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7 estaciones de esquí para no esquiar

Estaciones de esquí

Una familia hace cola en un telesilla. Dos niños, de unos 10 años, están emocionados y agarran con fuerza los palos de sus esquí, mientras esperan a que venga el remolque mágico. Sin embargo, al hombre que les acompaña, previsiblemente el progenitor de uno de los niños o de ambos, se le ve desanimado, hastiado y cansado. La razón: no le gusta esquiar. Obviamente, está allí por los pequeños. Pero, eso sí, el señor tiene que reconocer una cosa: el paisaje es impresionante. ¿Y si pudiera disfrutar de los encantos de las estaciones de esquí sin esquiar?

Estación de Astún, un telesilla al cielo

Venga por delante que el pueblo de Astún existe con un único fin: el de mantener con vida a su estación de esquí, del mismo nombre. Sin embargo, aunque esta sea su función vital, Astún también se puede aprovechar de otras formas. A 1.730 metros de altitud y situada entre los Pirineos, esta estación se enclava en un paisaje espectacular. Grandes picos como el de Arnousse, el pico de los Monjes, el Malacara y la Raca rodean al enclave en un escenario que podría ser perfectamente el de una película. Desde la propia estación, sin entrar en las pistas de esquí, se pueden disfrutar de las vistas simplemente paseando, tirándose en trineo o haciendo una guerra de bolas de nieve.

Estación de esquí de Astún
Atardecer en la estación de esquí de Astún. | Shutterstock

Otro de los planes que se pueden hacer en Astún sin la necesidad de entrar en sus pistas es el del senderismo, pues no son pocas las rutas que parten desde aquí. Las más comunes son las que desembocan en alguno de los ibones o lagos de origen glaciar que conforman el paisaje. El remolque conocido como telesilla Truchas permite la subida de una manera más rápida y cómoda hasta dejar al viajero muy cerca del ibón del mismo nombre. Desde allí puede iniciarse una caminata hasta el collado de Astún o hasta el ibón de Escalar. Otra opción puede ser la de partir desde el parking de la estación y hacer alguna de las muchas rutas que salen desde allí. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que se trata de senderismo de montaña y hay que planificar bien todo, estar mínimamente en forma y, sobre todo, ir bien preparados.

A este lugar se puede ir también, por cierto, en otras estaciones. Por ejemplo, en verano aún se mantienen abiertos telesillas como el de Los Lagos y se pueden hacer otras actividades como la escalada, el rafting o el descenso de barrancos. Sin olvidar la fauna, en especial las numerosas aves que pueblan la zona. Asimismo, a apenas 30 kilómetros, Jaca pone la visita cultural.

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Estación de Aramón Valdelinares, nieve casi del levante

Estación de Aramón Valdelinares
Carretera en Valdelinares, Teruel. | Shutterstock

¿Quién dice que no se puede esquiar en Valencia? Bueno. En realidad es verdad. No se puede. Pero sí muy cerca de la capital levantina. A menos de dos horas de Valencia y Castellón se encuentra la estación de Aramón Valdelinares, aunque en realidad esta estación pertenece a la provincia de Teruel, de cuya capital se encuentra a apenas una hora. Pero, ¿a quién le importa lo de esquiar? En Valdelinares se pueden hacer muchas otras cosas. Para empezar, se trata de un parque cuya nieve artificial mantiene el paisaje blanco hasta cuando no es temporada de nieve, por lo que casi cualquier momento del año es bueno para construir algún muñeco de nieve.

La estación de Aramón Valdelinares se asienta en el municipio del mismo nombre, concretamente en la bella sierra de Gúdar. Allí los planes pueden ir desde hacer un sendero entre los bosques de pino negro, característicos en las zonas de entre 1.900 y 2.000 metros de altura, o hacer una visita a alguno de los bonitos pueblos que se extienden por la sierra. Pueblos, algunos declarados Conjunto Histórico-Artístico, como Rubielos de Mora o Alcalá de la Selva. La propia estación de esquí pone a disposición numerosos servicios para aquellos que prefieran no esquiar, como una pista de hielo al aire libre, una zona para tirarse en trineo o un jardín de nieve para los más pequeños.

Estación Valgrande-Pajares, una frontera entre Asturias y León

Estación Valgrande-Pajares
Estación de esquí de Valgrande-Pajares, en Asturias. | Shutterstock

Los que viven en las inmediaciones de la cordillera cantábrica tienen también su propia estación de esquí, claro. La bautizada como Estación Invernal y de Montaña Valgrande-Pajares, ubicada en el municipio de Lena, en Asturias, es una de las más antiguas de España. Esta estación hace de frontera entre las provincias de León y Asturias y la mayoría de sus visitantes proceden, por tanto, de ambos núcleos poblacionales. Su situación es privilegiada: a los pies del mítico puerto de Pajares y a la sombra de picos como del Cueto Negro, el Cellón y las Tres Marías, de unos 2.000 metros de altitud.

El que no quiera participar de los deportes de invierno en este enclave tampoco se aburrirá, pues, como viene siendo habitual, la estación dispone de una zona para los que prefieren tirarse en trineo. Asimismo, el entorno de la estación está repleto de caminos construidos en época romana y que se usaban para de ir de un pueblo a otro. Por ello, organizar una ruta por estos senderos le traerá al viajero unas vistas espectaculares. Por último, al tratarse de la zona con una mayor concentración de puertos de montaña en la península, también es muy habitual la práctica del ciclismo.

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Sierra Nevada, el eterno invierno del sur

Granada con Sierra Nevada de fondo
Granada con Sierra Nevada de fondo. | Shutterstock

La estación de esquí más meridional de Europa se sitúa en Granada y es de una envergadura considerable. Más de 100 metros de pistas esquiables son los que recorren la estación de Sierra Nevada, un enclave que ha sido sede de campeonatos del mundo de esquí y que ha llegado a presentarse como candidata para los Juegos Olímpicos de Invierno. Pero, ¿qué se puede hacer aquí si a uno no le gusta esquiar ni hacer snowboard?

Bueno, pues las opciones en el Parque Nacional de Sierra Nevada se multiplican. Además de poder hacer miles de rutas de senderismo o los típicos planes alternativos al esquí (el trineo, los ángeles de nieve o similares) también está la opción de darse una vuelta por los pueblos de la comarca como Cenes de la Vega o Pinos Genil. El parque de atracciones Mirlo Blanco ofrece además una alternativa diferente para toda la familia, con toboganes deslizantes, trineos, pistas de patinaje o una montaña rusa sobre la nieve, entre otras cosas. Y, si no, siempre existe la posibilidad de ir a Granada, a menos de una hora de Sierra Nevada.

Valdesquí, las montañas de la ciudad

Valdesquí
Estación de Valdesquí. | EG

Otra estación que ejerce de frontera natural entre dos provincias es la de Valdesquí. En este caso entre las provincias de Segovia y Madrid. Valdesquí es la estación más grande de Madrid y la única si se termina por cumplir el cierre de la estación de Navacerrada. Pertenece al término municipal de Rascafría, pero, sin embargo, la carretera que la comunica con Navacerrada transcurre por Segovia.

Valdesquí se inauguró en el año 1972 y consta de unos 22 kilómetros esquiables. Para llegar a ella hay que pasar por el puerto de Cotos, junto al Parque Natural de Peñalara. Este es, por tanto, uno de los planes ajenos al esquí que se pueden hacer en la zona. En Peñalara la ruta más sencilla y corta es la que asciende hasta la laguna Grande. Otra más larga y también bonita es la que llega hasta la laguna de los Pájaros. O también se puede tomar la opción de ascender hasta el pico. En invierno, claro, hay que ir con cabeza. Planificar, ir preparados y tener muy en cuenta las previsiones meteorológicas. Después de la ruta, no hay nada mejor que reponer fuerzas en el pueblo de Rascafría. Y, por cierto, si Valdesquí está llena siempre queda la opción, si se dispone de coche, de probar suerte en Navacerrada, donde también hay una gran variedad de senderos. El de la Bola del Mundo es el más conocido.

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Valdezcaray, una estación muy accesible

Estación de esquí de Valdezcaray
Estación de esquí de Valdezcaray, La Rioja. | Shutterstock

Valdezcaray es la única estación de esquí de La Rioja y una de las más -si no la más- accesibles de la lista. Esto es debido a que se puede llegar a ella a través de diferentes caminos y un servicio de autobuses democratiza su entrada. Vaya, que no es necesario disponer de coche para llegar a Valdezcaray. Esta estación, que dispone de 26 pistas dispuestas a lo largo de 20 kilómetros, se enclava en la sierra de la Demanda y aprovecha las laderas del pico de San Lorenzo, el más alto de La Rioja.

Pero Valdezcaray ofrece otros atractivos aparte de los deportes de invierno. Como siempre, se puede subir hasta aquí tan solo para disfrutar de unas vistas imponentes y aprovechar la jornada para jugar con la nieve. También se puede coger un telesillas sin la intención de después bajar la pista, sino tan solo de disfrutar del paisaje. Luego, para completar el día, el viajero puede aprovechar para hacer una visita al monasterio de San Millán de la Cogolla o ir hasta el bonito pueblo de Ezcaray.

Port Ainé, perfecta para ir en familia

Estación de esquí de Port Ainé
Estación de esquí de Port Ainé. | EG

La estación de esquí de Port Ainé se sitúa en el municipio de Rialp, en el Pirineo catalán. Lo más sobresaliente de esta estación es su carácter familiar y su enfoque hacia un público novato. Port Ainé cuenta con 30 kilómetros de pistas en un paisaje privilegiado, integrado en las montañas pirenaicas.

Lo mejor de ella es que, aunque a uno no le guste esquiar, el carácter lúdico de la estación se extiende más allá del esquí. El Parque Lúdico y de aventuras de Port Ainé está enfocado a los niños, aunque también pueden disfrutarlo los adultos. Una de sus atracciones es, por ejemplo, un descenso en trineo, pero hay muchas más. La estación también dispone de un parque multiaventura entre los árboles para adultos y otro para los pequeños. Otra alternativa es la de hacer alguna de las rutas que se ofrecen con raquetas de nieve. En fin, que el viajero no se aburrirá aunque lo intente.