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El castillo de San Vicente de la Barquera, una defensa de otra época

Castillo y zona marítima de San Vicente de la Barquera

El castillo de San Vicente de la Barquera, también conocido como castillo del Rey, se encuentra en esta bonita localidad de Cantabria. Está ubicada en pleno Parque Natural de Oyambre, junto a las marismas de la ría de Rubín y la ría de Pombo. Además, si se mira a lo lejos, se pueden divisar los Picos de Europa. Se trata de un enclave espectacular que hace de esta fortaleza un lugar de visita obligatoria.

Un castillo en las alturas

El castillo del Rey se encuentra en la puebla vieja del casco urbano de San Vicente de la Barquera. Está declarado Bien de Interés Cultural de Cantabria, así que su visita es realmente recomendable. Ahora funciona como museo y sala de exposiciones, pudiéndose visitar por dentro.

Castillo de San Vicente de la Barquera 
Castillo de San Vicente de la Barquera. | Shutterstock

Hablando un poco de su historia, aunque sus muros son del siglo XIII, se cree que el edificio se construyó durante la repoblación de Alfonso I de Asturias, en torno al siglo VIII. En el siglo XV se añadieron la torre militar y las murallas con fines bélicos, donde todavía se conserva la puerta del Preboste y la ubicada detrás de la iglesia de Santa María de los Ángeles. Sin embargo, el lado norte está totalmente descubierto a posibles ataques. Lo último que se ha tocado fue en los 90 del siglo pasado, cuando fue restaurado.

Castillo del Rey sobre elevación rocosa
Castillo del Rey sobre elevación rocosa. | Shutterstock

El castillo de San Vicente de la Barquera tiene unas dimensiones bastante discretas, pues mide unos 54 metros de largo y unos 20 de ancho. Es importante destacar que la fortaleza se eleva sobre una formación rocosa. Esto hace que la construcción parezca mucho más imponente, ahora ante sus visitantes y en su época ante los posibles invasores. Asimismo, su planta es irregular por adaptarse a las formas del relieve.

Un ejemplo de arquitectura defensiva

Como buen edificio defensivo, sus materiales eran férreos, sus muros y almenas tenían un gran grosor y los pocos vanos que poseían lo convertían en un castillo totalmente impenetrable. Tanto es así que los Reyes Católicos decidieron transformarlo en una prisión durante unos años. Sin duda, es uno de los grandes ejemplos de arquitectura defensiva de Cantabria.

Castillo de San Vicente de la Barquera 
El castillo del Rey era pequeño pero poderoso. | Shutterstock

Además, cabe destacar que el castillo de San Vicente de la Barquera tenía una bóveda de cañón que ya no existe, pues se vino abajo en el siglo XVI. En cuanto a sus materiales de construcción, mampostería y sillería son los protagonistas. Por último, tiene dos torres, una de planta cuadrada al este y la del homenaje en forma de pentágono al oeste. Ambas tienen muros de dos metros y medio de grosor, lo que hace una idea de la seguridad de la fortaleza. Asimismo, se debe mencionar que el conjunto hace gala un gran estado de conservación en algunas de sus partes, algo complicado en edificaciones de esta época. Prueba de ello es que en su interior hay una habitación habitada.

Unas vistas difíciles de igualar

En la actualidad, el castillo se puede visitar, por lo que es recomendable verlo por dentro. Es posible imaginar cómo era defender una fortaleza así mientras se pasea por su zona amurallada. Además, disfrutar de las vistas espectaculares que ofrece a la Bahía de San Vicente y de la localidad es uno de los mayores placeres que hay en San Vicente de la Barquera. Las vistas son de 360 grados, así que merece la pena subir para observar todos los detalles.

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Castillo de San Vicente de la Barquera por dentro 
Castillo de San Vicente de la Barquera por dentro. | Shutterstock

En el interior del castillo también se puede ver una exposición con maquetas de navíos y de la villa en época medieval. Asimismo, destacan algunos objetos expuestos, como cañones, puñales y manuscritos. Piezas que sirven para entender mejor la sociedad de la Edad Media en San Vicente de la Barquera.

Vistas desde el Castillo de San Vicente de la Barquera 
Vistas desde el castillo de San Vicente de la Barquera. | Shutterstock

Para llegar hasta él hay que subir por unas callejuelas empinadas, lo que hace imaginar cómo era cuando los normandos o los vikingos desembarcaban en su puerto con el objetivo de invadir la población. Desde luego que debía ser complicado, ya no solo por las características defensivas del castillo, sino también por su ubicación en lo alto de la localidad.

San Vicente de la Barquera

Uno de los mejores aspectos del castillo del Rey es que se encuentra en San Vicente de la Barquera, uno de esos pueblos ideales para quienes no se deciden entre mar o montaña, pues tienes ambos mundos en un mismo lugar. Es una localidad de mucha tradición pesquera que se dedica, sobre todo, a la pesca de bajura y a la industria conservera. Como es lógico pensar, San Vicente de la Barquera es un destino ideal para disfrutar del pescado fresco en uno de sus restaurantes. El Sorropotún es el plato estrella del pueblo, donde el bonito tiene el papel protagonista.

Castillo y zona marítima de San Vicente de la Barquera
Castillo y zona marítima de San Vicente. | Shutterstock

Además del castillo, otro de sus atractivos monumentos es el Puente de la Maza, que tiene 28 ojos y fue mandado construir por los Reyes Católicos en el siglo XV. También son interesantes las ruinas del convento e iglesia de San Luis, donde se cree que se alojó Carlos V cuando llegó a España. Por último, no se puede dejar de visitar la Iglesia de Santa María de los Ángeles, de estilo gótico montañés y bóvedas ojivales.

San Vicente de la Barquera
San Vicente de la Barquera. | Shutterstock

Para los que les guste bañarse y tomar el sol, en San Vicente de la Barquera también se puede ir a la playa, concretamente a los arenales de San Vicente y a la de Merón. Y si no, una pequeña caminata por su paseo marítimo es de lo más placentera mientras se observan las características barquitas de este pueblo costero. Si se quiere estar más de un día, es un destino muy turístico, así que dispone de una gran variedad de alojamientos. En conclusión, el castillo del Rey es una fortaleza que todos los amantes de estas imponentes estructuras deberían visitar. Al tiempo, es uno de los hitos más notables de esta ya de por sí bella localidad cántabra. En resumen, un seguro.