Melilla

Fascinante ciudad modernista y de fortificaciones.

Esta ciudad, que es española desde hace más de quinientos años, tiene un enorme interés histórico-artístico producto de sus cuatro culturas y de los 900 edificios modernistas que contiene; constituyendo un inexcusable destino para los aficionados a la historia, la arquitectura y el multiculturalismo.

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Melilla es una de las ciudades más fascinantes de España; sus fortificaciones, sus edificios modernistas, el ambiente multicultural que se percibe en sus fiestas y en su gastronomía, las oportunidades de compras… Es posible pasarse dos o tres días completos paseando por un territorio pequeño pero en el que hay muchísimo concentrado; hay hasta un curioso campo de golf y la posibilidad de salir a pescar. Para conocer la singular cocina melillense, donde ir a probarla y las opciones para reservar preparamos la página Dormir y Comer en Melilla.

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Los primeros asentamientos documentados son neolíticos, siendo ocupados por los fenicios en el siglo VII a. de C. con el nombre de Rusadir, y luego los cartagineses en torno al siglo IV a.C. Tras la caída de Cartago, en el año 201 a.C., la ciudad pasó a formar parte del Reino de Numidia, un vasallo de Roma.

El avance del Imperio Romano -en torno al año 42- supuso la absorción de Melilla a la provincia de Mauritania Tingitana.

En el año 680 los musulmanes ocupan el norte de África; la localidad estaba controlada, probablemente, por la tribu bereber de los Tarifit. No hay noticias precisas de ese periodo.

En el año 927, arribó a Melilla una flota enviada por el califa de Córdoba, Abderramán III, buscando imponer su autoridad sobre la población. El éxito de esa misión fue limitado puesto que, en el año 1030, se constituyó la Taifa de Melilla, una entidad política independiente del califato. La preeminencia de los beréberes en Melilla continúo durante la conquista de los almorávides (1079), al igual que los contactos con la vecina Al-Andalus. Melilla tendrá un papel relevante en los enfrentamientos entre las ciudades de Fez y Tropecan durante esta época.

En el año 1497 los Reyes Católicos encomendaron al ducado de Medina-Sidonia la conquista del enclave melillense. La misión tuvo éxito, y en la ciudadela permaneció una guarnición de mil quinientos hombres y un importante contingente de operarios para reconstruir las fortificaciones destruidas durante el asedio. Una vez pacificada la zona, la villa dejo de depender de Medina-Sidonia para convertirse en un presidio controlado directamente por la Corona (1556).

Tiempo después, en el año 1774, emisarios del sultán Mohammed ben Abdallah declaran la ruptura del tratado existente. El 23 de octubre el rey Carlos III le declara la guerra. Contando con el apoyo de barcos británicos, los marroquíes lanzan a cuarenta mil guerreros contra Melilla. El asedio dura más de tres meses durante los cuales la defensa estuvo encomendada al mariscal de campo de origen irlandés Juan Sherlock. El 19 de marzo del año siguiente, los españoles rompieron el cerco marroquí. Esta efemérides es conmemorada en la Fiesta de Nuestra Señora de las Victorias. En 1780 se firmó Tratado de Aranjuez, según el cual Marruecos reconocía la soberanía española sobre Melilla.

Desde entonces, la historia de Melilla siguió estando asociada a enfrentamientos bélicos con Marruecos. Uno de los más importantes episodios fue el de la Guerra de Marruecos, concluida con la firma del Tratado de Wad-Ras (1860). En ese momento, se estableció que el límite territorial de la ciudad se marcaría disparando en todas direcciones el cañón de la fortaleza, el conocido como “El caminante”. En 1863 Melilla fue declarado “puerto franco” (libre de impuestos) y, al año siguiente, recibió la autorización para la llegada de población civil para dinamizar su economía. En paralelo se fortificó su perímetro.

Pero en el año 1893 Juan García y Margallo, gobernador militar de Melilla, ordenó construir una fortificación al lado de la tumba de Sidi Guariach lo cual despertó la ira de su tribu que lanzó a unos seis mil guerreros contra los 400 soldados de la ciudad, dando comienzo a la “Guerra de Margallo” o Primera Guerra del Rif.

En 1909 comenzó la Guerra de Melilla (1909), recordada sobre todo por el “Desastre del Barranco del Lobo”, ocurrido en el entorno del cercano monte Gurugú. En 1921 la Batalla de Annual supuso la muerte y prisión de millares de soldados. La incompetencia de los militares y la involucración del rey Alfonso XIII en ese episodio provocarían a toda España la Dictadura del General Primo de Rivera dos años después. Todo ello sentó las bases de la alianza militar entre España y Francia, que permitió la constitución del protectorado español de Marruecos, en el que se incluye en la región del Sahara occidental.

Durante esta época, el establecimiento del protectorado tuvo efectos muy positivos en la economía de la ciudad que se convirtió en la capital económica de la parte oriental. La explotación de las minas del Rif propició el desarrollo de una industria derivada de éstas y el tráfico de mercancías y la pesca aumentaron junto con los beneficios derivados del aprovisionamiento del ejército. Gracias al movimiento económico mencionado, Melilla se convirtió en un centro de arquitectura modernista.

Imagen antigua de la Calle Málaga

El 17 de julio de 1936 el coronel Juan Seguí arrestó al general Romerales e inició la sublevación militar de la guarnición. Los militares leales al Gobierno y los responsables de partidos de izquierda fueron fusilados después de juicios sumarísimos. Durante la dictadura del general Franco, España desarrolló unas buenas relaciones con las naciones musulmanas al no reconocer al estado de Israel y ayudó a la causa independentista de la parte francesa de Marruecos permitiendo manifestaciones nacionalistas en ciudades bajo dominio español, emisiones de radio y el tráfico de armas. Sin embargo, tras la independencia de la zona francesa en 1956, no pudo evitar que sucediera lo mismo en la zona española. El Gobierno español reconoció la soberanía de Marruecos, comprometiéndose a respetar su unidad territorial.

Al igual que Ceuta, Melilla aparece desde la Constitución de 1978 como parte de la Nación española. En el año 1995 se promulgó su estatuto de autonomía, con el estatus de ciudad autónoma. Actualmente, es uno de los motores económicos de la región rifeña.

Un buen lugar para comenzar la visita es la plaza de las Culturas donde se encuentra la Oficina de Turismo. Melilla la Vieja, también conocida como “El Pueblo” o “La Ciudadela” está dentro del recinto fortificado que comenzó a construirse en el siglo XV sobre la roca donde se asentaron fenicios y romanos. El lugar ha sido destruido y reconstruido varias veces a lo largo de la historia de Melilla. El conjunto monumental está compuesto por cuatro recintos separados por un foso: los tres primeros se meten en el mar, y el cuarto se halla sobre el continente. En este último cabe destacar los fuertes del Rosario y de las Victorias, desde donde se realizaron los disparos para marcar la frontera actual de Melilla. El recorrido sigue, habitualmente, un sentido cronológico invertido, ya que se accede desde el recinto más moderno, el cuarto, para terminar en la parte más antigua, el primer recinto.

En pleno centro de la ciudad, se encuentra la ciudad del siglo XIX, formada por los barrios del Fuerte de San Carlos, Fuerte de San Miguel, Alcazaba y Mantelete. Desde la plaza de las Culturas, es recomendable subir por la carretera de la Alcazaba para contemplar una panorámica del Frente de la Tierra y parte de la Ensenada de los Galápagos (una pequeña cala situada en la base de las murallas). Al descender, es posible ver el frente abalaustrado del Foso de los Carneros, en el que destacan la Torre de la Alafia, el Cuartel y el Baluarte de San Fernando. A este conjunto se accede a través del túnel de San Fernando, tras el cual el visitante sale al Foso del Hornabeque. A continuación, se encuentra el túnel de la Victoria, y los baluartes de San Pedro y de San José situados en la plaza de Armas.

Resulta agradable pasear entre las torres y murallas renacentistas. En ese recorrido, cabe destacar la Puerta y Capilla de Santiago ya que conforman la única construcción religiosa de estilo gótico en todo el continente africano. En el entorno están los aljibes, el Conventico (un antiguo refugio en caso de asedio), la Iglesia de la Concepción y el Hospital del Rey, hoy centro de exposiciones y archivo histórico de la ciudad. Para terminar esta zona de la ciudad, es interesante acercarse a los fuertes exteriores: desde el Fuerte de Camellos, siguiendo por el Fuerte de Cabrerizas y terminando en el exterior Fuerte de Rostrogordo.

Hay mucho que ver en Melilla. Fue construida en las primeras décadas del siglo XX y es una síntesis de estilos y personajes. Tal es la importancia del patrimonio arquitectónico modernista, que Melilla está considerada como uno de los mejores exponentes del modernismo español. Este estilo llegó a la ciudad de la mano del arquitecto Enrique Nieto, un discípulo de Gaudí que aprovechó el intento del ayuntamiento de regularizar el trazado urbano de la ciudad para plasmar sus ideas sobre diseño urbanístico. Conocido como el “Triángulo de Oro”, el ensanche está dividido en manzanas rectangulares, con formas similares a las del ensanche Cerdá de Barcelona. Nieto fue el encargado de diseñar la principal sinagoga de Melilla, la mezquita central y varios edificios para la Iglesia católica.

Plaza de Toros de Melilla

El paseo modernista puede comenzar por la plaza de España, centro neurálgico de la ciudad, presidida por el Palacio de la Asamblea, construido por Nieto. Rodeando esta plaza se llega al Casino Militar y al Banco de España. Desde allí, vale la pena prolongar el paseo visitando las calles y manzanas que forman el barrio de Reina Victoria, el Triángulo de Oro. Cabe destacar la Casa Tortosa, el edificio La Reconquista y la Casa Melul.

Más allá de la propia ciudad autónoma, las posibilidades de visitar la limítrofe región del Rif (Marruecos) son varias. Melilla esta cerca de las comunas de Farjana (al norte y el oeste) y Beni Ansar (al sur), ambas pertenecientes a la provincia de Nador. También está próxima Argelia.

Imprescindibles

Ayuntamiento
Vistas desde el Faro

Datos prácticos

Coordenadas

35° 17′ 41” N, 2° 56′ 32” W

Distancias

Málaga 250 km; Motril 190 km; Ceuta 400 km; Madrid 670 km

Altitud

30 m

Habitantes

80 802 (2012)

Festividad de la Virgen de la Victoria
(8 de septiembre); Semana Santa; Virgen del Carmen (16 de julio); Eid al Adha (17 de noviembre)

Carnavales (febrero); Feria Medieval (julio); Semana Náutica de Melilla (agosto); Día de Melilla (17 de septiembre)

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