El lugar donde descansan los soldados alemanes que murieron en España

Cementerio alemán de Cuacos de Yuste

En la comarca de La Vera, al norte de la provincia de Cáceres, en una zona histórica relacionada con la figura del gran emperador de España, descansa otro rincón también relevante. Curioso y solemne a un mismo tiempo. Se trata del cementerio alemán de Cuacos de Yuste, el único camposanto militar germano de la geografía española. Aquí descansan los restos de casi doscientos soldados que no encontraron descanso en su patria sino fuera de ella.

Una visita al camposanto

Cementerio alemán de Cuacos de Yuste
Cementerio alemán de Cuacos de Yuste. | Shutterstock

En el cementerio alemán de Cuacos de Yuste reposan los restos de 180 soldados que, durante la I y la II Guerra Mundial, fallecieron en España o cerca de sus costas. No todos los soldados tienen su nombre grabado en las tumbas, ni tampoco todas las tumbas están ocupadas. Algunas son meros recordatorios de militares caídos en campo de batalla cuyos cuerpos nunca llegaron a localizarse.

Entre olivos y robles, rodeado de naturaleza, este cementerio ocupa casi 4.000 metros cuadrados. Hay un amplio espacio entre una tumba y otra, lo que confiere al conjunto un aspecto de inmensidad. Cuenta también con unos jardines y con una pequeña capilla. Las tumbas no tienen ningún adorno más allá del nombre del fallecido, en el caso de conocerse, su rango y el día de su fallecimiento.

Para llegar hasta el camposanto se puede aparcar en un pequeño espacio del que parte un estrecho sendero hasta el lugar. Se recorre prácticamente al momento, custodiado por los árboles. Entre las tumbas grises, que reciben pocas visitas de curiosos y en ocasiones de algún familiar, no hay otra cosa que silencio.

Así nació el cementerio alemán

Cementerio alemán de Cuacos de Yuste
Placa en el cementerio alemán de Cuacos de Yuste. | Shutterstock

Tras la Primera Guerra Mundial, a finales de 1919, Alemania creó la Comisión de Cementerios de Guerra Alemanes. El objetivo de esta organización, que no estaba ligada al gobierno, era el de encontrar y dar enterramiento a los militares germanos fallecidos fuera de sus fronteras. Sus acciones han tenido efecto a lo largo de las décadas, pues pueden contarse más de 800 cementerios repartidos por todo el mundo para cobijar a los soldados.

En el caso de España, se fijó 1975 como fecha de inicio para convertir esta idea en una realidad. Cuacos de Yuste fue el lugar escogido para que los restos de los alemanes descansasen porque ya había sido elegido, siglos antes, por un emperador germánico. Carlos I de España y V de Alemania decidió retirarse al cercano monasterio, que él mismo mandó construir, para pasar tranquilo los últimos meses de su vida.

Las obras del cementerio comenzaron en 1980, mientras una joven de la embajada del país germano en España se encargaba de buscar las tumbas de los soldados alemanes repartidas por toda nuestra geografía. Tardó tres años en concluir esta labor. Esos 180 soldados fueron, entonces, trasladados hasta la comarca de la Vera, esperando a que las obras terminasen para encontrar, ya sí, sepultura eterna. El cementerio alemán de Cuacos de Yuste se inauguró, finalmente, el 1 de junio de 1983.