Pocos lugares quedan en Madrid tan desconocidos como este. Tanto que hasta hace pocos años casi cae en manos de la especulación y la desidia. Por suerte, hoy podemos y podremos disfrutar de un patrimonio muy especial en un lugar muy singular en la historia de la capital. La Quinta de Torre Arias sigue en pie para ofrecer lo mejor de sí misma a quien sepa mirar allá donde cultura y naturaleza unen sus lazos.

Parte del conjunto palaciego de 26x26 metros cuadrados

Parte del conjunto palaciego de 26×26 metros cuadrados | Fuente propia

Una muy larga historia

Un palacio altivo vigila sus tierras desde lo alto de una colina. Un muro igualmente altanero las protege y resguarda conservando en su interior algunas piezas de patrimonio únicas en Madrid. La Quinta de Torre Arias es, a fin de cuentas, una extensión considerable de lo que se concebía en su día como finca agropecuaria y de recreo.

Una encina tan antigua como el palacio, unos 400 años

Una encina tan antigua como el palacio, unos 400 años | Fuente propia

Una propiedad privada con gran autosuficiencia. Sus dueños la usaban además como lugar de descanso, lejos del bullicio matritense, y no unos dueños cualesquiera, sino los condes de Villamor. Fueron ellos quienes construyeron el palacio y ciertas dependencias a principios del siglo XVII. Ya son 400 años de vida.

A pesar de haberse mantenido en pie a lo largo de los siglos, pasando por guerras y momentos decisivos en España, su interior ha sufrido mucho. Su última moradora, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher, Condesa de Torre Arias, ya ni si quiera habitaba las habitaciones del palacio. Ella, junto a su marido, no pudieron hacer frente a las restauraciones que requería el monumento. Por ello vivían en una casa adosada al mismo.

Antiguos campos de cultivo de la finca

Antiguos campos de cultivo de la finca | Shutterstock

Fue esta VIII Condesa de Torre Arias, sin descendencia, quien llegó a un acuerdo de cesión con el ayuntamiento de Tierno Galván en 1986. Ya antes de su muerte en 2012, parte de los terrenos de la finca fueron recalificados como parte del acuerdo, construyéndose así varias urbanizaciones y casas alrededor de la misma. Sin embargo, la condesa decidió finalmente ceder todo el terreno y sus posesiones a la titularidad pública del ayuntamiento de Madrid. Para el disfrute de toda la ciudadanía madrileña.

Jarrón ornamental en la subida hacia el palacio

Jarrón ornamental en la subida hacia el palacio | Fuente propia

A pesar de un intento de privatización de los terrenos por parte del gobierno de la ciudad en 2012, los campos de la histórica Quinta de Torre Arias abrieron sus puertas por primera vez al público en 2016. Una espera demasiado larga.

Quinta de Torre Arias en recuperación

Casita del guarda custodiando los almendros en flor

Casita del guarda custodiando los almendros en flor | Shutterstock

La caseta del guarda da la bienvenida a todos aquellos que cruzan la puerta principal en el 551 de la Calle Alcalá. Tras ella, campos de cultivo y arboledas que se dispersan en grupos disgregados aquí y allá. En esta zona baja pueden observarse  invernaderos de finales del XIX de hierro y cristal.

Tras atravesar el puente principal e ir subiendo una pendiente cada vez más pronunciada, el visitante alcanza la parte alta del recinto. Ahí es donde el palacio cobra toda su notoriedad. Un edificio verdaderamente espectacular que sorprende por su belleza y dimensiones, además de por su desconocimiento. Paseando alrededor de este pueden descubrirse otros tantos edificios y en distintos grados de conservación. Cada uno de ellos con su propia historia y usos: matadero, perreras, gallinero, casa de jardineros, porquerizas, pozo… Testigos de la historia ganadera y agrícola del lugar.

Uno de los invernaderos recuperados

Uno de los invernaderos recuperados | Wikimedia

Por el momento, la casi totalidad de las dependencias sigue en proceso de restauración para poder ofrecer plenamente este patrimonio a la ciudadanía. A pesar de no poder entrar (por el momento) al palacio, merece la pena pasear por este trozo de historia viva de Madrid.