Orduña – Urduña

Peña escarpada, camino estratégico y aduana

Situada al pié de una imponente peña, se encuentra en un enclave fuera de su territorio provincial, rodeado por poblaciones de Álava y Burgos. Es la única localidad vizcaína que tiene título de ciudad. La buena gastronomía de la zona y los lugares donde parar los tratamos en nuestra página especializada Dormir y Comer en Orduña.

¿Quieres conocer este sitio?

La primera referencia escrita en la historia de Orduña data del siglo VIII, pero no se fundó como villa hasta 1229, cuando Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, le otorgó el fuero de Vitoria. En 1284 el infante castellano Sancho “El Bravo” confirmó este estatus, consolidando así la pertenencia de esa localidad al Señorío de Vizcaya. En 1288 el rey Sancho IV de Navarra se apoderó del castillo de Orduña, que retuvo como villa de realengo dependiente nominalmente de las cortes burgalesas. Cuando el rey Enrique y su esposa transmitieron a su hijo, el infante don Juan, los señoríos de Vizcaya (1370) y Orduña (1373), ambos quedaron unidos como dominio regio.

El interés de los vizcaínos por Orduña estribaba en que se encuentra enclavada en un fértil valle por el que pasaba el camino más corto entre la Meseta y los puertos de Bermeo y Portugalete. Su acceso se hacía a través de un camino de herradura (solo apto para caballerías, no para carros) que debía sortear la peña de Orduña, un puerto de montaña de 900 metros de altitud con desniveles de un 9% en muchos tramos, hasta bajar a los 298 metros de la llanura del valle. Este camino era peligroso cuando el terreno estaba seco e impracticable el resto del tiempo. A pesar de todo, por él transitó la lana castellana que se exportaba al norte de Europa y camino del sur fueron las barras de hierro y armas vascas, junto con viajeros y productos de lujo provenientes de Europa.

Desde tiempos de Juan II de Castilla fue una de las aduanas o puertos secos de Vizcaya, incrementándose su actividad comercial y aduanera hasta que en 1467 recibió el título de ciudad por el rey Enrique IV, siendo así la primera y única villa vizcaína en ostentarlo. Fue entregada por Enrique IV a la familia Ayala, que la conservó hasta que los Reyes Católicos la recuperaron por la fuerza. Los orduñeses llegarían a comprar el castillo para derruirlo y asegurarse de que no cayeran de nuevo bajo el poder de señores feudales.

En 1535, un gran incendio arrasó la ciudad reduciendo a escombros y cenizas la mayor parte de su patrimonio. Aún así, Orduña supo resurgir y restablecer su posición anterior.

A mediados del siglo XVI las autoridades del Señorío de Vizcaya, junto con las de Orduña y Bilbao, promovieron la apertura de un camino real (apto para carretas) por el puerto de Orduña. Las autoridades de Navarra y Guipúzcoa pleitearon para desbaratar un proyecto que hacía peligrar sus rutas comerciales. Mientras, los alaveses llegaron aún más lejos destruyendo por las noches los avances que hacían los trabajadores durante el día. Finalmente, consiguieron que el 17 de mayo de 1553 el emperador Carlos V suspendiera el proyecto.

En marzo de 1686 las autoridades vizcaínas consiguieron la autorización para ensanchar el camino por el puerto de Orduña, facilitándose el tráfico de mercancías. En 1774 se intensificó todavía más su relevancia comercial hasta el punto de que, entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, se construyó en ella una importante aduana comercial que comenzó a estar operativa a partir de 1792.

Palacio Diaz de Pimienta

La llegada del siglo XIX y sus guerras provocan el declive de la ciudad. Tras la Primera Guerra Carlista, en 1841, el gobierno decidió trasladar las aduanas interiores a la costa. Desde comienzos del siglo XIX hubo varios intentos de las autoridades alavesas para absorber ese enclave vizcaíno en su territorio hasta que, en 1843, el Gobierno de Madrid decretó su segregación de la provincia Vizcaya y su incorporación a Álava, decisión que fue recurrida con éxito por los orduñeses arguyendo su identidad vizcaína basada en intereses mercantiles por su carretera a Bilbao.

En 1870 inauguran un colegio que luego fue transformado en internado, en el que estudiaron numerosos alumnos de la clase dirigente vasca. Los jesuitas que lo gestionaban se quejaban del ambiente que allí había popularizando el dicho: “Orduña, ciudad bravía, diez tabernas y ninguna librería”.

A comienzos del siglo XX la ciudad se apuntó a la moda de las aguas termales inaugurando el Balneario de la Muera, que logró atraer visitantes. A comienzos del siglo XXI, la antigua aduana se ha reconvertido en un moderno hotel balneario; un cierre simbólico a su pasado comercial.

El casco histórico de la ciudad de Orduña, declarado Conjunto Histórico-Artístico en el año 1997, mantiene aún su estructura medieval siguiendo un trazado enmarcado por las antiguas murallas y de planta rectangular. A él se accedía a través de siete puertas, de las que sólo se conserva una, el Portal Oscuro, que actualmente se encuentra anexo a la casa consistorial. La Plaza de los Fueros o Foru Plaza es el centro neurálgico y geográfico del mismo. Esta es una plaza porticada de grandes dimensiones en la que se encuentran varios edificios significativos de la villa: la Antigua Aduana, de finales del siglo XVIII, un edificio neoclásico que ha servido a diferentes fines hasta verse reconvertido en hotel-balneario; el Palacio renacentista de Mimenza (s. XVI) y el de Díaz de Pimienta, barroco del siglo XVII; la Iglesia barroca de San Juan y, por supuesto, el Ayuntamiento, que es un buen ejemplo de eclecticismo, pues mientras que su torre almenada es eminentemente medieval, el resto del edificio pertenece a un barroco sobrio y elegante. También resulta interesante la Iglesia de la Sagrada Familia, construcción de estilo barroco del que destacan sus dos campanarios y el conjunto retablístico barroco albergado en su interior, que es uno de los más importantes del País Vasco.

Iglesia de los Jesuitas

Atravesando el Portal Oscuro y la calle Burdin se llega a otro edificio que ver en Orduña, la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción (s. XIV-XV). Se trata de un templo de tres naves de estilo gótico vasco, concebido como iglesia-fortaleza y, como tal, construído sobre un tramo de la antigua muralla, con un paseo de ronda sobre su ábside y una potente torre a sus pies. En su interior llama especialmente la atención el retablo mayor barroco, las pinturas murales renacentistas que cubren el ábside y la capilla de San Pedro, que contiene un interesante retablo hispano-flamenco. En las proximidades del templo se localiza el Palacio Ortés de Velasco, renacentista de fines del siglo XVI y que, como la iglesia, está dotado de un marcado carácter castrense.

Fuera de las murallas se sitúan los Conventos de San Francisco (s. XVI) y de Santa Clara, así como el Santuario neoclásico de Nuestra Señora de la Antigua (s. XVIII), anexo a un convento de monjas de clausura. Para concluir, conviene señalar que el Monumento al Txarlazo, que homenajea a la Virgen de la Antigua, es uno de los primeros monumentos de España levantados completamente en hormigón.

Imprescindibles

Ayuntamiento de Orduña
Monumento al Txarlazo

Datos prácticos

Coordenadas

42° 59′ 45″ N, 3° 0′ 30″ W

Distancias

Bilbao 40 km, Donostia-San Sebastián 126 km, Madrid 373 km

Aparcamiento

En la Plaza de Gernika

Altitud

293 m

Habitantes

4246 (2013)

Nuestra Señora de la Antigua (8 de mayo), Fiesta de la Coronación (primer fin de semana de septiembre)

Txakoli D.O. Bizkaia Bodegas La Antigua, Gure Ahaleginak y Llanera
Queso Caserío Oruro

Otros destinos próximos

Comentarios Facebook

About the author

Simple Share Buttons
Simple Share Buttons

Utilizamos cookies de terceros para mejorar la usabilidad para dispositivo de usuario. Si usted continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración y obtener más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar