Santuario de Loyola – Loiola

El mayor relicario de España

Situado en el término municipal de Azpeitia y erigido en torno a la casa torre natal de San Ignacio, el Santuario de Loyola es un extraordinario monumento repleto de interesantes obras de arte y centenares de reliquias, que lo convierten en uno de los principales centros de peregrinación de España.

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La visita a la iglesia y museo del santuario puede hacerse en tres de horas; sus jardines y entorno pueden completar la mañana. Su situación en medio del valle del Urola lo convierte en la base de excursiones al imponente monte Izarraitz; están a muy pocos kilómetros las villas forales de Azpeitia y Azkoitia (con muy interesantes casas palacios e iglesias), la localidad balnearia de Zestoa y su centro de interpretación de la Cueva de Ekain. Al final de la carretera G631 que conduce a la costa está el pueblo de Zumaia y su parque del flysch y la rasa mareal. Para quedarse allí se puede optar por la oferta de Dormir y Comer en Azpeitia o en la cercana Azkoitia.

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A finales del siglo XIV, el banderizo oñacino Beltrán Ibañez de Loyola erigió una torre de piedra sillería desde la que buscaba controlar a los habitantes de una rica villa del valle del río Iraurgui (hoy Urola): Azpeitia.

En 1456 un nieto de Beltrán, el pariente mayor del bando oñacino Juan Pérez de Loyola, desafió a los villanos de Azpeitia a luchar por la supremacía de la zona. Poco después entró en Guipúzcoa el rey Enrique IV quien, apoyado por la Hermandad de Guipúzcoa (que estaba formada por milicias de las villas) derrotó a los Loyola y demás linajes banderizos, condenándolos al destierro y a desmochar sus torres (privarlas de las almenas y aspilleras) para transformarlas en residencias. En 1460 se reedificó la torre y los obreros, que posiblemente eran moriscos, construyeron la mitad superior con ladrillos y en estilo mudéjar, con amplias ventanas y unos garitones ornamentales en sus esquinas.

En 1491, el hijo de Juan, Beltrán Ibáñez de Oñaz, y su esposa, María Sánchez de Licona, natural de Ondarroa, tuvieron su octavo y último hijo, Iñigo López de Loyola, que se convertiría con el transcurrir del tiempo en San Ignacio de Loyola. El niño se crió en la casa, para después ir a servir como paje del Contador Mayor de Castilla, Juan Velázquez de Cuellar, y posteriormente hacerlo como caballero del duque de Nájera.

El 20 de mayo de 1521 las tropas francesas y navarras de los Albret asediaron Pamplona. Allí se encontraban las tropas castellanas, las de los navarros beamonteses partidarios de Castilla y un contingente de guipuzcoanos del bando oñacino, que incluía entre sus filas a Iñigo. Apostado en la muralla, todavía carente de barbacana (y, por ello, de protección para los defensores) una bala de cañón le pasó entre las piernas, rompiéndole una de ellas y astillándole la otra. Loyola permaneció allí gravemente herido durante tres o cuatro días, hasta que se rindió la plaza y se permitió que se le trasladara en unas parihuelas hasta su casa solariega, situada en el valle del Urola, entre Azpeitia y Azkoitia. Durante su reposo, leyó libros sobre la vida de Cristo y tuvo una visión de la Virgen. Después de esta experiencia, acaecida en 1521, decidió dedicar su vida a Dios y, una vez repuesto de sus heridas, en 1534, fundó la Compañía de Jesús jurando “servir a nuestro Señor, dejando todas las cosas del mundo”. Tras su muerte, fue beatificado en 1609 y canonizado en 1622.

Palacio de Loyola

Unos sesenta años después, en 1681, la casa-torre natal de San Ignacio fue cedida a los jesuitas, quienes decidieron construir ahí un gran santuario que honrase a su fundador. Se erige a orillas del río Urola, en el término municipal de Azpeitia y supone una extensión de diez mil metros cuadrados de suelo. El proyecto inicial fue encargado al arquitecto italiano Carlo Fontana, que diseñó una majestuosa obra que envolviese la casa natal. Así, el santuario quedó concebido como un gran relicario que arropase el lugar de nacimiento de San Ignacio. Las obras fueron dirigidas por Martín de Zaldúa quién, tal vez aprovechando que el arquitecto Fontana nunca acudió en persona a Azpeitia, introdujo algunos cambios en el proyecto. Las obras comenzaron en 1688 y la primera piedra se puso el día 28 de marzo de 1689, pero no se concluirían hasta el siglo XX, ya que varios fueron los problemas que se encontraron por el camino. Especial revés para la historia del Santuario de Loyola supuso la expulsión de los jesuitas de España entre 1767 y 1816 a causa de la Matxinada de Azkoitia.

En 1921, el santuario es reconocido por la Santa Sede como Basílica Menor.

El Santuario de Loyola es, junto al de Arantzazu, el gran centro de peregrinación católica del País Vasco. Se trata de un conjunto edificado en el siglo XVII y preeminentemente barroco, que sigue el diseño del arquitecto italiano Carlo Fontana, con la basílica en el centro flanqueada por dos alas rectangulares. Para su construcción se empleó piedra caliza del cercano monte Izarraitz. Tres son las partes principales del santuario:

El Edificio Principal que ver en el Santuario de Loyola arropa la casa natal del santo, es la sede del Real Colegio de Loyola y se desarrolla a ambos lados de la basílica. Sus muros arrojan reflejos dorados cuando la luz de la puesta de sol incide en ellos. Destacan en él las dos escaleras imperiales que, adornadas con estatuas de pontífices y santos, comunican los pisos en torno al patio de las dos alas del edificio. Ambas fueron añadidas a posteriori a los planos originales. Notable es también la fuente octogonal que se halla en el ante-refectorio.

En el centro del edificio principal se encuentra la Basílica, la parte principal del Santuario de Loiola. De planta circular, está dominada por una gran cúpula que se asienta sobre un pórtico de estilo churrigueresco de tres vanos que sirve como entrada. Hasta él se accede mediante una escalera que acentúa la proporción del conjunto al discurrir directamente hacia el vano central. La cúpula es sin duda el elemento que más destaca del conjunto. Se trata de una estructura doble, interna y externa, siendo la primera de piedra arenisca, más fácil de trabajar, y la segunda de caliza. El proyecto original de Fontana era que ésta apoyara sobre un muro, al que se abrían una serie de capillas radiales. Pero esta idea fue modificada por Zaldúa, que suprimió las capillas y concibió una nave circular alrededor del espacio de la cúpula, lo que consiguió dar una mayor sensación de grandeza al templo, aunque también derivó en una serie de problemas estructurales relacionados con los empujes de la cúpula y que continúan en la actualidad. El interior se haya ricamente ornamentado con los escudos de los austrias y los borbones, dinastías que presenciaron la erección del templo. Llama la atención el retablo mayor, de estilo churrigueresco, trazado por Ignacio de Ibero con una combinación de materiales nobles. En él se encuentra la estatua en plata de San Ignacio de Loyola que realizó en Roma el escultor Francisco de Vergara en 1741.

Tras la basílica están los jardines del Santuario de Loyola, pero éstos son de uso privado por la Compañía de Jesús.

Parte frontal del Monasterio

Por último, la Casa Natal o Casa Santa de San Ignacio se presenta como la auténtica reliquia del conjunto que la envuelve. Se trata de una casa torre de cuatro plantas construida en época medieval, por lo que todavía prevalece su apariencia de fortín defensivo, especialmente en las dos primeras alturas. Las dos últimas plantas corresponden con las estancias de la familia. En la más alta de ellas podemos visitar la Capilla de la Conversión, lugar donde Ignacio de Loiola tuvo la visión de la Virgen y decidió cambiar su vida militar por la sacerdotal.

El Santuario de Loyola también ofrece la visita a un interesante Museo de Arte Sacro situado en el ala norte del complejo. En su interior se pueden contemplar diversos muebles y objetos litúrgicos entre los que destacan un altar hecho mediante la técnica del damasquinado, una de las principales obras de Plácido Zuloaga.

Imprescindibles

Detalle de la entrada
Escultura y entrada al Santuario

Datos prácticos

Coordenadas

43° 10′ 28.01″ N, 2° 16′ 58″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 43 km, Bilbao 71 km, Madrid 421 km

Aparcamiento

En los laterales del santuario

Altitud

80 m

Fiesta de la Compañía de Jesús (1 de enero), San Ignacio (31 de julio)

Desfile de autoridades (31 de julio)

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