El Cotillo, un secreto azul y blanco

El Cotillo, un secreto azul y blanco

El Cotillo, en Fuerteventura, es uno de los pueblos de costa más bonitos de España. Sin embargo, sigue siendo un secreto para la mayoría de los visitantes que viajan a las Islas Canarias. Entre sus tesoros se encuentran sus calas de arena blanca, ideales para tomar el sol, practicar algún deporte acuático o simplemente disfrutar de su belleza. Eso sí, también tiene monumentos históricos para quien quiera hacer turismo cultural. .Es un pueblo de lo más completo.

Un destino ideal para la tranquilidad y la desconexión

Se trata de un pequeño pueblo de tradición marinera con un gran encanto y lleno de tranquilidad, pues aún no está masificado turísticamente hablando. Por ello, también es un destino idóneo para salir de la rutina y desconectar por completo de los problemas del día a día.

Paseando por el pueblo se puede ver cómo ha conservado su tradición marítima a lo largo de los años: desde su pequeño puerto lleno de barcos hasta el muelle reconvertido en el centro gastronómico de la zona. Cada día, los pescadores descargan las delicias del mar que se preparan de manera fresca y natural, para que luego visitantes y locales las puedan disfrutar en los restaurantes del puerto.

Puerto de El Cotillo
Puerto de El Cotillo | Fuente: Shutterstock

En cuanto a la gastronomía típica de El Cotillo, los mejillones, las lapas, el sancocho de pescado y la corvina hervida se llevan la palma. Y para los que quieran probar algo que no provenga del mar, el puchero canario y las papas arrugadas con mojo también son muy comunes en la zona.

Sin embargo, lo que más llama la atención de este pueblo es que todas sus casas están pintadas de blanco con las puertas en azul. Asimismo, también se pueden encontrar numerosos murales con motivos marítimos que convierten a El Cotillo en un auténtico museo al aire libre.

Playas paradisíacas en El Cotillo

Una de las playas más conocidas en El Cotillo es Piedra Playa, también conocida como la Playa del Aljibe de la Cueva. Su oleaje hace que sea frecuentada por aficionados a deportes acuáticos como el surf o el kitesurf. Su acceso es algo dificultoso, pero merece la pena para disfrutar de esta playa virgen de más de un kilómetro de longitud.

Surfistas en Piedra Playa en El Cotillo
Surfistas en Piedra Playa en El Cotillo | Fuente: Shutterstock

Si lo que se busca es un auténtico paraíso natural, hay un conjunto de calas que reciben el nombre de Los Lagos. Su arena es blanca y sus aguas cristalinas, lo que permite practicar snorkel o hacerse unas fotos que podrían pasar perfectamente por el Caribe. Además, son aguas muy tranquilas, ya que hay un arrecife natural que las rodea y las protege de las olas.

Lo mismo sucede con Los Charcos, que es otro conjunto de calas, pero esta vez con el aliciente de que desde allí se puede ver el Faro del Tostón. Por último, el Caletón también es ideal para hacer submarinismo gracias a su variada vida marina. Eso sí, es preferible ir con marea alta para que las rocas volcánicas no dificulten la entrada al mar.

Aguas cristalinas en las calas de El Cotillo
Aguas cristalinas en las calas de El Cotillo | Fuente: Shutterstock

Para terminar, junto a Los Lagos se encuentra la Playa de la Concha, que es una de las más famosas de El Cotillo. Su arena es extremadamente fina, su agua totalmente transparente y su ubicación privilegiada por su cercanía a varios restaurantes donde degustar la gastronomía local. Otras playas que se pueden disfrutar en El Cotillo son la Playa del Águila y la Playa de las Escaleras.

Monumentos históricos en El Cotillo

En cuanto a monumentos, uno de los más famosos en El Cotillo es el Faro del Tostón. Se construyó en el siglo XIX para señalizar el Estrecho de la Bocaina, que es el que hay entre las islas de Fuerteventura y Lanzarote. Hoy en día todavía sigue en funcionamiento y acoge el Museo de la Pesca Tradicional. Para ver un buen atardecer, este puede ser un punto perfecto, ya que se combina el mar, las calas y el faro en una sola panorámica.

Faro del Tostón
Faro del Tostón | Fuente: Shutterstock

Con el mismo nombre, el Castillo del Tostón se construyó en el siglo XVIII para proteger al pueblo de los ataques del norte de África, de los ingleses y de los franceses. Esto es así porque la isla de Fuerteventura era un punto estratégico para el comercio de cereales, ganado y cochinilla. Esta fortaleza se trata de una torre de planta circular y con un gran diámetro hecha con piedra de lava gris.

El Castillo del Tostón tiene dos pisos de alzada y en su terraza habría tres o cuatro cañones. En su interior cabían hasta 12 personas y había un depósito para almacenar la pólvora. Además, se puede subir a la parte superior y disfrutar de las vistas de los acantilados que hay a pocos metros. Junto al castillo se puede ver uno de los esqueletos de ballena que hay repartidos por toda Fuerteventura. Pertenece a una hembra adulta de unos seis metros de longitud. Forma parte de la Senda de los Cetáceos, que es una propuesta que tiene el objetivo de concienciar sobre el cuidado del medioambiente.

Castillo del Tostón
Castillo del Tostón | Fuente: Shutterstock

Por último, también se puede ver la Ermita de Nuestra Señora del Buen Viaje, que es la patrona de El Cotillo. Es un pequeño santuario del siglo XVII cuya virgen participa en dos procesiones a lo largo del año. Una de ellas hace un tramo marítimo en la que se transporta en barcos engalanados mientras se recuerda a los muertos en el mar.

El Cotillo es un destino perfecto para disfrutar de la tranquilidad, de las calas paradisíacas y de su rica gastronomía. Sin duda, un lugar que todo el mundo debería descubrir cuando viaje a las Islas Canarias.