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La ciudad más europea del 2024 está en Cataluña y no es Barcelona

Terrassa

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa creó en 1955 un premio para reconocer a las ciudades que más destacaran por su actividad europeísta y el fomento de los ideales propios de la Unión Europea. En 2024, el Premio Europa ha venido a España y se ha quedado en la provincia de Barcelona, en una ciudad que lleva bastantes años implicada al máximo con la construcción europea.

Así es la ciudad europea del 2024

Terrassa es una ciudad de 225 000 habitantes a escasos 30 kilómetros de Barcelona, cocapital junto a Sabadell de la comarca del Vallès Occidental. El organismo que otorga este importante galardón, con sede en Estrasburgo, menciona la gran participación de Terrassa en el proyecto europeo, y no es para menos. Pero ¿qué ha hecho Terrassa para merecerlo?

Una ciudad entusiasta del europeísmo

Ayuntamiento de Terrassa.
Ayuntamiento de Terrassa. | Shutterstock

Desde hace ya veinte años, Terrassa cuenta con algo que pocas ciudades tienen, como es un departamento específico de asuntos europeos. Si hablamos de eventos dedicados a Europa, la cantidad de ellos en esta ciudad catalana es sorprendente. Cada año, se celebra el Día de la Música Europea, el de los Idiomas, el Día de Europa en las escuelas, la Semana de la Energía Sostenible, la de la Movilidad y los Días del Patrimonio Europeo, entre otros.

Un paseo por el pasado y presente de Terrassa

Junto con la vecina (y rival) Sabadell, Terrassa fue conocida antaño como la ‘Manchester catalana’, debido a su gran desarrollo industrial, sobre todo textil. Aunque ese dinamismo económico ha mantenido buen tono, en la actualidad Terrassa destaca como ciudad universitaria, gracias a los varios centros con que cuenta, y por mantener una condición que la distingue: ser sede de la diócesis de Terrassa.

Ecos de la antigua Egara

Egara.
Egara. | Shutterstock

Terrassa es heredera de la antigua ciudad romana de Egara, que fue luego una sede episcopal única en Europa por su antigüedad, ya que data del siglo V, y el valor artístico de sus restos. La sede es un conjunto admirable de edificios religiosos, entre los que destacan la catedral de Santa María, que sigue el modelo de las primeras basílicas cristianas, y la capilla cementerial de Sant Miquel. Además, se conservan antiquísimos retablos murales y otras decoraciones realmente excepcionales. Con todo, la catedral actual es la del Sant Esperit, de fachada neogótica, pero con obras escultóricas del siglo XV en su interior.

Otros puntos muy interesantes de la Terrassa preindustrial son el Convento de San Francisco, con un claustro del siglo XVII que muestra una hermosísima cerámica policromada, o el Castillo Cartuja de Vallparadís, verdadero símbolo de la Terrassa medieval, que pasó de fortaleza a centro monástico y hoy es parte del Museo de Terrassa.

La refinada ciudad industrial

Masía Freixa.
Masía Freixa. | Shutterstock

Ya a finales del siglo XVIII Terrassa tenía una potente producción fabril, gracias a las tecnologías que se traían de Francia. En el XIX esa industria se consolida y desarrolla, hasta convertirse en ‘la ciudad de las fábricas de vapor‘. Ese pasado ha dejado también un patrimonio de primera línea en Terrassa, que a menudo adoptó las formas del modernismo, incluso en el propio edificio del ayuntamiento.

Como sucedió en Barcelona en la misma época, la boyante industria dio lugar a una burguesía que hizo gala de gustos exquisitos. Sobresalen la Casa Alegre de Sagrera, con bellas decoraciones modernistas, o la Masía Freixa, un edificio totalmente gaudiniano con arcos parabólicos y unos jardines que fueron el primer parque de la ciudad. Incluso las fábricas adoptaron a veces el estilo modernista, como el Vapor Aymerich, Amat y Jover, que hoy es sede del Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña.

La Terrassa verde

Parque de Vallparadís.
Parque de Vallparadís. | Shutterstock

Atrás quedan los humos de su pasado fabril. En la actualidad, Terrassa es una ciudad con mucho verde, empezando por el Parque de Vallparadís, uno de los más extensos parques urbanos de Europa, hasta el anillo verde que envuelve todo el perímetro de la ciudad.

A muy poca distancia, además, entramos en Sant Llorenç del Munt i l’Obac, un rincón en plena naturaleza que es idóneo para hermosas caminatas y otras formas de turismo activo, como escalada o espeleología. El parque engloba un macizo que tiene su cumbre a 1100 metros en la Mola, y su superficie protegida incluye también algunos de los pueblos más bonitos de Barcelona, como Talamanca o Mura, de auténtico sabor rural a un paso de Terrassa.

La intensa vida cultural de Terrassa

Castells.
Castells. | Shutterstock

Hoy día, Terrassa tiene una vibrante escena cultural llena de eventos a lo largo de todo el año. Por ejemplo, el rico patrimonio modernista se celebra en la Feria Modernista cada mes de mayo, en que la población se viste de época. Pero también hay variados festivales de danza, teatro y música, sobre todo jazz.

Paralelamente a esa vocación moderna, la cultura de raíz tradicional tiene mucha fuerza en la ciudad, y cuenta con numerosos grupos populares de castellers, bastoners, grupos de danzas, sardanas, imaginería y grupos de fuego (los diables). Con ello, Terrassa demuestra una feliz fusión de localismo y europeísmo.

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