Avellaneda

La sede de las otras juntas vizcaínas

Avellaneda es un barrio de la localidad de Sopuerta famoso por haber sido la sede de la Casa de Juntas de Las Encartaciones, el centro de gobierno de esta comarca histórica. Un lugar apartado y bellísimo, escenario de alguna de las bienandanzas e fortunas del célebre banderizo Lope García de Salazar.

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La localidad de Sopuerta —donde se encuentra la Casa de Juntas de Las Encartaciones— es un idílica comarca con un importante pasado minero. Maravilloso lugar para el descanso y el paseo, con una gastronomía propia. Cerca está la medieval villa aduanera de Balmaseda, y un poco más al oeste el interesante Parque Natural de Armañón. Destino emergente de escapada, hay muy pocos lugares donde parar en esta zona; los hemos reunido en nuestra página comer y dormir en Avellaneda.

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En 1804 desaparecieron las reuniones de las Juntas de la historia de Avellaneda, integrándose sus junteros en las de Gernika. Después, la supresión de los fueros vascos supuso el fin de las juntas comarcales y el fin de la función administrativa de la Casa de Juntas, que conoció un importante declive hasta bien entrado el siglo XX. Como consecuencia de una asamblea realizada días antes en Portugalete, el 9 de agosto de 1931 los alcaldes de Las Encartaciones se reunieron en Sopuerta y redactaron las bases para reclamar a la II República un estatuto de autonomía propio.

Palacio de Loizaga del siglo XVII
Palacio de Loizaga del siglo XVII

Ya en el año 911, Sopuerta, junto con Carranza, fue una de las localidades que apareció citada en la Crónica de Alfonso III (documento que relata la historia de los reinados de los últimos monarcas visigodos y primeros asturianos) como ajena a las pertenecientes al incipiente territorio de Bizcaj (Vizcaya).

Sopuerta, como los demás valles de la comarca de Las Encartaciones, fue controlada por linajes nobiliarios independientes hasta el siglo XIII, cuando culminó el proceso de toma de control de esos territorios por parte de la familia de los señores de Vizcaya. Pero el poder del Señor en la zona (ligado primero a la familia Haro y después al rey de Castilla) no implicó adoptar la costumbre de tomar decisiones y asumir cargas en las Juntas de Gernika (punto de encuentro de los junteros vizcaínos), manteniendo los encartados sus lugares tradicionales de reunión. De hecho consta que, al menos desde el siglo XIV, las diez “repúblicas” encartadas tenían un lugar propio de reunión para los vecinos, así como otro de asamblea común de todas ellas. Éstos solían ser grandes árboles, iglesias e incluso fuentes muy frecuentadas.

En el caso de Sopuerta, su punto de encuentro fue la fuente de El Carral. Además, de vez en cuando, desde la cumbre del monte Coliza (que es el que ocupa la parte central del territorio) se encendía una gran hoguera y se tocaba reiteradamente la bocina para avisar a los representantes de las diez “repúblicas” de que había reunión bajo el gran roble de Avellaneda. Allí, los apoderados de cada gobierno elegían también un Síndico de La Encartación que, acompañado por un contador o contable, acudía en nombre de toda la comarca a la Junta de Gernika. No obstante, esto no fue óbice para que el resto de Vizcaya tratara de absorber a las Encartaciones.

En 1394 se recogieron los usos y costumbres encartadas en el llamado Fuero de Las Encartaciones. En 1401 se estableció el Corregimiento de Vizcaya, y su teniente y ayudante, que jurídicamente debía haber nacido “al otro lado del Ebro”, era el juez del territorio y residía precisamente en Avellaneda. Hacia 1592 se construyó una torre para la residencia de este cargo de justicia, a la que se le fueron añadiendo nuevas edificaciones en los siglos XVI y XVII para albergar a los junteros que hasta entonces se reunían bajo el gran roble. Desde entonces, la Casa de Juntas se convirtió en el principal edificio de la comarca, y contaba entre sus muros con una audiencia, cárcel y una torre fuerte.

El mayor atractivo patrimonial de Avellaneda es evidentemente la antigua Casa de Juntas, actual Museo de las Encartaciones. El edificio original data del siglo XIV, aunque ha sufrido posteriores reformas que pese a todo no le han quitado su fuerte valor simbólico. En la primera rehabilitación, realizada entre 1942 y 1953, se remató la torre, que pasará a ser una de las señas de identidad del conjunto. Junto a ella se encuentran otros edificios: adosado a la derecha, una antigua cárcel y después escuela; a la izquierda, la casa del Teniente Corregidor de Avellaneda. En 1989 se llevó a cabo la restauración definitiva que concluiría con la apertura del Museo de las Encartaciones entre 1992 y 1994. Fruto de estas últimas intervenciones es el aspecto actual del edificio con el nuevo cuerpo, más moderno, antepuesto a los demás.

El Museo es un gran centro expositivo que repasa la historia y vida de la comarca de Las Encartaciones desde la prehistoria hasta nuestros días. El discurso expositivo, que avanza conforme se asciende de planta, está articulado en torno a paneles, fotografías, planos, maquetas y piezas originales. Además, la institución se dedica a la investigación y publicación de estudios relacionados con la historia y la cultura encartada.

También tenemos que ver en Avellaneda la Iglesia de San Bartolomé Apóstol, sencillo templo sin bóvedas, con un pórtico y una espadaña. A su lado se encuentran las ruinas de la Torre de Urrutia, de la época de las luchas banderizas (siglos XIII y XIV), que enfrentaron a los distintos linajes de la nobleza rural vasca.

Como muestra arqueológica de importancia destaca la Calzada Romana que atraviesa parte de la comarca. Se trata de un antiguo trazado del siglo I que formaba parte de la vía que unía Pisuerga con Castro Urdiales.

Museo de Las Encartaciones

Gastronómicamente, Sopuerta y el resto de barrios son famosos por su chacina, especialmente por sus morcillas y chorizos. Una vez al año se celebra la Feria Chacinera del País Vasco, donde además de productos cárnicos también se presentan otras especialidades regionales cono quesos, miel o vino txakoli. Entre los atractivos de la feria, destaca la elección anual del “Chacinero Mayor del País Vasco”.

En las inmediaciones de Galdames se encuentra la Torre Loizaga, donde el mecenas y empresario Miguel de la Vía rehabilitó una fortaleza banderiza medieval de la época de Lope García de Salazar, reuniendo allí una imponente colección de coches de época. Conviene mirar la web del lugar para comprobar las fechas y horario de apertura.

Datos prácticos

Coordenadas

43° 15′ 46″ N, 3° 9′ 9″ W (Sopuerta)

Distancias

Sopuerta 4 km, Bilbao 32 km, San Sebastián-Donostia 125 km, Madrid 425 km

Aparcamiento

En la entrada del Museo de las Encartaciones

Altitud

250 m

Habitantes

2575  (Sopuerta, 2013)

San Bartolomé (24 de agosto)

En el Valle de Sopuerta: Feria Chacinera del País Vasco (primer domingo de marzo), Festival Mendebala de Música y Cultura del Cantábrico

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