comprender la historia local es vital para entender Gibraltar. Esta se remonta al año 950 a. C. Por entonces los fenicios controlaban el estrecho desde sus fortificaciones en Gibraltar y Abila, actual Ceuta. Se trataba de promontorios visibles desde la lejanía que los griegos denominaron Columnas de Hércules. A tal héroe se atribuirse el haber dado un golpe para abrir paso al agua del Mediterráneo hacia el Atlántico, pudiendo así seguir persiguiendo al ganado del gigante Gerión.

Un bastión nazarí

Torre del castillo árabe
Torre del castillo árabe. | Shutterstock

En 1160, el califa almohade Abd al-Mumin ordenó construir una fortaleza cuya torre sigue en pié actualmente. Más tarde, hacia 1309, el fortín fue conquistado por el caballero Guzmán el Bueno. Sin embargo, el lugar quedó perdido veintitrés años después por el ataque de los bereberes.

En un nuevo bandazo, los nazaríes de Granada les quitaron la plaza a mediados de siglo. Poco después sería tomada por las tropas del duque de Medina-Sidonia. Aunque los nobles recibieron el marquesado de Gibraltar, la fortaleza y el título les fueron retirados poco después. Por ello reclamarían el Castillo de Gibraltar durante años, llegando incluso al asedio.

Gibraltar, un lugar estratégico codiciado por el mundo

Peñón de Gibraltar
Peñón de Gibraltar. | Shutterstock

El 2 de agosto de 1704, una numerosa flota anglo-holandesa que apoyaba al archiduque Carlos de Austria atacó la fortaleza. Esta capitularía dos días después. Sus pobladores fueron expulsados de sus casas. De esta forma se trasladaron a las ruinas de la vecina Algeciras, que repoblaron con viviendas provisionales a la espera de poder regresar.

22 días después, una flota francesa comandada por el conde de Toulouse se enfrentó en la batalla de Málaga contra la armada anglo-holandesa. No obstante, decidió retirarse y dejar Gibraltar en manos de los aliados del archiduque. El 8 de octubre, el pastor Simón Susarte guió a 500 soldados españoles a través de una cueva hacia la altura. Consiguieron derrotar a la guarnición inglesa que estaba en la cima de la Roca. Pese a ello, fueron asediados por los ingleses del castillo. Al quedarse sin municiones algunos se rindieron, y otros consiguieron escapar. Más tarde, en diciembre, tropas españolas y francesas sitiaron la plaza fuerte. Al arribar una escuadra de cuarenta barcos partidarios del Archiduque decidieron dar marcha atrás.

La población de la villa se debió de establecer alrededor de la ermita de San Roque. De este modo se llegó a crear un municipio que aún hoy se titula «Ciudad de San Roque, donde reside la de Gibraltar». Allí se halla la Iglesia Parroquial Santa María La Coronada, donde se encuentra la tumba de José Cadalso, que participó en el asedio de Gibraltar. Murió el 27 de febrero de 1782 tras recibir un impacto en la sien.

El avance inglés sobre Gibraltar

Banderas de la Unión Europea, Reino Unido y Gibraltar
Banderas de la Unión Europea, Reino Unido y Gibraltar. | Shutterstock

En 1713, el Tratado de Utrecht se reconoció la propiedad del Reino Unido del Castillo de Gibraltar, así como su ciudad y puerto. Esto no evitó que en 1727, 1779 y 1783 los españoles asediaran la fortaleza. Violando del Tratado, los ingleses comenzaron a ocupar el terreno neutral del istmo.

Durante el siglo XX los ingleses emplearon tierra procedente de sus excavaciones de la Roca y otros materiales para incrementar el territorio. Por ello se acabó construyendo en 1909 la famosa “Verja de Gibraltar”, con la que consagraban la ocupación de 800 metros del istmo. También impusieron la política de reivindicar y mantener por la fuerza una jurisdicción de 12 millas náuticas de aguas. Además, en 1941 edificaron un aeropuerto, introduciéndose 800 metros en aguas de la bahía de Algeciras.

A partir de 1946, Gibraltar es incluida por las Naciones Unidas como territorio sometido a descolonización. Por ello, durante 1967 se celebró un referéndum por el que la población se pronunció abrumadoramente a favor de seguir siendo inglesa. Más tarde, en 1969, aprobaron una Constitución. Algunos de los descendientes de los españoles expulsados en 1704 de sus casas guardan los títulos de propiedad, también las llaves, a la espera de poder regresar a las mismas. Mientras tanto, las cuitas entre España y Reino Unido sigue, con el Peñón siendo un paraíso fiscal y utilizado para el contrabandismo.

Qué ver en Gibraltar, una anomalía en muchos sentidos

Panorámica de Gibraltar
Panorámica de Gibraltar. | Shutterstock

Lo que hay que ver en Gibraltar se basa, en gran medida, en su apariencia británica, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia. Lo más característico es su Main Street y las calles aledañas. En ellas se pueden comprar tabaco, licores, productos de electrónica de consumo libres de impuestos. También hay varios centros comerciales con idénticos contenidos, así como ropa de lujo y recuerdos británicos para turistas. En sus alrededores también están las oficinas de los bufetes de abogados. Representan a decenas de miles de empresas “pantalla”, desde las que evasores de impuestos de todo el mundo mueven sus capitales en esta plaza financiera off shore.

El Puerto Comercial y de la Armada Británica es otro lugar que ver en Gibraltar. El lugar carece de pescadores, por lo que no hay barcos pesqueros. Próximas a embarcaciones de lujo y lanchas de contrabando se pueden ver amarradas las patrulleras de la policía de Gibraltar.

En las inmediaciones se halla el Faro de Punta de Europa, que señala su posición en el estrecho. Desde allí es posible disfrutar de unas buenas vistas del incesante tráfico marítimo que cruza el estrecho y de la ribera africana.

Faro de Punta de Europa en Gibraltar
Faro de Punta de Europa en Gibraltar. | Shutterstock

Por el teleférico se puede acceder a la autotitulada Reserva Natural de la Cima del Peñón. Esta contiene la Cueva de San Miguel. Para poder entrar, resulta necesario pedir hora con anticipación, pues no tiene un horario fijo. En sus alrededores pululan los célebres “monos de Gibraltar”. Dichos animales fueron importados de África para ejercer de atractivo turístico. Los gibraltareños se identifican mucho con ellos, siendo el principal símbolo de la Colonia.

Dentro de la llamada “Reserva Natural” está también la Torre del Homenaje del Castillo de Gibraltar. Este fue construido originalmente por los musulmanes y reformado por los castellanos a lo largo de los siglos. Desgraciadamente, los kilómetros de túneles horadados por el ejército británico, para resguardar sus armas nucleares, no pueden ser visitables. Lo que sí se autoriza a visitar son una parte de los llamados Túneles del Gran Asedio, un mini-parque temático.

El Museo de Gibraltar data de los años treinta. En él muestran su versión de la historia del Peñón y de los derechos del Reino Unido sobre el lugar. Interesante resulta también la Mezquita Ibrahim-al-Ibrahim, que sorprende por su emplazamiento.

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