Elorrio

Villa de palacios y escudos heráldicos

Bajo la sombra del monte Udalaitz y haciendo frontera con Guipúzcoa, se encuentra la villa de Elorrio, que posee uno de los cascos históricos más completos y mejor conservados de Vizcaya.

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El paseo por el casco antiguo de Elorrio y la visita a la cercana necrópolis de Argiñeta (se puede ir incluso andando) puede llevar una mañana. Pero se pueden estar bastantes días allí con mucho que recorrer, pues el valle en que se encuentra enclavada tan bien conservada Villa es ideal para hacer senderismo; cerca están los parques naturales Urquiola y Gorbea. A muy pocos kilómetros está Durango, destino de una excursión de medio día. Y al norte se puede pasar una jornada completa en la villa foral de Gernika y el fascinante Bosque de Oma, con la cueva de Santimamiñe. Elorrio es una maravilla todavía sin descubrir por el turismo; por lo que hay numerosos lugares en que comer y la mayoría de los lugares donde pernoctar son agroturismos, que hemos recogido en nuestra página dormir y comer en Elorrio.

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El territorio sobre el que se asienta Elorrio debió estar ocupado por diversos pequeños poblados, que contaban con sus propias ermitas. En la de San Adrián de Argiñeta hay una impresionante cantidad de sepulturas de lajas altomedievales, una de las cuales es del año 883, según nuestro calendario gregoriano actual.

La historia de Elorrio comienza con su fundación en el año 1356 en terrenos de la anteiglesia de San Agustín de Etxebarria, unos dos kilómetros al oeste de la nueva villa. Fue el conde don Tello, señor de Bizkaia, quien le otorgó una carta puebla inspirada en el Fuero de Logroño. Desde el principio, la función de la nueva población fue puramente defensiva, ya que debido a las Guerras de Bandos urgía la construcción de nuevos núcleos amurallados en la frontera con Guipúzcoa para proteger este valle de los robos y ataques a los pobladores de caseríos y anteiglesias menores. No obstante, la población sufrió duramente las consecuencias de dichos conflictos, especialmente en el año 1468, fecha de la conocida Batalla de Elorrio que enfrentó a los Ibarra y los Marzana, partidarios del bando oñacino y gamboíno respectivamente. Pese a que la muralla quedó muy afectada por la artillería, los atacantes resultaron derrotados muriendo en combate varios hijos del famoso banderizo e historiador Lope García de Salazar.

En 1480 hubo un incendio que devoró las edificaciones de madera, construyéndose en piedra a partir de entonces. El final de las Guerras de Bandos, en tiempos de los Reyes Católicos, permitió que la población se asentara fuera de su muralla formándose varios arrabales en los siglos siguientes, así como una nueva iglesia. Elorrio fue entonces amasando fortuna y forjando su reputación de núcleo de primer orden gracias a la presencia de  artesanos y comerciantes; desde los primeros pañeros y lanceros hasta los grandes mercaderes de hierro. La riqueza, propiciada por el contacto con las Américas, permitió a las familias de ferrones, comerciantes y armeros construir numerosos palacios en los que colocaron sus blasones familiares, unas edificaciones que han aportado su sello característico a la villa. Esta pujanza posibilitó que en 1630 absorbiera la anteiglesia de San Agustín de Etxebarria, de la que el núcleo había sido desgajado siglos antes.

noviciado elorrio
Noviciado de Elorrio

Durante el siglo XIX, la población se sumó a la moda de los balnearios y se abrieron dos  centros de aguas termales y medicinales, los Baños Viejos y Belerin. Esto atrajo una nueva oleada de visitantes que, en muchos casos, llegaron a establecer Elorrio como su lugar de vacaciones de verano. En el año 1907 los balnearios cerraron pero la ciudad continuó siendo un importante foco de atracción turística para familias adineradas, especialmente de la aristocracia y nobleza bilbaína.

Tras la Guerra Civil Española, la actividad local se reorientó hacia la industrialización adoptando un modelo cooperativista de índole más guipuzcoano que vizcaíno. Aún así, la riqueza patrimonial de Elorrio continúa atrayendo cada año a una gran cantidad de visitantes que buscan perderse por su casco antiguo, repleto de auténticas joyas patrimoniales civiles y religiosas.

Ellorrio es una villa próxima a Durango, en el valle del Duranguesado. Está atravesada por el río Zumelegi y por infinidad de arroyos y rodeada, como su vecina, por montañas. Su casco histórico, muy bien conservado, concentra una interesantísima y muy numerosa arquitectura palaciega por la que fue declarado Conjunto Monumental Histórico Artístico en 1964, siendo el primer municipio en recibir este reconocimiento en toda Vizcaya.

El corazón de la villa es la plaza Gernikako Arbola, donde se encuentra el Ayuntamiento, la iglesia principal y un frontón abierto. Este núcleo urbano se convierte cada 7 de octubre en escenario protagonista de la fiesta local de los Errebombillos, que conmemora la batalla de Lepanto. Su principal monumento es la Basílica de la Purísima Concepción, declarada Bien de Interés Cultural. La iglesia, de planta de salón, fue construida en estilos gótico y renacentista entre 1459 y 1506, aunque su torre es muy posterior (de 1672). En su interior llama sobre todo la atención la bóveda de nervaduras cruzadas en forma de cruz. El retablo mayor (s. XVIII), obra de Churriguera rematada por José de Alkorta, es además uno de los que tiene más dorados en toda la provincia, ya que fue financiado con los legados procedentes de los indianos. El mausoleo está dedicado a San Valentín de Berrio-Otxoa, patrono de Vizcaya, el más famoso de los hijos de la villa. A la salida del templo, junto al pórtico, se encuentra una interesante fuente dieciochesca.

Enfrente de la basílica está el Ayuntamiento (1773), un sobrio edificio clasicista con el típico portalón de las casas consistoriales. Unas curiosas inscripciones, tomadas de la Biblia, recorren los muros de su fachada: “En la casa del que jura / no falta desventura” y “De toda palabra ociosa / darás cuenta rigurosa”. Adosado a su flanco este se halla el Palacio Igartza (1620), de estilo clasicista y una de las numerosas mansiones nobiliarias de sillería que pueblan la villa.

Existen numerosos palacios y casas solariegas que ver en Elorrio, construidos en piedra de sillería bien labrada y decorados en sus fachadas con hasta 69 escudos heráldicos, que hablan de los linajes de sus propietarios. En las calles adyacentes a la plaza hay por ejemplo una veintena de palacios renacentistas y barrocos construidos en la etapa de mayor esplendor económico (siglos XVI al XVIII), que son de propiedad particular. Destacan por ejemplo el de Urkizu (1677), barroco, con una inscripción en latín (cuya traducción sería: “Sólo la Virgen produce honor / Sólo el trabajo produce virtud”), que denota el carácter culto del edificio y del linaje. El de Untzeta Urigoitia-Zearsolo se compone de dos estructuras de distinta época, una clasicista de 1650 y otra con la fachada principal más moderna y un amplio jardín.

Los de Iturri (finales del XVII), actual sede de la Casa de Cultura, y Larrategi, destruido parcialmente por las bombas de la aviación en 1937 y reedificado en los años setenta en estilo neorrenacentista. El palacio renacentista de Arabio Etxebarria, a los pies de la basílica, cuenta con una hermosa galería noble. Por último, los tres edificios de la familia Arespakotxaga forman un espectacular triángulo palaciego al oeste de la villa: el de Arespakotxaga-Azkarraga o Abarrategui (ca. 1660), rodeado de un amplio jardín; el de Arespakotxaga-Adueza o Urkizu, barroco de 1659 y el Palacio de Arespakotxaga-Mendibil (1620), dotado de una fachada postclasicista y una interesante loggia trasera que conserva además uno de los dos únicos portales que se conservan de las antiguas murallas de la villa, el Portal de Don Tello o del Mediodía, adosado a la esquina de San Pío X. De estructura almenada con ingreso en arco apuntado, sobre esta entrada luce un escudo de los Reyes Católicos. Fue construido en 1490 y reconstruido en el siglo XX. El otro portal, situado al final de la calle Elvira Iñurrieta, es conocido como el de calle Erreka o de la Ronda del Río, aunque arquitectónicamente carece de interés.

Cruzando el río se conservan también varios palacios barrocos, como el rococó de Esteibar-Arauna (ca. 1750), levantado sobre el solar en el que hasta 1653 se hacían las reuniones para las pruebas de hidalguía o el de Aldape-Beitia (1693), que es ahora el centro de salud.

Otra de las singularidades de Elorrio es que en las calles de la villa se puede encontrar hasta nueve cruces de término o cruceros, todas de piedra del siglo XVI, siendo la localidad de Vizcaya que más cantidad de ellos conserva. Estas cruces están distribuidas entre las salidas de la villa hacia los barrios y municipios colindantes y servían para delimitar el término del núcleo urbano. En ellas se aplicaba el fuero propio de la localidad o se señalaban los límites que no podían cruzar los forasteros y vecinos en caso de cuarentena. De entre ellas podemos destacar, por su interés artístico, la de Kurutziaga (1522), ejemplo del gótico tardío con una gran riqueza decorativa e iconográfica que concentra en su capitel el mayor número de imágenes de todos los cruceros de la villa.

En la calle Elizburu se halla el Monasterio dominico de Santa Ana (1692), construido a expensas del Ayuntamiento y de los vecinos de la localidad. El convento estaba integrado por la iglesia, la residencia, la casa de los capellanes y una pequeña construcción empleada para impartir clases de gramática y latín. En el templo se conserva un relicario de plata con los huesos de San Valentín de Berrio-Otxoa y las cadenas que le sujetaron durante su martirio. La casa del capellán aloja en la actualidad el Museo de Berrio-Otxoa.

centro elorrio
Centro de Elorrio

Hacia el oeste, a unos dos kilómetros por la carretera de Bilbao, está la Iglesia de San Agustín de Etxebarria, una de las primeras iglesias del Duranguesado, que formaba parte de un conjunto conventual. El templo es una construcción del siglo XI reformado en los siglos XIV y XVIII. Lo más destacable es su excelente retablo de estilo plateresco y los fragmentos de pinturas murales del siglo XI conservados en uno de sus muros.

Elorrio cuenta también con un gran número de ermitas. En algunas de ellas se encontraron numerosas lápidas de sepulturas altomedievales, que se han agrupado para su disfrute y conservación en la Necrópolis de Argiñeta, situada al lado de la Ermita de San Adrián. Esta necrópolis está constituida por veinte sepulcros y cinco estelas de entre los siglos VII y IX, que fueron instaladas allí en el siglo XIX, según el aire romántico que conserva aún hoy en día.

Por último, sólo señalar que si el viajero quiere completar su visita, el Ayuntamiento de Elorrio ha puesto a disposición del interesado una Ruta Patrimonial por la villa.

Imprescindibles

ayuntamiento elorrio
Fachada del Ayuntamiento
ermita san adrian elorrio
Ermita de San Adrián

Datos prácticos

Coordenadas

43° 8′ 0″ N, 2° 32′ 0″ W

Distancias

Bilbao 44 km, San Sebastián-Donostia 79 km, Madrid 400 km

Aparcamiento

En la calle Niceto Urkizu

Altitud

185 m

Habitantes

7294 (2013)

Fiestas patronales, Ferika Nausikuak (primer domingo de septiembre), San Valentín de Berrio-Otxoa (4 de julio)

Errebombillos (primer domingo de octubre)

Txacoli D.O. Bizkaia Bodega Elizalde

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