Jumilla

La villa vinícola que se pasó de Aragón a Castilla

En una tierra en el que la vid ha producido excelentes vinos y productos hortofrutícolas desde tiempos remotos, la ciudad de Jumilla ha sido un importante cruce de caminos en el que se han asentado numerosas culturas. Por ello, además de sus famosos vinos y peras que allí se pueden degustar y comprar a buen precio, cuenta con historias y monumentos de interés.

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Hay mucho que ver en Jumilla, una histórica plaza fuerte conocida por sus bodegas y su castillo, pero que también cuenta con numerosos museos, jardines e iglesias; si añadimos la visita al cercano Monasterio de Santa Ana del Monte, la visita a Jumilla requiere de todo un día. Si el interés es enológico, además del Museo del vino, el recorrido por las bodegas puede ocupar un día entero solo dedicado a ese cometido. Jumilla también es una buena base para los aficionados al senderismo y otras actividades de turismo activo, que pueden practicarse en el parque natural de la Sierra del Carche y un poco más al sur en el parque de Sierra de la Pila. También en dirección sur, una excursión de medio día puede consistir en visitar la histórica Cieza. Para conocer los platos típicos de una localidad tan vinculada al vino, el queso y la repostería, ofrecemos nuestra página Dormir y Comer en Jumilla.

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Hace 450.000 años ya hubo pobladores en el lugar llamado Fuente Principal, pues se han encontrado restos de piedras machacadas. En el llamado Abrigo del Buen Aire se pueden disfrutar de unas muestras de arte prehistórico del denominado Arte Levantino (Patrimonio de la Humanidad), de entre 6.000 y 3.000 años a. de C. Del mismo periodo son los numerosos vestigios encontrados en la Cueva de los Tiestos, hoy preservados en el Museo Arqueológico de Jumilla. Muy cerca está también Coimbra del Barranco Ancho, ciudad íbera con doble muralla que incluía 3 necrópolis y un santuario.

Durante la Segunda Guerra Púnica, los íberos de la comarca se aliaron con los cartagineses contra los romanos; fueron derrotados y la ciudad arrasada. Los romanos dividieron el territorio conquistado en “centuriaciones” y lo repartieron entre legionarios veteranos; estos dieron lugar a villas, como la “de los cipreses”.

En el año 713, Abd el Aziz pacta con el conde Teodomiro el Tratado de Tudmir, por el que se anexiona la región. En la colina de la actual población erigen un castillo que sería posesión del califato cordobés, y después de almorávides y almohades.

En 1228 en el vecino Ricote se subleva el caudillo Ibn Hud que conquista todo el sudeste y se convierte en rey taifa. En 1237 el rey Ibn Hud fue asesinado en Almería; sus sucesores resisten el acoso de aragoneses y castellanos hasta 1243, cuando pactan con estos últimos el Tratado de Alcaraz por el que entregan la soberanía a cambio de protección frente a aragoneses y granadinos, así como para poder mantener sus tierras.

Postal antigua del Jardin del Rey Don Pedro

El primer documento sobre la historia de Jumilla es la visita a la ciudad del rey Alfonso X el Sabio; que propició la edificación de la iglesia de Santa María de Gracia. Hacia finales del siglo XIII Jumilla es asaltada por los aragoneses que la incorporan a su reino, siendo gobernada por el caballero Pedro de Maza quien disgustó a los habitantes hasta el extremo de que, en 1357, aquellos le facilitan la toma de la fortaleza a las tropas castellanas comandadas por el infante Don Fadrique (hijo del rey Pedro I).

En 1411 Jumilla fue uno de los destinos de la misión apostólica de Vicente Ferrer, que consigue reavivar la fe, propiciando que se edificase la iglesia de Santa María del Rabal. A mediados del siglo XV la villa cae en poder del intrigante marqués de Villena, no sin antes producirse una dura resistencia del concejo que deseaba seguir dependiendo directamente de la Corona. Lo cierto es que el marquesado impulsaría extraordinariamente la economía de Jumilla, produciéndose un largo periodo de paz en que la población se asentó fuera de las murallas del cerro. La ciudad sería parte del marquesado hasta la derogación definitiva de las jurisdicciones señoriales en 1833.

Durante el primer tercio del siglo XIX, la comarca estuvo muy convulsa; la Junta de Defensa formada en 1808 por la invasión francesa fue desbordada (por ser considerada tibia) por los pobladores que formaron una milicia que lucharía contra los franceses. Posteriormente, muchos de ellos se unirían a los carlistas, que formarían guerrillas entre 1833 y 1840. Con el cese de las hostilidades se produce un desarrollo económico alrededor de la producción de vino, que se acelera a finales del siglo XIX con la plaga de la filoxera en Francia. Fue aquel un momento de gran esplendor en la historia de Jumilla.

La prosperidad facilita que el Gobierno del rey Alfonso XIII conceda a Jumilla el título de ciudad en 1911.

Lo primero que hay que ver en Jumilla es el Castillo, en cuyo cerro se fueron asentando los distintos pobladores de la actual localidad. Los árabes comienzan a construir en el 713 un Castillo sobre restos de una fortaleza ibérica de adobe y donde los romanos añadieron unos aljibes y una torre vigía. El castillo tuvo gran importancia estratégica ya que Jumilla fue durante un tiempo la frontera entre los reinos cristiano y musulmán. Después de pasar a la Corona de Aragón y posteriormente a la de Castilla, la fortaleza mantiene su disposición árabe en el patio de armas pero la Torre del Homenaje es reconstruida en forma redondeada por el marqués de Villena en 1461. El castillo fue utilizado durante la Guerra de Sucesión (1707) y posteriormente sirvió a los franceses como Cuartel General durante la Guerra de la Independencia (1813), momento en que se hicieron algunas modificaciones. Actualmente consta de un sótano, tres pisos, una terraza donde campea el escudo y un largo paso de ronda. Aún se conserva parte de una antigua muralla romana y de las murallas árabes. Después de una cuidadosa restauración actualmente se ha convertido en un centro histórico que se puede visitar y ofrece una variada oferta cultural.

Otro edificio que hay que  ver en Jumilla es la Iglesia Parroquial de Santiago, y que fue declarada Monumento Nacional en 1931. Comenzada en el siglo XV y en estilo gótico tardío, posee una capilla mayor de estilo renacentista construida en el XVI, con un interesante retablo de los hermanos Ayala. La torre se construye en el XVIII y se finaliza en ladrillo para disminuir peso ante un problema de derrumbe. En el piso del atrio que rodea la iglesia se han utilizado las lápidas de los enterramientos del interior del templo. La portada principal es plateresca y la norte es neoclásica con dos columnas jónicas.

Castillo de Jumilla

En la plaza de Arriba, antigua plaza mayor, se halla el Museo Arqueológico Jerónimo Molina, ubicado en un edificio manierista, de mediados del siglo XVI. Su origen está en la colección que reunió Molina como material didáctico para sus alumnos. Comprende diversas secciones: arqueología, etnografía, ciencias naturales y bellas artes. Reúne materiales cerámicos y otros útiles relacionados con la vida cotidiana y funeraria como el cipo de los jinetes, de finales del siglo V a C. recogidos en el poblado íbero de Coimbra del Barranco Ancho; una vasija de la edad del Bronce decorada a base de triángulos rojos, procedente de la cueva de los Tiestos;  monedas romanas, fósiles, minerales etc… Al lado se encuentra la pequeña Ermita de San José, de estilo barroco murciano de finales del siglo XVII.

Sobre la Puerta de Granada, se construyó la pequeña Ermita de San Roque, en la calle dedicada al santo, a principios del siglo XVI. La iglesia consta de una sola nave con un precioso piso de azulejería valenciana con motivos vegetales y predominio de los colores verdes y amarillos. Sólo se abre el día de San Roque (16 de agosto) para celebrar la tradicional procesión que tiene lugar, desde 1592, para librar a la población de las epidemias y a la cuál debía asistir un miembro de cada casa.

El Ayuntamiento ocupa el antiguo Hospital del Santo Espíritu remodelado en el que destacamos su balcón de forja . En el número 55 se halla una interesante casa modernista. En la calle Federico García Lorca descubrimos el Museo del Vino Juan Carcelén, una colección particular que se puede visitar previa cita. Y en la Ermita de San Antón se ha ubicado el Museo de Semana Santa, una interesante colección de imaginería, estandartes y túnicas.

La Ermita de San Agustín, fuera del casco urbano, fue construida hacia 1570 y  era la última ermita del Camino de Granada. Aún hoy se despide aquí al Cristo de la Columna de Salzillo en las romerías a Santa Ana, marcando un límite entre la ciudad y el campo. En su interior se guarda a la patrona, Nuestra Señora de la Asunción, desde el siglo XVIII. En su restauración, a mediados del siglo XX, se pusieron en las dos cúpulas unas tejas azules y blancas, los colores de la bandera de Jumilla.

El Jardín del rey Don Pedro, en pleno centro, es el primer jardín que se diseñó en Jumilla. Con geométricos parterres, destaca su azulejería sevillana y el busto en bronce de Don Roque Martínez, obra del escultor Ignacio Pinazo. Posteriormente han ido apareciendo otros espacios verdes: el Jardín de los Caños, antiguo lavadero, el Jardín Botánico del Pueblo Nuevo, el Parque de la Estacada y el Paseo del poeta Lorenzo Guardiola.

A las afueras de la localidad e integrado ya en el casco urbano, se halla el monumento funerario seguramente paleocristiano de época tardorromana, denominado El Casón, que formó parte de un poblado romano. En excelente grado de conservación presenta planta rectangular cubierta con bóveda de cañón. En su interior se encontraron tres huecos para tres sarcófagos. Está declarado también Monumento Nacional

A 6 km del casco urbano está el Monasterio de Santa Ana del Monte, de la orden de los franciscanos descalzos. A mediados del siglo XV existió un primer monasterio situado en Santa Ana La Vieja donde, según la tradición, se apareció la abuela de la Virgen junto a una fuente. Tiempo después, debido a fuertes lluvias se buscó una nueva ubicación, también junto a un manantial de agua, la Fuente de la Jarra y en 1573 se abrió el nuevo conjunto que actualmente consta de iglesia con un museo, convento y un hospicio. La fachada de la Iglesia presidida por la imagen de Santa Ana “La Vieja” presenta dos torres gemelas de ladrillo. El atrio exterior comprende un Via Crucis de azulejos valencianos. En el interior se venera la imagen de la abuela Santa Ana (s. XV) en el retablo mayor, el Cristo de la Columna de Salzillo (s. XVIII), obra en madera muy admirada por los jumilleneses que la sacan en romería, y el Cristo de la Reja (s. XVII). En el museo se pueden admirar curiosas donaciones y obras artísticas. En el huerto se sitúa la curiosa Ermita de la Santísima Trinidad, con planta circular, tres puertas, tres ventanas y tres altares, donde excepcionalmente se pueden oficiar tres misas a la vez.

En el término municipal de Jumilla se encuentran varias bodegas que se pueden visitar con cita previa. Además hay diversos espacios protegidos, la Sierra del Buey, las Minas de la Celia (ambos declarados Lugar de Importancia Comunitaria ), o el Parque Regional de la Sierra del Carche.

Datos prácticos

Coordenadas

38° 28′ 45″ N, 1° 19′ 30″ W

Distancias

Murcia 68 km, Alicante 90 km, Albacete 96 km

Aparcamiento

Amplio aparcamiento gratuito, en la céntrica Plaza del Mercado de Abastos, junto al jardín del rey Don Pedro

Altitud

510 m

Habitantes

25 710 (2013)

Semana Santa (Fiesta de Interés Turístico Regional), Romería a Santa Ana (2º domingo de mayo), Fiesta de la Vendimia (unos 10 días de jueves a domingo incluyendo la fiesta de la virgen el 15 de agosto, se organiza una Cabalgata del Vino, el 20 sábado y además otra cabalgata tradicional y una infantil en otros días)

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