Pasai Donibane – Pasajes de San Juan

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El pueblo dividido por el mar

Pasajes es un municipio formado por la unión de varios barrios históricos que confluyen en una bahía conectada con el mar por un estrecho paso. Merece la pena contemplarse (especialmente si entra o sale algún barco grande) y constituye uno de los conjuntos patrimoniales más pintorescos de Guipúzcoa, además de un excelente lugar para comer.

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Pasajes es un lugar tan singular como atractivo; sus accesos por un gran cinturón portuario esconden un pequeño y magnífico entorno natural de la bocana de la bahía. Su accesibilidad y pequeño tamaño han evitado que disponga de alojamientos para el visitante, siendo su oferta gastronómica sobresaliente y de buen precio. Para saber donde quedarse cerca de éste singular lugar y reservar mesa ofrecemos nuestra página de Dormir y comer en Pasai Donibane.

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La historia de la población se remonta a la existencia de dos pequeñas aldeas que recibieron su nombre en función de las advocaciones de sus parroquias, San Pedro y San Juan, situada cada una a un lado de un estrecho canal natural de enorme belleza que desemboca en el mar Cantábrico. Durante el siglo XIII, San Juan quedó bajo la circunscripción de Hondarribia y San Pedro en el área de influencia de San Sebastián. De este modo, el desarrollo de la zona portuaria se dio bajo dos circunscripciones diferentes.

En la historia de Pasajes de San Juan durante la Edad Media embarcaba el hierro, la lana y demás mercancías que eran exportadas hacia Europa, mientras diversos productos provenientes del continente entraban a España por él. En cuanto a los astilleros de Pasajes, conocieron su época dorada a partir del siglo XVI. En los mismos se construyeron importantes navíos para la Corona y gigantescas embarcaciones pesqueras de bacalao y ballena que, cada año, partían a aguas canadienses a faenar. El carácter comercial del puerto se acentuó en el siglo XVIII, cuando se desarrolló la Compañía Guipuzcoana de Caracas, que promovió el comercio con el imperio español.

En 1689 nació en Pasaia Blas de Lezo, marino y militar que llegó a ser apodado “Medio Hombre” por haber perdido en distintos combates durante su carrera un ojo, un brazo y una pierna. En 1741, como comandante de la plaza de Cartagena de Indias, infligió a la escuadra inglesa del almirante Vernon -compuesta por 186 navíos y 27.600 combatientes- una de las derrotas más humillantes de la historia militar de todos los tiempos, porque sólo contaba con 6 navíos, 3000 soldados y 600 indios flecheros. Los ingleses estaban tan seguros de su victoria ante tal desproporcionado combate que habían acuñado previamente monedas y medallas conmemorativas para celebrarlo.

En 1770, San Juan se desvinculó de Hondarribia pasando a ser una entidad independiente. Años después, en 1805, San Pedro siguió sus pasos emancipándose de San Sebastián. Entonces ambas poblaciones se fundieron, dando lugar a una sola entidad administrativa que controlaba el puerto de forma conjunta y que pasó a denominarse Pasaia-Pasajes. Una figura curiosa en esta dársena de Pasaia fueron las bateleras, mujeres que se encargaban del transporte humano, en barca de remo, de un lado al otro de la bahía.

Antiguo puerto de Pasai Donibane

En 1794 y en 1808 Pasaia fue ocupada por los franceses, pero al carecer de fortificaciones no hubo combates, por lo que su casco histórico pudo permanecer íntegro, lo cual fue una excepción en la comarca.

En 1805, se unificaron por orden del rey Carlos IV en un único municipio Pasajes de San Juan y Pasajes de San Pedro.

Entre 1906 y 1907 vivió y trabajó en la fábrica de cerámica de la villa el ceramista Daniel Zuloaga creando numerosas obras para puentes, hoteles y casas de San Sebastián. Entre sus trabajos de estos años se encuentra, por ejemplo, el Mural del Puerto de Pasajes de San Juan.

Pasaia-Pasajes está formada por cuatro núcleos de población situados en torno al río Oyarzun: Donibane, San Pedro, Pasai Antxo y Trintxerpe. Los dos últimos forman un continuo urbano con los barrios orientales de San Sebastián. De estos cuatro distritos, Pasai Donibane es el que tiene mayor encanto turístico y patrimonial. Situado en la parte oriental de la bocana, su población discurre paralela a la ría a lo largo de una sola calle empedrada (la calle de San Juan o Donibane kalea), que serpentea estrechamente hacia el mar, recorriendo casas típicas de pescadores que se funden armoniosamente con otras construcciones nobiliarias. De vez en cuando, la calle se convierte en túnel abovedándose por escasos metros. Sobre esta vía, el escritor francés Víctor Hugo escribió en el siglo XIX: “Nada más riente ni sereno que el Pasajes contemplado del lado de la bahía; nada más severo, ni más sombrío que el Pasajes visto por la montaña. Sus casas son palacios por delante y chozas por detrás”.

La Plaza de Santiago, donde una línea de antiguas edificaciones se asoma a la ría, es la única abertura de la calle principal. La anchura de la bocana de la bahía, encerrada entre los montes Jaizkibel y Ulia, no supera los doscientos metros y, si se tiene suerte, resulta asombroso observar cómo gigantescas embarcaciones industriales, de altura notablemente superior a la casa más elevada, pasan por ella hacia los muelles del puerto.

Pese a sus escasas dimensiones, hay mucho patrimonio que ver en Pasajes de San Juan. La visita se puede empezar desde el embarcadero, en el que se encuentran las barcas que comunican ambos Pasajes. Allí se puede ver el Humilladero de la Piedad (1580), una pequeña construcción de estilo popular renacentista que alberga un altar con un relieve que recuerda la victoria vasca sobre las tropas de Carlomagno en la batalla de Roncesvalles.

A su lado se encuentra el Palacio de Villaviciosa (s. XVI), de estilo renacentista. Después podemos tomar la calle de San Juan, que concentra la mayor parte de los monumentos de la localidad, como la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, del siglo XVII. Se trata de un templo de nave única en forma de cruz latina y severa fachada de estilo herreriano. En su interior se conserva en una urna el cuerpo incorrupto de Santa Faustina. Como dato curioso, resalta la cabeza de piedra incrustada en el muro de contención que hay cerca de su portada herreriana. A día de hoy aún se desconoce el significado y la autoría de la misma, aunque es muy popular entre los vecinos, que la llaman “mascarón de Iriberri”. Más adelante y siempre en esta misma calle se encuentran la Casa Arizabalo (s. XVII), un edificio de estilo barroco en el que se ha situado el actual Ayuntamiento; la Casa Solar de los Platain, del siglo XVI y la Casa Gabiria o de Víctor Hugo, una típica casa pasaitarra construida en el siglo XVII y con acceso directo a la bahía. En ella se alojó el escritor francés durante su estancia en la localidad, en 1843, y por eso hoy en día alberga una exposición sobre el literato, además de la Oficina de Turismo y varias salas de exposiciones.

La calle de San Juan desemboca en la Plaza de Santiago, en cuya parte central encontramos el Antiguo Ayuntamiento (1735), un perfecto edificio barroco que armoniza a la perfección entre casas de pescadores.

La Iglesia del Santo Cristo de la Bonanza, es el templo más antiguo de la localidad. Erigida en 1399 y reconstruida durante el siglo XVIII, en su fachada oeste encontramos una puerta de madera con representaciones, a navaja, de embarcaciones de los siglos XVIII y XIX.

Saliendo por la antigua Puerta de la Muralla, se puede llegar paseando por el Puntal, un recorrido que bordea la bocana del puerto, hasta llegar a las ruinas del Castillo de Santa Isabel (s. XVII). Construido a la orilla del mar para proteger la entrada del puerto, estuvo en funcionamiento desde 1621 hasta 1867.

Plaza de Santiago

Otro elemento de interés, situado en alto, sobre el casco histórico, es la Ermita de Santa Ana, desde la que se puede disfrutar de una magnífica panorámica de Pasajes y de su puerto. Levantada en 1758, es un edificio sencillo de planta rectangular y una sola nave. En su interior llama la atención la imagen de Santa Ana con la Virgen del retablo del altar mayor, adquirida en Flandes en 1573 y llevada por transporte marítimo hasta aquí.

Nadie mejor para resumir Pasai Donibane que Víctor Hugo, quién afirma que éste es un “lugar magnífico y encantador, como todo cuanto tiene el doble carácter de la alegría y de la grandeza; este rincón inédito es uno de los más bellos que yo haya

visto y que ningún turista visita; este humilde espacio de la tierra y mar que sería admirado si estuviera en Suiza, que sería célebre si se hallara en Italia, y que es desconocido porque se encuentra en Guipúzcoa, este pequeño Edén a donde he llegado por un simple azar se llama en español Pasajes y en francés Passage.

Imprescindibles

Calles con encanto
Vista de la localidad

Datos prácticos

Coordenadas

43° 19′ 35″ N, 1° 55′ 9″ W

Distancias

Donostia-San Sebastián 11 km, Bilbao 113 km, Madrid 466 km

Aparcamiento

A la entrada, el casco urbano es peatonal

Altitud

4 m

Habitantes

2372 (2009)

San Juan (24 de junio), Santiago (25 de julio)

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