Durante la Guerra Civil, Madrid sufrió numerosos bombardeos de las fuerzas sublevadas. Estos obligaban a los madrileños a refugiarse en túneles y en una multitud de lugares para protegerse repartidos por la ciudad. Llegó a haber alrededor de 1.500 víctimas solo en los primeros compases de la contienda, en acciones cuyo objetivo era desmoralizar a la población. Una táctica que logró el efecto contrario. Al contrario que otros como el de Almería, el refugio antiaéreo del Retiro es relativamente desconocido y salió a la luz en 2016. Uno de los grandes secretos de este popular parque, un espacio histórico del que, hasta hace poco, no se sabía nada de él.

Junkers Ju 52 antiguo

El Junkers Ju 52 fue el modelo usado para bombardear Madrid. | PCRYL

El refugio antiaéreo de los madrileños durante la Guerra Civil

El conjunto de túneles y escaleras data de la época de la Guerra Civil. Su construcción comenzó en 1936 y finalizó en 1938, como se refleja en un documento de la época. El refugio está formado por cinco galerías abovedadas con ladrillo visto y se encuentra a ocho metros de profundidad. En su interior cabían 275 personas, puesto que tiene 150 metros de túneles, aseos y hasta espacio para el almacenamiento de provisiones. Los pasadizos eran rectas y cada 25 metros se quebraban en un ángulo de 90º para evitar que el efecto de las ondas expansivas.

Era un refugio de defensa pasivo, no disponía de armamento para defenderse y solo existía para proteger a la población civil. Fue construido por el Ayuntamiento de Madrid con el fin de evitar así las grandes masacres, aunque como se ha contado las víctimas fueron cuantiosas. En primer lugar, tuvo el objetivo de evitar los efectos de la Legión Cóndor nazi, más tarde de la artillería de alrededor de la Casa de Campo. La mayor parte de las bombas fueron lanzadas por los Junkers Ju 52. Este modelo fue básico en el apoyo enviado por Hitler como ayuda al bando sublevado.

Modelo reconstruido de Junkers JU 52/3m

Modelo reconstruido de Junkers JU 52/3m. | Wikimedia

Existían tres accesos al refugio. Uno se ubicaba junto a la valla del Retiro y los otros dos junto a la Casa del Contrabandista, conocida actualmente como restaurante Florida Retiro. Las galerías están diseñadas como en zigzag, ubicadas gran parte bajo el Retiro, incluso continúan en la avenida de Menéndez Pelayo. En su mayoría albergaba a los vecinos de la zona del Retiro durante los asaltos golpistas, además de la familia del capataz del parque. Como curiosidad, en las paredes de los pasillos se encuentran unas ranuras que eran utilizadas para introducir tablas de madera donde se sentaban hasta que todo volvía a la calma.

De cultivar champiñones a reabrirse al público

Tras la Guerra Civil, el refugio permaneció cerrado hasta 30 años. Durante la posguerra se comenzó a utilizar para el cultivo del champiñón gracias a sus condiciones óptimas debido a su escasa luz y abundante humedad. Por último, en su etapa final  fue utilizado como almacén de los servicios de jardinería del Retiro. No fue hasta 2016 cuando se realizó un levantamiento topográfico. Un año después, un estudio arqueológico lo limpió y realizó un control de los movimientos de la tierra de la zona.

Monumento Alfonso XII Parque del Retiro

La actual belleza del Retiro contrasta con el drama vivido en la Guerra Civil. | Shutterstock

Hasta hace poco era un “secreto” de los Jardines del buen Retiro que incluso gran parte de los madrileños desconocían y desconocen todavía. Durante años, una plancha de acero en el suelo era lo único que se podía apreciar de este refugio, siendo habitual que los corredores del Retiro pasasen sobre ella sin saber lo que escondía.

En la actualidad, se está trabajando para poder habilitar el búnker para las visitas turísticas. Está programado para que en 2022 este espacio entre a formar parte del programa Pasea Madrid y, más adelante, de Madrid Otra Mirada. Además, el Ayuntamiento planea unirlo con otras actividades culturales de difusión sobre las fortificaciones de la Guerra Civil en la ciudad madrileña. Estas visitas organizan actividades gratuitas en grupos reducidos para conocer la historia de estos lugares históricos. Otros de los lugares que pertenecen a Pasea Madrid son el popular mirador del monumento a Alfonso XII y el frontón Beti Jai. Un plan gratis en la capital para salir de los lugares más típicos de la ciudad.

El Parque del Buen Retiro: un espacio histórico

El Parque del Buen Retiro, conocido popularmente como el Retiro, ha sido testigo de la historia de la capital. Esto aún se puede apreciar en algunos de los detalles del parque y en su amplio recorrido histórico en la ciudad. Tras la Guerra Civil el Retiro quedó muy dañado, puesto que los madrileños se vieron obligados a cortar los árboles del jardín. Además, algunos historiadores afirman que el hambre llevó a que muchos animales de la Casa de Fieras desaparecieran. Esta “casa” era el zoológico de la época que acabo siendo trasladado a la Casa de Campo en 1973.

Casa de Fieras en el Retiro, Madrid

Casa de Fieras en el Retiro, Madrid. | Wikimedia

Las huellas de la Guerra Civil y la II Republica están presentes en el Retiro. Un claro ejemplo de esto es el refugio antiaéreo utilizado durante los bombardeos franquistas y que protagoniza este artículo, además de los escudos de la Segunda Republica ubicados en las puertas del parque. En la actualidad, es también posible contemplar en el Retiro otros vestigios del pasado de Madrid. Un amplio espacio verde visitado por millones de personas cada año. Un lugar tanto para disfrutar de la tranquilidad del lugar como para ahondar en sus muchos rincones secretos.

Madrid tiene una gran cantidad de atractivos turísticos que visitar, incluso tiene numerosos lugares para conocer parte de la historia de la ciudad y del país. Sin duda, el refugio antiaéreo es un ejemplo perfecto para hacerlo. Una oportunidad idónea para descubrir una cara que se suele pasar por alto del Parque del Buen Retiro.