Castelón de Coaña, el castro más reconocido de Asturias

Castro de Coaña o Castrillón

La altura siempre ha significado ventaja. Da igual que se trate de un duelo entre Obi Wan Kenobi y Lord Vader o de la construcción de una antiguo poblado. Estar más arriba permite vigilar, sentirse seguro, mejorar la puntería. Por eso la cultura castreña, siempre misteriosa, solía elegir ubicaciones en alto para edificar sus asentamientos. El castro de Coaña, en la parroquia de Villacondide, es un ejemplo perfecto. Se trata del más famoso de Asturias, vigila la ría de Navia cerca de su final y además es un Rincón del Finde de primera.

Un poco de historia del castro de Coaña

Castro de Coaña
El castro de Coaña es un gran ejemplo de cultura castreña. | Shutterstock

Como en el caso de muchos otros castros, el Castelón de Coaña tiene un origen incierto. Durante años se pensó que sus comienzos se remontaban al primer siglo antes de Cristo, cuando los nativos contactaron con los romanos. Sin embargo, las pruebas han ido retrasando la estimación hasta el IV o V a.C. Esto supone que la cultura castreña se había fortificado mucho antes de que llegaran los invasores de la península itálica.

Porque lo que más caracterizó a estos antiguos habitantes de Iberia son precisamente sus asentamientos amurallados. Pequeñas urbes aisladas, como el castro de Coaña, que se cree que pudo albergar a cientos de almas en su periodo álgido. Repartidos entre Galicia, Asturias, León, Zamora y Portugal, aproximadamente hasta el Duero, eran autóctonos que se vieron influenciados por pueblos como los celtas. Culturas europeas que aportaron creencias y tecnologías, como la forja del hierro. De hecho, es muy habitual confundir lo castreño con lo céltico. Aunque, en realidad, no eran más que el resultado de una mezcolanza.

Castro de Coaña
Cientos de personas vivieron en el castro de Coaña. | Shutterstock

La redondez de las viviendas se ha tomado como uno de los varios ejemplos para separar a castreños y celtas. También los usos funerarios, sin urnas en las que depositar los restos de cremaciones. Su modo de vida combinaba la explotación agraria, la obtención de materias primas del entorno y la metalurgia, siendo incluso excelentes orfebres. Los romanos supusieron el fin de esta cultura, que pervivió más en Galicia, por ejemplo en el de Santa Trega. Finalmente, lo de ser el castro más famoso de Asturias le viene por su extenso estudio. José María Flórez, a finales del XIX, hizo las primeras excavaciones serias. Luego llegarían muchos más arqueólogos, incluidos quienes a mediados del XX defendían el carácter céltico del lugar.

Las claves del castro de Coaña

Castro de Coaña

Vista aérea donde se aprecian claramente ambas áreas del Castrillón. | ShutterstockLo de que sea visitable es quizá su característica más importante, ya que de otra forma no sería un muy buen Rincón del Finde. Dicho esto, sobresale la estampa del también llamado Castrillón. Hay dos segmentos claramente diferenciados. Por un lado, la acrópolis, que se intuye menos restaurada, y por el otro la zona más baja de viviendas. Ambas cuentan con sus propias murallas, varias líneas más amplias en el caso de la parte superior. Entre las barriadas, en el acceso, se pueden distinguir los restos de un poderoso torreón. Asimismo, se sabe que había fosos que complementaban a los muros, aunque hoy están tapados.

Sus cabañas, redondas, pero también ovaladas en ciertos casos, son unas 80. También hay estancias más amplias, presumiblemente espacios comunales de labor o almacenaje. De estas, las más interesantes son una dupla que entremezcla planta curva y rectangular. Su función, como el origen del castro de Coaña, se ha ido reinterpretando. Así, mientras que antes se creían hornos crematorios hoy se consideran espacios asociados al agua. Un curioso oxímoron historiográfico. Se ha propuesto que eran una suerte de saunas y en todo caso se suelen interpretar como estancias sacras.

Los frutos del estudio intensivo del Castelón de Coaña se plasman en un aula didáctica. En ella se repasan los elementos que caracterizaron a la cultura castreña, prestando, como es lógico, especial atención a su castro. Respecto al horario del yacimiento, abre todos los días excepto lunes y martes.

Rincones cercanos al castro de Coaña

Ribadeo
Ribadeo nunca defrauda. | Shutterstock

En la cercana Coaña, localidad que da nombre al castro, se erige una estela con forma de disco. Es la llamada piedra de Nuestra Señora, una denominación cristianizada para un monumento que se cree de la misma época que el Castrillón. Resulta muy curioso. Siguiendo la ría de Navia hasta el mar se alcanza El Espín y la localidad homónima, una en la margen izquierda y la otra en la derecha. La segunda es un pueblo de interés, perfecto para disfrutar de la gastronomía asturiana y con una industria naval muy activa. Además, es paso del Camino de Santiago del Norte y en su segmento marino tiene playa.

Hacia Galicia, la A-8 permite llegar rápidamente a lugares encantadores como el castro de Cabo Blanco, Viavélez o Tapia de Casariego. Finalmente queda otra ría, la del Eo o Ribadeo según en qué margen se pregunte. Del lado asturiano, sobresale Vegadeo y del gallego, Ribadeo. El puente para pasar a esta última impresiona casi tanto como la panorámica en alto de la población. Otro lugar de buen comer que además hace gala de buenos ejemplos de arquitectura indiana.

Puerto y villa de Luarca
Puerto y villa de Luarca. | Shutterstock

Yendo al este desde Navia, en nada se alcanza el coqueto Puerto de Vega. Algo más adelante está la impresionante Luarca. La cuna de Severo Ochoa y la conocida empresa de buses ALSA posee uno de los cementerios más bonitos del país. Además, su disposición en forma de herradura deja fotos para chulearse en la vuelta a casa. Pequeños templos, muestras de un pasado ballenero, restaurantes de todo tipo, playas, pastelerías y calles estrechas y empinadas partiendo del puerto completan un todo que nada tiene que envidiar a otras villas marinas como la explotada Cudillero.

Por ser un castro modélico, por eso es nuestro Rincón del Finde

El castro de Coaña o Castrillón es un lugar verde, bien restaurado y repleto de historia. Una muestra fronteriza de la cultura castrense, justo al lado de la astur, que empezaba en la ría de Navia. Visitable, muy accesible y rodeado de naturaleza, condensa la imagen típica de Asturias. En este caso, la fama está más que justificada. Poco más hay que decir.