Plentzia – Plencia

La playa más abrigada

El pequeño puerto de Plentzia se distinguió ya en la Edad Media por ser uno de los principales de Bizkaia. Con el tiempo, la mar cegó con arena su ría imposibilitando su desarrollo, pero le legó una maravillosa playa que la transformó en un acogedor centro de veraneo. En sus alrededores hay una amplísima oferta de actividades de turismo activo.

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Esta bella y cómoda localidad del área metropolitana de Bilbao se caracteriza por su calidad de vida y unas condiciones que la hicieron lugar de veraneo desde comienzos del siglo XX. En el pueblo y localidades muy cercanas hay una extraordinaria variedad de actividades de turismo activo (surf, equitación , piraguas, globos…) convirtiéndolo en un destino muy apetecible. Su excelente playa y los alrededores pueden recorrerse en un día; el fin de semana relajado de paseos y baños puede complementarse con una visita a la vecina localidad de Getxo. A pesar de la posibilidad de pasarse muchos días realizando distintas actividades, hay muy pocos lugares para pernoctar allí; hemos preparado la página dormir y comer en Plentzia pudiendo ser conveniente mirar también nuestra página sobre la hotelería de la vecina Getxo.

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En el año 1236, Lope Díaz II de Haro fundó la localidad sobre los terrenos de la anteiglesia de Gorliz con el nombre de Placencia de Butrón, la primigenia Plentzia, que fue refundada como villa unos años después, en 1299, de la mano de Diego López de Haro. El nuevo núcleo se estructuró alrededor de un pequeño puerto situado en la orilla derecha del río Butrón en su desembocadura en el mar Cantábrico, y pronto comenzó a destacar por su emergente carácter comercial. Desde el comienzo, los marinos de Placencia de Butrón se especializaron en la pesca de ballenas y, debido a la calidad y cantidad de la madera de los bosques circundantes, se desarrolló pronto una importante actividad industrial como astillero.

La villa actuó como foco de atracción para todo tipo de navegantes y comerciantes, que se instalaron en ella provocando en ocasiones graves conflictos de intereses con antiguos linajes de ganaderos y agricultores. Junto a las actividades pesqueras y de los astilleros, Plentzia comenzó a destacar en el transporte marítimo a través del golfo de Vizcaya. El traslado del mineral de hierro desde los yacimientos del interior hacia otros puertos costeros mediante navegación de cabotaje a vela se sumó pronto a las actividades que hicieron de Plentzia uno de los puertos principales del litoral vasco.

En el año 1437, un incendio destruyó buena parte de la villa. Pero ni este ni otro sucedido a finales del siglo XVII lograron arruinar la próspera escalada de fama y riqueza de la localidad. En el siglo XVI los pescadores y marinos locales se aglutinaron en torno a la Cofradía de Mareantes del Señor San Pedro y, ya en el siglo siguiente, Plentzia acometió una serie de obras de reestructuración urbana que afectaron al puerto y a su trazado vial.

iglesia santa maria magdalena foto antigua
Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena

Como en muchos otros casos, las guerras del siglo XIX y la crisis de la pesca de altura marcaron su declive como puerto, actividad que acabó por desaparecer como consecuencia de la acumulación de un gran banco de arena en la desembocadura de su ría, que solo permite el paso de embarcaciones de muy escaso calado. Por suerte, y por su proximidad a Bilbao y Algorta, la villa atrajo hacia sus playas a una nueva clase social, que comenzó a asentarse en ella provisionalmente, en periodos vacacionales. Comenzó así la reconversión de Plentzia en villa turística, carácter que todavía mantiene intacto en nuestros días gracias a la calidad de su playa, una de las principales del litoral vasco. Como anécdota se puede señalar que por sus calles trascurren algunas de las escenas de la novela Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós.

El casco antiguo de Plentzia ofrece al visitante un agradable aspecto medieval en el que se conjugan plácidamente viviendas tradicionales de pescadores, coloridas y simpáticas, con palacetes nobiliarios decimonónicos y otras construcciones anteriores. Se articula en torno a tres calles principales, paralelas a la ría: Barrenkale, Artekale y Goienkale, delimitadas a su vez por Erribera, la vía más próxima a la ría de Plentzia, y por la plaza de la Iglesia.

Llegando en metro desde Bilbao o por la carretera de Algorta, lo primero con lo que aparece es con el Puente Nuevo, un arco peatonal que enlaza ambas orillas de Plentzia. Continuando por la calle Kristo Eskailara se entra en el casco viejo hasta alcanzar la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, punto neurálgico de la villa. Aunque restaurada durante el siglo XIX, fue erigida en estilo gótico a finales del siglo XV. Su torre campanario, cuya base hace a su vez de pórtico, fue finalizada hacia 1522 y es una clara muestra de su pasado carácter defensivo y de vigía. En su interior llama especialmente la atención el Políptico de la Pasión (1440-1480), compuesto por cinco paneles de alabastro.

Cerca del templo se localizan los únicos restos conservados de las antiguas murallas medievales que rodeaban la villa: el Arco de Santiago. Aunque desde el punto de vista artístico no es reseñable, pues se trata de un sencillo arco situado entre dos edificios, su valor documental es innegable. También en las proximidades de la iglesia, en la misma Plaza Eleiz, se levanta la Torre Barri (actualmente residencia privada), un noble edificio construido en piedra en el que destaca el escudo labrado de la fachada, datado en 1603 y que incluye la inscripción epigráfica en euskera más antigua que se conserva.

En el número 25 de Goienkale se alza la Torre de los Mujica Butrón, un edificio levantado en piedra de sillería que es posiblemente el más espectacular del casco antiguo y uno de los pocos que sobrevivió a los sucesivos incendios. Realizada hacia 1562 con un estilo de transición entre el gótico y el renacimiento, fue mandada construir por Martín Pérez de Placencia. Hasta 1922 fue sede del ayuntamiento de la villa (ahora en la Plaza del Astillero) y actualmente es el Museo Plentzia Butrón. Esta institución se encarga de recuperar y difundir aspectos sobre la historia, las tradiciones y el paisaje de Plentzia y su entorno directo.

vista plencia
Vista de la localidad en la actualidad

En los alrededores de Plentzia se puede visitar el Castillo de Butrón, una fortaleza de origen medieval reconstruida de nueva planta en estilo neogótico durante el siglo XIX por el arquitecto Francisco de Cubas y González-Montes, marqués de Cubas. Se aspecto actual llama la atención al separarse de la línea constructiva de los castillos propios de la Península Ibérica, ya que su replanteamiento estuvo dictado por interpretaciones más próximas a las del romanticismo bávaro, mezclando formas góticas, nórdicas y fantásticas.

Imprescindibles

castillo butron plencia
Château de Butron
puente neuf plencia
Pont neuf

Datos prácticos

Coordenadas

43° 24′ 21″ N, 2° 56′ 47″ W

Distancias

Bilbao 24 km, Donostia-San Sebastián 115 km, Madrid 424 km

Aparcamiento

En la Calle del Frontoi

Altitud

19 m

Habitantes

4347 (2013)

San Antolín (primer sábado de septiembre)

Certamen de Quesos (agosto), Feria Micológica (noviembre)

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