En el interior de la provincia de Guipúzcoa espera la ciudad armera. Famosa por la producción de armas durante siglos, el patrimonio que ver en Éibar está marcado por los grandes destrozos que ha sufrido a lo largo de la historia. También por su reconocido pasado industrial. Bien conectada, permite continuar la escapada a lugares como Arrasate-Mondragón, Durango, Bergara o Azpeitia de forma rápida. Asimismo, yendo hacia el norte queda la costa con pueblos tan bonitos como Deba, Zarautz o Zumaia. Además Bilbao, Donostia y Vitoria son también muy accesibles.

Museo de la Industria Armera de Éibar

Esta institución recoge la historia de la industria que dio sobrenombre a esta ciudad vasca. Su desarrollo comenzó a principios del siglo XX, muy unido a la Escuela de Armería. Esta todavía sigue en funcionamiento como instituto de Formación Profesional. Su primer curso arrancó en 1913 y supuso un gran avance educacional. Tomando de referencia modelos europeos, sumó conocimientos teóricos a la enseñanza de un oficio. El Museo de la Industria Armera de Éibar original estaba allí como un complemento.

Estatua de Ignacio Zuloaga

Estatua de Ignacio Zuloaga. | Wikimedia

La fábrica de armas se desarrolló en la ciudad desde el siglo XV. Esta labor se unía a la textil y la siderurgia, sector muy atado a otras ciudades de la comunidad como Bilbao. A finales del siglo pasado la producción armamentística se redujo prácticamente a los trabajos de artesanía. Sin embargo, el espíritu de la industria se conserva en este espacio museístico. Tras casi desaparecer a mediados del siglo pasado, le museo resucitó. Finalmente, en el año 2000 trasladó su sede al edificio de la empresa escopetera AYA.

Museo de la Industria Armera de Éibar

Museo de la Industria Armera. | Ayuntamiento de Éibar

Cabe destacar respecto a la industria armera a Eusebio Zuloaga González, abuelo del pintor Ignacio Zuloaga. El artista posee una estatua en la ciudad. Tanto él como su hijo, Plácido Zuloaga, desarrollaron importantes avances en la técnica del damasquinado. Esta se basa en la aplicación de hilos de metal, generalmente precioso, sobre otro, por ejemplo hierro, con objetivos decorativos. Aunque Eusebio nació en Madrid y tuvo un taller allí, debido a su relación con la corona, acabó retornando a Éibar, donde sus ancestros habían prosperado como fabricantes de armas.

El pasado industrial de Éibar

La ciudad armera ha sufrido episodios de gran devastación a lo largo de la historia. Los principales fueron la destrucción sufrida a manos de los franceses a finales del XVIII y la derivada de la Guerra Civil. Por culpa de esto la herencia medieval del lugar es mínima. Existen varios palacios de los siglos XVI y XVII, como el de Aldatze o Markeskua, este último renacentista. Además, en los barrios de las afueras perviven notables caseríos. Sin embargo, la mayoría de edificios que quedaron en pie se desarrollaron tras terminar el conflicto del 36.

Escuela de Armería de Éibar

Escuela de Armería. | Ayuntamiento de Éibar

A pesar de los daños recibidos, la inserción de la industria produjo que el enclave creciera rápidamente. Fábricas, oficinas o talleres permitieron que el lugar prosperara. Sin embargo, con la caída de la pujanza del sector secundario a partir del último cuarto del siglo XX, muchos negocios cerraron.

Taller de Pablo Soroa-Heinza de Éibar

Taller de Pablo Soroa-Heinza. | Wikimedia

Muchas de las antiguas construcciones industriales se han reciclado y forman parte esencial del urbanismo eibarrés. Por ejemplo, destacan los edificios que Lambretta levantó en 1953. Son un ejemplo de eficiencia en el aprovechamiento del espacio. El de OJMAR es cuatro años posterior y pertenece hoy a Industrias Pombo, por lo que se conserva en muy buen estado. La antigua fundación Aurrerá, el Taller de Pablo Soroa-Heinza o el mencionado AYA son otras notables muestras.

Iglesia de San Andrés

El único gran monumento antiguo que ver en Éibar es la iglesia de San Andrés. Es un templo muy vertical, con volúmenes amplios y sencillo en su exterior. Se desarrolló durante los siglos XVI y XVII. A pesar de las fechas, muestra características góticas mezcladas con renacentistas y barrocas. La torre en el lateral de uno de los extremos, con la planta algo girada sobre el vértice. Tiene campanas y reloj.

Iglesia de San Andrés de Éibar

Iglesia de San Andrés. | Wikimedia

Además de sus altas columnas, dentro sobresale el retablo mayor. Tuvo dos etapas de construcción. La primera se ejecutó a finales del XVI y la segunda a mediados del XVIII. Luce cuatro cuerpos. En el primero destaca la talla de la virgen de Arrate. San Andrés, San Juan Bautista y San José protagonizan los otros tres.

Santuario de la Virgen de Arrate

La virgen de Arrate es la que más fervor despierta en la zona. Pese a no tener la monumentalidad de Arantzazu o Loyola, es también muy querida en todo el País Vasco. Sobre el monte homónimo se sitúa su santuario. La leyenda cuenta que la talla fue encontrada por unos pastores en el siglo XIII. A pesar de intentar construir para ella un templo en una localidad cercana, la estatua movió la construcción y sus materiales a la ubicación actual. De este modo se originó la tradición de adorarla. Aunque antes era el 8 de diciembre cuando se celebraba su fiesta, desde el siglo XVI pasó al 8 de septiembre.

Santuario de la virgen de Arrate

Santuario de la virgen de Arrate. | Wikimedia

El edificio original data del siglo XIII o XIV. En sus primeras etapas servía como hospital para peregrinos del Camino de Santiago del Norte, que por entonces pasaba por allí. El conjunto actual, sin embargo es del XVII. Tanto en su exterior como interior se aprecian rasgos que van del renacimiento al barroco. Además de la propia virgen de Arrate, restaurada recientemente, el lugar contiene diversas pinturas de Ignacio Zuloaga. El pintor las donó al santuario.

Centro de Interpretación de la Guerra Civil

La Guerra Civil supuso un momento de catarsis para Éibar y sus habitantes. Pasó a ser parte del frente y vivió luchas entre milicianos del Frente Popular y golpistas, entre los que destacaban varios requetés carlistas. Entre agosto del 36 y abril del 37, cuando finalmente cayó, recibió un intenso fuego y fue bombardeada repetidamente. Cuando los sublevados tomaron el lugar, tras dominar los montes cercanos durante meses, el fuego arrasó el lugar. Según las fuentes se trató bien de una consecuencia de las bombas nacionales, bien una táctica de tierra quemada republicana.

Centro de interpretación de la Guerra Civil en Éibar

Centro de interpretación de la Guerra Civil. | Ayuntamiento de Éibar

Sea como fuere, el hecho fue muy traumático. Por ejemplo, afectó en gran manera a Ignacio Zuloaga, el eibarrés más célebre en aquellos años. Por ejemplo quedó destruido el lugar donde nació, asociado a su familia durante largos años pero que ya no era de su propiedad. Desde entonces fue más laxo con el que acabaría siendo el régimen franquista.

El Centro de Interpretación de la Guerra Civil en Éibar repasa cómo afectó el conflicto a la ciudad armera. Se ubica muy cerca del santuario de Arrate. Permite contemplar piezas históricas y comprender mejor la batalla que se dio por tomar la población. Además, se puede pasear por los alrededores del propio monte, el Kalamua y el Akondia para ver restos derivados de la contienda.

Frontón Astelena

Uno de los más antiguos y queridos de Euskadi, el frontón Astelena lleva en funcionamiento desde 1904. Se le conoce como «la catedral». Aunque ha cerrado en algunas ocasiones para reformarse, ha mantenido una actividad continua y de alto nivel. También echó el cierre una temporada, por desacuerdos contractuales, a principios del siglo XXI, aunque finalmente el ayuntamiento local lo adquirió y reabrió en 2007.

Partido de pelota en el Frontón Astelena

Partido de pelota en el Frontón Astelena. | Wikimedia

El espacio deportivo ha acogido varias finales de la máxima competición de pelota vasca. Asimismo, las grandes figuras del deporte a lo largo de las décadas han pasado por este frontón. Por otro lado, también ha servido como un espacio multiusos. Veladas, homenajes, conciertos o mitines políticos son algunos de los actos a los que ha dado acogida.

Respecto al nombre, significa «lunes» en euskera. Como no, tiene mucha relación con la industria de Éibar. El primer día de la semana solía ser el menos productivo de la misma. Los obreros venían del día libre, el domingo, que aprovechaban para desfogar. Así, aprovechaban cualquier excusa para dejar el puesto de trabajo y reposar un rato. Una de las opciones preferidas era ir en masa a ver el partido de pelota que acontecía el lunes. De ello deriva el nombre del lugar.

Datos prácticos

Coordenadas

43° 11′ 03″ N, 2° 28′ 24″ O

Distancias

Donostia 55 km, Madrid 400 km.

Aparcamiento

A lo largo del casco urbano hay distintos espacios para aparcar. Asimismo, hay también la posibilidad de usar un parking privado.

Altitud

121 metros.

Habitantes

27 522 habitantes (2019).

Destacan en Éibar las Fiestas de Arrate (8 de septiembre), San Andrés (30 de noviembre) o el Gaztainerre.

También cabe prestar atención a los Carnavales, San Juan (24 de junio), San Miguel (29 de septiembre) o San Blas (3 de febrero).