Vitoria-Gasteiz

La ciudad más acogedora

La capital administrativa del País Vasco ha sido reconocida internacionalmente por su sostenibilidad ecológica, sus servicios y su calidad de vida.

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Hay mucho que ver en Vitoria-Gasteiz, cuya visita puede ocuparnos durante un fin de semana completo. Entre las visitas imprescindibles están las dos catedrales, los exquisitos museos Fournier (sobre naipes), de Bellas Artes, Artium y de la Armería, y los palacios de Monteverde y Villasuso. En los agradables paseos por el casco viejo situado en la colina y el ensanche se pasa delante de multitud de tabernas, donde es posible degustar los célebres pintxos locales acompañados del txakoli de Álava. Para quienes quieran hacer excursiones de día, recomendamos ir hacia el oeste a ver el extraordinario entorno de Salinas de Añana y la legendaria Villanañe; otra opción es dirigirse al Este para ver las enigmáticas pinturas murales de las aldeas de Gazeo y Alaitza, el pueblo aduanero de Salvatierra y el túnel de San Adrián (por el que transitaban ejércitos y reyes); en éste último caso conviene ir a Zalduendo provistos de ropa senderista y hacer esa histórica ruta por el parque natural de Aizkorri-Aratz. Para conocer los platos locales y elegir donde quedarse, se puede reservar desde nuestra página Dormir y Comer en Vitoria-Gasteiz.

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Vitoria-Gasteiz fue fundada en 1181 por Sancho VI de Navarra bajo el nombre de Nueva Victoria en terrenos de la aldea de Gasteiz. Se trataba de una colina fortificada desde la que pudiera hacerse frente a Castilla, que le disputaba la Llanada Alavesa. En el 1200, y tras un asedio de ocho meses, el rey Alfonso VIII la conquistó. Al principio era un pequeño núcleo urbano desde el que se prestaban actividades artesanales y comerciales a los lugareños, peregrinos y comerciantes con el extranjero que habitualmente paraban allí. Los artesanos se fueron concentrando en calles gremiales: Herrería, Zapatería y Correría. Y ya en 1256 se construyeron nuevas calles con nombre de más gremios (Cuchillería, Pintorería) así como la de la Judería, hoy Nueva Fuera.

Calle de San Francisco

Amparados por el rey, los vitorianos mantuvieron una dura pugna con los linajes nobiliarios, organizados en la Cofradía de Arriaga, a causa del control de las aldeas del llano que rodea Vitoria. Con el tiempo se fue fortaleciendo la posición de la Corona, que en 1332 llegó a ser lo suficientemente fuerte como para que los caballeros cofrades decidieran su “voluntaria entrega” para preservar algunos privilegios. Desde entonces Vitoria ha dominado completamente la política y economía de Álava acumulando además una enorme proporción de su población. Este crecimiento fue reconocido en 1431 con el título de ciudad, recibido de Juan II, que la gobernaba a través de un corregidor real.

Durante la Guerra de la Independencia, Vitoria-Gasteiz tuvo un papel importante, pues fue en sus calles donde se produjo la primera resistencia española contra Napoleón. Como era habitual en todos los monarcas que se dirigían al norte, Fernando VII se había alojado en la ciudad en su viaje a Francia para reunirse con el emperador. Paradójicamente, meses más tarde Napoleón se hospedó allí también en su camino a Madrid. Más tarde, albergaría una de las últimas contiendas de esta guerra, la batalla de Vitoria, en la que las tropas de Wellington recuperaron buena parte del patrimonio artístico español que los franceses se llevaban en decenas de carros. La batalla alcanzó tal resonancia que el compositor Beethoven la inmortalizaría en su Batalla de Vitoria o La Victoria de Wellington.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Vitoria-Gasteiz se convirtió en una ciudad ilustrada, gracias a la labor de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País y su afán por fomentar la cultura a través de la formación y la educación. En 1863 se creó en Vitoria el obispado que abarcaría las tres provincias vascas y la instalación de un seminario. En 1979, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía Vasco, Vitoria-Gasteiz fue elegida como capital administrativa del País Vasco.

La orografía y la historia han marcado dos áreas de visita muy distintas: la zona construida desde mediados del siglo XIX y el casco antiguo, en la colina donde se asentó la primitiva Gasteiz, un entramado de calles que forman anillos dentro de un conjunto de contorno almendrado. Recomendamos aparcar el coche en el parking de la Catedral Nueva o empezar la visita desde el vecino parque de La Florida, para recorrer en una segunda etapa la colina medieval.

En el ensanche de la ciudad, al lado del Parque de La Florida, hay que ver en Vitoria la Parroquia de María Inmaculada, conocida también como Catedral Nueva que, tras la catedral de Sevilla, es la segunda iglesia más grande del país. Se trata de un templo de estilo neogótico construido y consagrado durante el siglo XX y que destaca principalmente por su riqueza escultórica exterior. Diseñado con planta de cruz latina, cinco naves y cabecera con girola de siete capillas, cuenta además con una cripta con una notable decoración escultórica. Allí también se encuentra el Museo Diocesano de Arte Sacro de Álava, que reúne una interesante colección de patrimonio artístico religioso vasco, además de cuadros de Ribera y Giordano y varias esculturas policromadas medievales. A pocos metros, en el mismo parque, se localiza el edificio del Parlamento Vasco.

Si recorremos el agradable paseo de la Senda y cruzamos por debajo de las vías del tren, a la derecha está el paseo de Fray Francisco de Vitoria, donde se encuentra el acogedor Museo de Bellas Artes de Álava, ubicado en un palacete neorrenacentista de principios del siglo XX. El museo cuenta con una buena presentación museológica de sus fondos de pintura y escultura desde el siglo XVIII hasta el XX, destacando especialmente su representación de pintura vasca entre 1850-1950, con nombres tan representativos de la modernidad como Ignacio Zuloaga, los hermanos Zubiaurre, Arteta o Echevarría. Enfrente está el Palacio de Ajuria Enea (residencia del Lehendakari o jefe del gobierno vasco) y al lado de éste se encuentra el pequeño pero excelente Museo de la Armería, que recoge una buena selección de piezas de este arte industrial que tanta importancia tuvo en la economía vasca hasta el siglo XX. Vistos estos tres edificios, es recomendable volver por el paseo de la Senda y bordear el parque en dirección norte hasta la Plaza de la Virgen Blanca, un gran espacio abierto en cuyo centro se alza el Monumento a la Batalla de Vitoria, erigido en 1917 por Gabriel Borrás. A su derecha, se accede por unos arcos a la porticada Plaza de España, que aunque se finalizó en 1791 en estilo neoclásico, todavía es llamada por algunos vitorianos “Plaza Nueva”. En su lado norte está el Ayuntamiento, lugar de hospedaje del rey Fernando VII en su famosa estancia en Vitoria, que provocó el motín de 1808 (en la puerta trasera que da a la calle Mateo Moraza).

Un par de manzanas al este de la plaza de España se encuentra la Plaza de los Fueros, embellecida por una moderna e integradora intervención escultórica diseñada por Eduardo Chillida en los años 80.

Volviendo a la Plaza de la Virgen Blanca y pasando por Los Arquillos (el característico paseo porticado del siglo XVIII que conecta la parte antigua con el ensanche decimonónico), podemos iniciar el recorrido por el casco viejo, repleto de monumentos y de rincones entrañables. Desde ella subimos por la escalinata que da a la Plaza del Machete, así denominada en honor al lugar donde, antiguamente, los miembros de la corporación municipal juraban sus cargos sobre los Evangelios y en presencia de un machete que servía de recordatorio sobre la amenaza de cortarles la cabeza en caso de incumplimiento. Así lo atestigua la lápida conmemorativa en el exterior del ábside de la iglesia de San Miguel Arcángel (ss. XIV al XVII). En la entrada de éste templo, dentro de una hornacina que trata de protegerla del vandalismo, puede contemplarse la imagen de la Virgen Blanca, patrona de la ciudad. En su interior, lo más destacable es el magnífico retablo mayor barroco, obra de Gregorio Fernández.

Catedral Nueva

En la plaza del Machete también está el Palacio de Villasuso, construido en estilo renacentista e identificable por la gran galería abierta que tiene debajo de su techo. En su interior hay un magnífico tapiz flamenco del siglo XVI que representa la huida de Eneas y su familia de Troya. Subiendo por la escalinata se accede a lo alto de la colina y, si se gira a la derecha, se accede a un mirador a cuya izquierda está la Iglesia de San Vicente Mártir, iniciada en estilo gótico a finales del siglo XV y edificada sobre el solar del desaparecido castillo medieval. Es posible ascender a su torre neobizantina de 54 metros de altura,  construida en el siglo XIX en sustitución de la original, y desde la que se puede observar una excelente panorámica de la ciudad; en el interior hay un retablo churrigueresco además de varias capillas con imaginería de gran factura.

Si regresamos a la escalinata, siguiendo la calle Fray Zacarías Martínez se encuentra el Palacio del Marqués de Montehermoso, de estilo renacentista, famoso como lugar de residencia en Vitoria del rey José I Bonaparte, cuyos amoríos con su anfitriona se recuerdan en la rima: “La marquesa de Montehermoso tiene un tintero, en el que moja su pluma José primero”. La íntima asociación de su propietaria al “rey intruso” motivó que fuera confiscado en 1816, pasando a propiedad privada. Ha sido sede del Obispado de Vitoria y hoy es propiedad municipal y centro cultural. A pocos metros está uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista del País Vasco, el Palacio Escoriaza Esquivel (mediados del siglo XVI). Cuenta con un bello patio porticado y en la magnífica portada plateresca de la fachada principal están los bustos de su fundador y su esposa. Lo construyó Fernán López de Escoriaza, médico de Catalina de Aragón y de su esposo el rey Enrique VIII de Inglaterra, también lo fue del Emperador Carlos V.

El edificio más importante del casco antiguo es la Catedral Vieja de Santa María, construida a  lo largo de los siglos XIII y XV en la colina fortificada donde se fundó la ciudad. De aspecto macizo, es de estilo gótico (sobre una construcción anterior románica), aunque su torre fue terminada en el siglo XVII. El templo, declarado Monumento Histórico Artístico, se caracteriza por su verticalidad. Tiene planta de de cruz latina con un amplio crucero y girola a la que se abren capillas absidiales poligonales. Su pórtico occidental (s. XIV), dedicado a la Virgen y dividido en tres portadas, es una obra maestra de la escultura gótica. En su interior sobresale un Descendimiento de la Cruz, realizado por Van Dyck. Un innovador programa turístico, denominado “Abierto por Obras”, permite visitar el templo en las diferentes fases de su rehabilitación, y es uno de los principales reclamos turísticos contemporáneos del País Vasco. Las visitas a la catedral y a las murallas medievales se pueden concertar a través de la web de la Fundación Catedral de Vitoria. Estas murallas (s. XI), ocultas durante siglos por viviendas, han sido recientemente restauradas, conservándose en la actualidad un perímetro de 450 m y una docena de torreones.

Muy cerca, en la antigua entrada norte al recinto amurallado, está la Torre de los Hurtado de Anda, construcción del siglo XV adaptada a vivienda. Como curiosidad, su parte superior es notablemente más ancha que la inferior. Otro edificio singular es el Portalón, una antigua casa de postas, también del siglo XV, excelentemente conservada, actualmente un restaurante.

En el palacio Bendaña está el Museo Fournier, que alberga una extensísima colección de barajas de todo el mundo. Su origen se encuentra en la fábrica de naipes de Heraclio Fournier, establecida en la ciudad en 1864. Actualmente, el Museo Fournier y el Museo de Arqueología se han anexionado en el BIBAT, dotado con un vanguardista edificio (2009) de forma cúbica que unifica e integra los espacios y que recuerda, en su aspecto externo, un cofre recubierto con chapas de bronce.

En la calle Cuchillería está la Casa del Cordón (llamada así por el cordón de hábito franciscano que decora una de sus dos puertas gemelas) construida por el judío converso Juan Sánchez de Bilbao en el siglo XV. Debió de ser la más confortable de la localidad por aquel entonces, pues no solo ha sobrevivido hasta nuestros días sino que está documentado que en ella se hospedaron los reyes Felipe el Hermoso y Juana la Loca y que, en enero de 1522, residía en ella el cardenal Adriano de Utrecht, (regente de Castilla que desde allí preparaba la defensa del reino contra los franceses) cuando le llegó la noticia de que había sido elegido Papa (Adriano VI). Actualmente la Casa del Cordón alberga la obra social de la Caja Vital.

En el ensanche situado al éste del casco viejo se encuentra Artium, Museo Vasco de Arte Contemporáneo. Inaugurado en 2002. Exhibe en su interior una de las mejores colecciones de arte moderno y contemporáneo de España a través de pinturas, grabados, esculturas, fotografías, vídeo e instalaciones. En él encontramos obras de artistas sumamente reconocidos como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Joan Miró, Jorge Oteiza, Carlos Saura o Miquel Barceló.

Imprescindibles

Ayuntamiento de Vitoria
Plaza de la Virgen Blanca

Datos prácticos

Coordenadas

42° 51′ 0″ N, 2° 41′ 0″ W

Distancias

Bilbao 66 km, San Sebastián-Donostia 103 km, Madrid 321 km

Aparcamiento

De pago junto a la Catedral Nueva

Altitud

525 m

Habitantes

242 373 (2014)

Virgen Blanca (4 – 9 de agosto), San Prudencio (28 de abril), Nuestra Señora de Estibaliz (1 de mayo)

Azkena Rock Festival (24 – 26 de junio), Festival de Jazz (2ª quincena de julio), Día del Blusa (25 de julio), Carnaval

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