Labastida – Bastida

Palaciego bastión del vino

Labastida fue una fortaleza medieval que se convirtió en villa palaciega para los productores de vino. Lugar poco frecuentado en el que relajarse y disfrutar plenamente de la cultura del vino.

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Además de un casco histórico con palacios y casas solariegas que denotan la hidalguía y poder económico de sus habitantes, hay que ver en La Bastida sus bodegas, especialmente las antiguas cuevas. Y si el paseo turístico puede ocuparnos unas horas, el disfrute de la cultura del vino y la compra de género puede durar mucho más. Muy cerca está la localidad riojana de Haro, en cuyo centro de interpretación del vino puede ampliarse conocimientos. En Labastida hay una amplia oferta de actividades de turismo activo, siendo especialmente popular el senderismo por el parque natural que incluye la sierra de Cantabria. Para conocer los platos de la gastronomía local y reservar donde quedarse en la comarca, ofrecemos nuestra página Dormir y Comer en La Bastida.

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El origen de su nombre proviene de la palabra “bastión”. No está documentada su raíz, pero se asocia al desaparecido castillo que estaría situado en el monte Toloño. En los alrededores de la población hay cuatro conjuntos de sepulturas excavadas en la roca, datadas en la Alta Edad Media, que constituyen el testimonio más antiguo que se conserva. Durante la historia de Labastida la ciudad fue fundada, al parecer, por el monarca navarro Sancho VII el Fuerte, a finales del siglo XII. Como el resto de Álava, en 1200 pasó a manos castellanas en el reinado de Alfonso VIII. En 1242, Fernando III le concedió categoría de villa, otorgándole el fuero de Treviño. En 1379 el rey Enrique II la regaló al caballero Diego Gómez Sarmiento, cuya familia ostentaba el poder hasta el siglo XV, en el que Labastida regresó a manos de la Corona.

Ermita del Santo Cristo

Durante los siglos XVII y XVIII, Labastida vivió su época dorada, convirtiéndose en una de las villas nobles más prósperas de toda Álava gracias a un creciente desarrollo económico que le permitió modernizar y acondicionar todo su casco urbano. Desde entonces, la producción de vino ha estado siempre ligada a su prosperidad.

Labastida, al igual que Elciego y otros lugares de La Rioja Alavesa, es una parada indispensable para los amantes del vino. Su casco urbano es aún testigo de los tiempos de gloria de la villa moderna, herederos del auge de esta producción en la zona. Estos tiempos se evidencian en una riqueza patrimonial histórico-artística que le ha valido la declaración de Conjunto Monumental.

En lo alto de la villa, en su vertiente norte, se encuentra el cerro fortificado de La Mota, que dio origen a la villa, conocido como “El Bastión”, donde se localiza la Ermita del Santo Cristo, una construcción medieval del siglo XII con añadidos góticos en la que destaca su fabulosa portada tardorrománica.

El edifcio más emblemático de Labastida es la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, cuya edificación, de estilo barroco, ocupó buena parte de los siglos XVI y XVII. Con planta de nave única dividida en cinco tramos, llama la atención la monumentalidad de la fachada. También merece la pena observar su órgano de tubos horizontales, del siglo XVIII.

En la calle Mayor se encuentran numerosas casas solariegas y palacios nobiliarios, algunos de los cuales ostentan todavía los escudos de armas de sus familias en las fachadas. Durante los siglos XVII y XVIII, Labastida fue la localidad más blasonada de toda la Rioja Alavesa. La calle Mayor desemboca en la plaza Mayor o de la Paz, donde se levanta el Ayuntamiento, un edificio del siglo XVIII porticado y con una bella fachada barroca. A su lado se encuentra el Palacio de los Salazar y Quintano (s. XVIII), restaurado a partir de los años 80 y que en la actualidad alberga la Casa de la Cultura.

Iglesia Parroquial de Labastida

De las antiguas murallas de la ciudad lo único que aún hay que ver en Labastida son dos puertas. El Arco de Toloño, en la parte norte, es la más antigua de ambas, mientras el Arco de Larrazuria, en el extremo oeste, está coronado por un interesante templete renacentista.

En sus calles se asientan una gran cantidad de bodegas que la convierten en uno de los grandes productores vinícolas de la región. Algunas de ellas tienen el especial encanto de los lugares donde los procesos artesanales de antaño conviven con métodos modernos e innovadores. Estas bodegas son visitables, previa cita. Una de ellas, Agrícola Labastida, posee bajo el suelo de los edificios que la conforman un entramado de cuevas acondicionadas a la producción que se remontan al siglo XIII. Otras bodegas de Labastida son González Teso, Mitarte, Señorío de Arana, Finca de la Rica, Nuestra Señora de Remelluri, Ibaiondo o Marqués de Carrión.

Imprescindibles

Puerta de la Iglesia
Impresionantes viñedos

Datos prácticos

Coordenadas

42° 35′ 0″ N, 2° 47′ 0″ W

Distancias

Vitoria-Gasteiz 40 km, Bilbao 92 km, Madrid 343 km

Aparcamiento

Al final de la calle Mayor

Altitud

550 m

Habitantes

1476 (2013)

Fiesta de las Reliquias (principios de agosto)

Fiesta de la Vendimia (mediados de septiembre)

Otros destinos próximos

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