Bermeo

Cabeza de Bizkaia

Bermeo tuvo durante siglos la primacía institucional y comercial en el señorío. Como histórica villa pesquera, su puerto todavía se encuentra entre los principales del Cantábrico. Es una localidad auténtica donde se pueden compartir los modos de vida locales y unos magníficos alrededores, con una amplia variedad de actividades.

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El paseo por el pueblo y puerto de Bermeo puede durar un mañana bien aprovechada; tras almorzar bien y a buen precio en sus múltiples tabernas y restaurantes es recomendable acercarse al cercano San Juan de Gaztelugatxe para realizar la travesía hasta el promontorio por la tarde. Además, Bermeo es la base de partida para múltiples empresas de turismo activo que ofrecen actividades náuticas en el entorno de la reserva natural de Urdaibai. Otras buenas opciones de fin de semana son las visitas a la vecina Mundaka y su centro de interpretación de la reserva (un poco más al sur del pueblo) y la villa foral de Gernika. La relación calidad precio de Bermeo hace aconsejable quedarse allí para la escapada por la comarca; nuestra página dormir y comer en Bermeo recoge los establecimientos que hemos seleccionado.

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La aldea de Bermeo aparece citada por primera vez en el año 1051 en un documento en el que se le dona la iglesia de Santa María de Axpe; aunque algunas leyendas hablan del establecimiento de su puerto bien por un descendiente de Noé (tan solo 150 años después del Diluvio), bien por los romanos en el siglo I a. C. En 1239, adquirió la condición de villa con Lope Díaz de Haro (el fundador de Bilbao), quien le otorgó el Fuero de Logroño.

En 1296, fue una de las villas fundadoras de la Hermandad de las Marismas de Castilla con Vitoria. Esta era una alianza de mutua defensa frente a naciones extranjeras apoyada en los privilegios que le iba concediendo la Corona de Castilla. Estaba formada por ocho importantes puertos cantábricos y por la ciudad de Vitoria, y llegó a extender sus redes comerciales hacia los principales caladeros de Inglaterra y Francia.

Durante la historia de Bermeo, a lo largo de la Edad Media, los bermeanos han sido destinatarios de grandes favores reales, fueros y privilegios, todo ello merced a la bonanza propiciada por su actividad comercial. En 1476, Fernando el Católico ratificó a la localidad como Cabeza de Vizcaya, pasando ésta a ostentar un significativo liderazgo frente al resto de villas de la provincia. Como prueba de esta posición se puede señalar como, en las Juntas Generales de Vizcaya, no solo tenía el primer asiento y el primer voto sino que, además, el resto de representantes debían descubrirse cuando le llegaba el turno de palabra a su juntero.

A partir del siglo XV comenzaron a fraguarse las causas de su declive. Las Guerras de Bandos (conflictos entre distintos linajes nobiliarios del País Vasco) afectaron a su estabilidad económica y social. A esto hay que sumar el ascenso de Bilbao, que poco a poco comenzó a aglutinar las rutas del comercio marítimo y terrestre y una floreciente industria de construcción naval. Bermeo se vio también envuelta en una serie de interminables litigios con las anteiglesias de los alrededores por razones de jurisdicción administrativa y judicial, que se saldarían en ocasiones en su contra. También fue golpeada por el gran incendio de 1503, que arrasó por completo la villa. No obstante, la actividad comercial de Bermeo nunca decayó y siguió siendo el principal puerto del Cantábrico por mucho tiempo. Su red pesquera se extendía hasta el mar del Norte y alcanzaba incluso las costas canadienses de Terranova.

En 1596 fue saqueada por una flota de protestantes franceses provenientes de La Rochelle que fueron rechazados por las milicias del Señorío. Pocos después, en 1602, se produjo la humillante pérdida del título de Cabeza de Vizcaya, a favor de Bilbao. Sin embargo, el siglo XVII fue una época de nuevo florecimiento debido a la pesca: ampliación de los muelles, nuevos astilleros, e industrias conserveras.

Los bermeanos no participaron en las revueltas conocidas como Matxinadas, pero a comienzos de la Guerra de la Independencia sus jóvenes asaltaron el Ayuntamiento para evitar ser alistados en el ejército.

foto antigua bermeo
Bermeo ca. 1900

En marzo de 1937 en sus proximidades se desarrolló la batalla del cabo Machichaco, un épico combate naval entre bacaladeros artillados de la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi y el crucero franquista Canarias. Así mismo, dos meses después, fue escenario de la batalla de Sollube, en la que el ejército vasco estuvo a punto de copar a los Flechas Negras italianos que apoyaban a los franquistas.

En la posguerra el proceso de industrialización se concentró en Bilbao. Aún así, su actividad pesquera y su industria conservera la mantienen todavía como uno de los principales puertos pesqueros del Cantábrico.

La villa de Bermeo, encaramada sobre la falda del monte Sollube, se encuentra en terreno de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un auténtico paraíso natural. Su carácter marinero, la proximidad de sus playas y el ajetreado ambiente de sus calles la convierten en un dinámico punto de encuentro, especialmente en verano y durante los fines de semana. Entre sus principales atractivos turísticos se pueden destacar su acogedor puerto viejo y el casco antiguo, con un trazado de origen medieval inundado de multicolores casas de pescadores. Mientras paseamos por sus calles y rincones podemos ver también la multitud de esculturas que ahí habitan, como el popular grupo de La Lechera, del bermeano Enrike Zubia, el Monolito en Recuerdo a los Fallecidos en la Mar, el Monumento Homenaje a Benito Barrueta y Olatua, estas dos últimas del excelente escultor bermeotarra Néstor Basterretxea.

Lo primero que hay que ver al llegar a Bermeo es el Casino, emplazado sobre el muelle deportivo y el parque de Lamera. Este emblemático edificio de diseño ecléctico fue concebido por Severino Achúcarro en 1894 y su traza nos recuerda a un típico castillo francés. Tras las inundaciones ocurridas en Vizcaya en 1983 tuvo que ser restaurado. Pese a recuperar casi por completo su aspecto original, hay que lamentar la pérdida de algunas interesantes pinturas originales, entre ellas obras del pintor eibarrés Ignacio Zuloaga. Hoy es sede de la Sociedad Bermeana.

Al final del parque de Lamera se halla la Iglesia de Santa Eufemia (del siglo XIII y reconstruida a finales del siglo XV). De estilo gótico tardío, es el templo más antiguo de Bermeo. Era además el lugar donde juraban los fueros los reyes que visitaban la provincia, como hizo Fernando el Católico en 1476 cuando confirmó a la villa como Cabeza de Vizcaya. Con planta de nave única y crucero de estilo bizantino, conserva en su interior el sepulcro en mármol blanco de los Mendoza de Arteaga.

A Lamera se abre también el Puerto Nuevo, en el que se puede visitar la réplica de un buque ballenero del siglo XVII donde se recrea la actividad pesquera de los bermeanos. Desde la Cofradía de Pescadores de San Pedro se llega al recoleto Puerto Viejo o Menor. Unas escaleras de acceso nos conducen hacia la Torre Ercilla, la única de los treinta baluartes defensivos de la antigua muralla de la villa que se conserva en la actualidad. Esta casa-torre, construida en piedra a finales del siglo XV, fue propiedad de la familia del célebre Alonso de Ercilla y Zúñiga, autor del poema de La Araucana. En la actualidad es sede del Museo del Pescador, que cuenta con una presentación museológica dedicada exclusivamente a mostrar a los visitantes el ámbito, la vida, las costumbres y el trabajo de los arrantzaleak o pescadores.

Si volvemos hacia el centro de Bermeo desde el acantilado que se levanta sobre el puerto viejo pasaremos por el Arco de San Juan, la única de las siete puertas del recinto amurallado levantado en el siglo XIV que ha permanecido hasta nuestros días. Se trata de un torreón de notable anchura, con un vano de acceso rematado a ambos lados por un arco, de forma ojival hacia el exterior y de apariencia más rebajada hacia el interior.

En la plaza Sabino Arana se erige el Ayuntamiento, declarado Monumento Histórico-Artístico. Construido en 1732, en su elegante fachada destaca la presencia de dos relojes de sol. Frente a él se encuentra la Iglesia de Santa María de la Asunción, el templo más moderno de la ciudad, levantado tras la demolición de la Iglesia de Santa María de la Tala. Diseñado en el siglo XIX por los arquitectos Silvestre Pérez y Alejo Miranda, presenta una estructura eminentemente neoclásica con dos torres a los extremos (una de ellas con campanario) y un portal clasicista entre ambas.

En la parte baja del casco histórico se encuentra el Convento de San Francisco, fundado en 1357 por los Señores de Vizcaya Don Tello y Doña Juana Lara y formado por la iglesia, una residencia y el claustro gótico. El templo es de estilo gótico y una sola nave, cubierta con bóvedas de crucería simple y capillas a sus lados. El claustro, también gótico, es lo más notable del conjunto, y durante años hizo las funciones de mercado de abastos.

Otro edificio bermeano imprescindible es la Casa Kikunbera, también conocida como la Casa-Barco, reflejo de la arquitectura y el espíritu alegre de los años 20 del siglo XX. Diseñada por Fernando Arzadun, fue levantada en un terreno acantilado de gran pendiente con espectaculares vistas sobre la bahía. Su planta es compleja (rectangular con algunos lados curvos) y sus fachadas están dominadas por terrazas, balcones y miradores de planta semicircular. Todo esto genera una apariencia que recuerda a la de un barco y que busca fusionar la función residencial con la tradición histórica de Bermeo, una estructura que es además deudora del estilo paquebot que tanto popularizaría el arquitecto Le Corbusier a través de sus escritos. Esta interesante propuesta arquitectónica fue catalogada como Monumento Histórico-Artístico en 1995.

casino bermeo
Casino de Bermeo

En los alrededores de Bermeo podemos disfrutar de varios de los accidentes geográficos más interesantes de Bizkaia: el Cabo Matxitxako, una zona natural protegida cubierta de helechos y coníferas, que cuenta con dos faros y una magnífica vista panorámica; la Isla de Ízaro, a la entrada de la Reserva de Urdaibai, sobre la que se levantan las ruinas de un antiguo convento de franciscanos y de la ermita de Santa María Magdalena; la Isla de Akatz, un peñón que alberga una importante población de aves; y el Monte de Gaztelugatxe, donde se encuentra la  célebre Ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

Imprescindibles

puerto bermeo
Puerto de Bermeo
Reserva Natural Urdaibai
Reserva Natural de Urdaibai

Datos prácticos

Coordenadas

43° 25′ 15″ N, 2° 43′ 17″ W

Distancias

Bilbao 36 km, San Sebastián-Donostia 121 km, Madrid 431 km

Aparcamiento

Calle Askatasun, cerca del puerto

Altitud

11 m

Habitantes

17 159 (2013)

Andramaris (7 de septiembre), Día de la Magdalena (22 de julio), San Juan (24 de junio)

Regatas: “Bandera de Bermeo” (sábado siguiente a Andramaris), el Itsas Gudarien Eguna conmemora cada año el combate de los marinos auxiliares vascos durante la batalla del Cabo Machichaco en 1937

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