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El Cortijo de las Mezquitas: retrato de un monumento en ruinas

Cortijo de las Mezquitas

Más de mil años de historia… Y el mayor hallazgo de arquitectura altomedieval islámica en España de las últimas décadas. Sin embargo, hoy el Cortijo de las Mezquitas es el retrato de un monumento en ruinas. El Cortijo de las Mezquitas es en realidad una mezquita reutilizada como cortijo y posteriormente abandonada. Se localiza en medio de un paisaje singular, la vega de Antequera. Allí confluyen los términos municipales de Antequera, Campillo y Sierra de Yeguas. Esta construcción del siglo IX fue descubierta en 2006 y se la declaró Bien de Interés Cultural en 2008, pero apenas se han dedicado recursos para preservarla y conocer esos mil años que guarda.

La historia de un enclave estratégico que no prosperó

Cortijo de las Mezquitas
Cortijo de las Mezquitas. | Shutterstock

El emirato de Córdoba fue un emirato independiente con capital en esta ciudad. Existió entre los años 756 y 929 y estuvo regido por la dinastía omeya. El poder omeya era uno de los más sólidos en el Occidente musulmán por aquella época. Abderramán III fue el octavo y último emir independiente (912-929) y primer califa omeya de Córdoba (929-961).

Por su parte, Omar ben Hafsún fue quien organizó y acaudilló una rebelión contra el emirato de Córdoba a partir del año 880. Consiguió reunir una partida de mozárabes, muladíes e incluso bereberes descontentos con la aristocracia de origen árabe dominante. Esta rebelión se extendió casi cuarenta años. Omar estableció la capital de sus dominios en Bobastro, un antiguo poblado al norte de la provincia de Málaga.

Existen diversas hipótesis sobre la construcción de la mezquita en medio de la vega de Antequera, un lugar alejado y sin relevancia aparente. La hipótesis del doctor en Historia Medieval de la Universidad de Málaga, Virgilio Martínez, se basa en la clara cercanía de la localización del Cortijo de las Mezquitas a Bobastro. Solo 13 km de distancia en línea recta. Martínez defiende que Abderramán III planeó construir en esa localización una nueva ciudad como bloque de contención contra las fuerzas de su enemigo Omar ben Hafsún. El califa empezó por la mezquita. Sin embargo, consiguió doblegar a los rebeldes antes de lo esperado. Entonces, abandonó el proyecto, dejando solo el templo musulmán.

La dignidad de califa exige la fundación de una nueva ciudad como símbolo de poder y superioridad sobre sus grandes enemigos. Y Abderramán III decidió construir su ciudad califal más cerca de Córdoba, en lo que sería Medina Azahara.

Arquitectura, arte y naturaleza en el Cortijo de las Mezquitas

Cortijo de las Mezquitas
Cortijo de las Mezquitas. | JamesNarmer, Wikimedia

En la actualidad, la mezquita se encuentra embutida en el cortijo. A grandes rasgos, se la puede describir como un conjunto constituido por el templo musulmán, su patio y un potente muro perimetral. Podía albergar a unas 700 personas. En cuanto al templo, los vestigios muestran la existencia de un edificio de tres naves, separadas por pilares, cuyos muros aún conservan los contrafuertes, de 40 o 50 centímetros de ancho por 5,10 metros de altura, coronados por canecillos. Todo desornamentado, algo característico de la arquitectura medieval y especialmente de la arquitectura islámica. El patio o sahn es un elemento que define la monumentalidad de esta edificación: un cuadrado casi perfecto de 28,25 metros de lado.

El especialista en arquitectura andalusí Pedro Gurriarán ha datado dos fases de construcción. Sitúa la primera a finales del siglo IX, con materiales de acarreo de época romana, y la segunda a principios del siglo X, con sillares provenientes de talleres cordobeses. A nivel artístico, resalta un significativo número de arcos de herraduras en diferentes partes. Sobre todo en lo que podría considerarse el acceso a la zona sagrada o haram, compuesto por una serie de naves en las que se ha utilizado un tipo de arcos semejantes a los de la mezquita-catedral de Córdoba o la de Medina Azahara.

El cortijo de las Mezquitas está en un enclave natural único
El cortijo de las Mezquitas está en un enclave natural único. | rjime31, Wikimedia

El Cortijo de las Mezquitas se encuentra en un enclave natural de especial importancia para la provincia de Málaga: en medio de la vega de Antequera. Este paisaje rural deja estampas de amaneceres entre sembradíos de trigo o de crepúsculos entre verdes olivares. A poco más de 10 kilómetros se encuentra la laguna salada de Fuente de Piedra, que alberga la mayor colonia de flamencos rosas de la península.

El Cortijo de las Mezquitas, Bien de Interés Cultural en Málaga

Arcos en el cortijo de las Mezquitas
Arcos en el cortijo de las Mezquitas. | JamesNarmer, Wikimedia

Lo más probable es que la mezquita quedase abandonada tras la conquista cristiana de la zona en torno a 1241 y que, a partir de 1552, se fuera construyendo un cortijo de tipo andaluz. Durante los siglos XIX y XX se fue ampliando con la construcción de un nuevo patio, cuadras y viviendas hasta su abandono definitivo en 1984. Nadie conocía la existencia de esta mezquita rural en la confluencia de los términos municipales de Antequera, Campillos y Sierra de Yeguas hasta que el historiador Carlos Gozalbes Cravioto descubrió los arcos de herradura empotrados dentro del cortijo.

Dos años más tarde, en 2008, la Junta de Andalucía inscribió al Cortijo de las Mezquitas como Bien de Interés Cultural con el fin de protegerlo. Sin embargo, el monumento se encuentra en estado ruinoso. Además, tanto los trabajos de conservación como los de prospección apenas se han iniciado a principios de 2021. El Cortijo de las Mezquitas es una propiedad privada. Por esta razón, para visitarlo se debe contactar con el Museo de la Ciudad de Antequera, que suele programar visitas en grupo. La conservación y preservación del patrimonio cultural es muy importante. Porque define la identidad de un pueblo. Es pasado, presente y futuro. En definitiva, el legado que se traspasa de generación en generación. Y el Cortijo de las Mezquitas encierra entre sus ruinas más de mil años de legado.