Sol – Gran Via MADRID

El Kilómetro cero y la vía que nunca descansa

Actual centro neurálgico de la ciudad de Madrid debe su nombre a una de las antiguas entradas a la capital, orientada al este, por donde salía el sol. Por su parte, la Gran Vía es fruto de una intervención urbanística de casi kilómetro y medio para comunicar el centro con el noroeste de la ciudad. Es una zona animadísima con infinidad de establecimientos de hostelería.

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Se escribió que entre la Puerta del Sol y la Gran Vía había más bares que en toda Noruega; esto da una idea de la gran cantidad de establecimientos de hostelería que hay en el centro tradicional y turístico de Madrid. Zona castiza con numerosos teatros y cines y varios de los grandes almacenes de la capital. Se trata de unas calles con gran tráfico peatonal en las que más vale dejar el coche en un aparcamiento y moverse a pié o por una tupida red de transporte público que lleva a toda la ciudad y su periferia. Desde allí quedan cerca los principales focos de interés de la ciudad: el Paseo del Arte y el Barrio de las Letras al oeste, Latina – Lavapiés al sur, el Barrio de los Austrias al oeste y Malasaña y Conde Duque al norte. Se trata de un área en que se mezclan agradables hoteles donde quedarse a buen precio y los peores de Madrid (establecimientos “turísticos” cuyo precio resulta caro para la calidad ofrecida); para entender los platos madrileños tradicionales de esta zona y donde alojarse hemos desarrollado una página especializada Dormir y Comer en Gran Vía y Sol.

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La historia de la Villa y Corte de Madrid está llena de grandes sucesos. La Puerta del Sol era la primitiva entrada oriental de la ciudad, construida en tiempos de la revolución comunera contra Carlos I. Se encontraba en el inicio de la actual calle Preciados y era uno de los accesos de la cerca que rodeaba Madrid en el siglo XV. Esta cerca recogía en su perímetro los arrabales medievales que habían ido creciendo extramuros, en torno a la muralla cristiana del siglo XII. Su nombre parece que deriva del dibujo de un pequeño sol que adornaba esta entrada.

En las gradas del antiguo convento de San Felipe Real, por entonces aquí ubicado, tenía lugar uno de los famosos mentideros del Madrid del Siglo de Oro, lugares de reunión donde los contertulios se enteraban de las noticias de Madrid y de sus gentes. El lugar no adquirió la configuración de plaza hasta mediados del siglo XIX, cuando el antiguo edificio de Correos se convirtió en sede del Ministerio de Gobernación y se derribaron algunos de los edificios colindantes, entre ellos el propio convento de San Felipe El Real,  con motivo de la desamortización de Mendizábal . En este periodo se levantaron los edificios actuales y la plaza tomó forma semicircular, pero el aspecto general se debió a una serie de intervenciones realizadas en el siglo XX. Recientemente se ha construido un intercambiador de transportes subterráneo donde el metro se conecta con los trenes de cercanías.

La Puerta del Sol y sus inmediaciones han sido escenario de importantes acontecimientos, como insurrecciones comuneras en el siglo XVI, el motín contra Godoy, primer ministro de Carlos IV, pasando por el motín de Esquilache, las luchas del Dos de Mayo contra Napoleón, o la repatriación de Fernando VII. Hoy en día, con su estructura irregular en la que confluyen 10 vías, es un punto neurálgico frecuentado por paseantes, turistas, famosas vendedoras de lotería y todo tipo de hombres-estatua. También mantiene su liderazgo indiscutible como lugar de ruidosa expresión de los descontentos sociales, escenario semanal de manifestaciones de todo tipo.

La Puerta del Sol ca. 1900 / Moreno

En cuanto a la Gran Vía, una de las principales arterias de Madrid, arranca en la calle Alcalá y desemboca en la Plaza de España, comunicando el centro con el noroeste de la ciudad. Para abrir esta calle se tuvieron que demoler 311 casas en catorce de sus antiguas calles.
Curiosamente la zarzuela con el nombre de “Gran Vía” se estrenó en 1886 (24 años antes de finalizada la remodelación urbanística), cuando se estaba empezando a plantear la apertura de la calle. En el libreto ya se hacía referencia a los continuos retrasos de su fecha de arranque. Por fin, el 4 de abril de 1910 se iniciaron las obras, inauguradas cuando el rey Alfonso XIII dio los primeros golpes de demolición con una piqueta de oro. El último edificio terminaría de construirse más de cuarenta años después, en 1952. Por lo tanto, la zarzuela “se adelantó” 66 años a la total finalización de la remodelación urbanística.

La primera de las 10 zonas que proponemos para nuestra visita a Madrid es la que comprende Sol y Gran Vía, en pleno centro neurálgico de la ciudad. Sus calles, las más visitadas de la capital, son un constante bullicio de gente, local y foránea, que confluyen hacia la Puerta del Sol o hacia el eje comercial de la Gran Vía y Preciados.

El edificio más relevante y antiguo de la Puerta del Sol es la Casa de Correos, actualmente sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Construido en 1768 como oficina central de Correos y Postas, es el escenario elegido por muchos madrileños y turistas para recibir el Año Nuevo y tomar las doce uvas al ritmo de las campanadas de su famoso reloj, incorporado al edificio en 1856. Frente a Correos, una placa en el suelo señala el kilómetro cero, origen de las carreteras radiales españolas. Preside la plaza una copia de la escultura ecuestre de Carlos III, “El Rey Arquitecto” de Madrid, responsable en parte de la construcción de la misma. La escultura original, obra de Juan Pascual de Mena, se expone ahora en la cercana Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En el extremo oriental encontramos al Oso y el Madroño (grupo escultórico de un oso olfateando los frutos de un madroño), motivo que aparece en el escudo de la villa de Madrid. En el otro extremo, junto a la calle Arenal, se encuentra una réplica de La Mariblanca (la escultura de una Venus sobre una columna) que originariamente estaba en una fuente de la propia plaza. Otro icono indispensable en la Puerta del Sol es el cartel de neón de los vinos Tío Pepe, obra del burgalés Luis Pérez Solero que luce en lo alto de uno de los inmuebles.

A continuación nos dirigiremos hacia la calle de Alcalá, centro de la actividad social y mercantil de la ciudad en el XIX. En ella se localiza la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un palacio construido por el arquitecto barroco José de Churriguera para el político y empresario navarro Juan de Goyeneche. Sería reformado por Diego de Villanueva, por orden del rey Fernando VI, como sede de la Academia. La colección de pintura del museo cuenta con grandes maestros del arte español, italiano y flamenco -entre ellos, Zurbarán, Ribera, José y Federico de Madrazo- y el único Arcimboldo conservado en España. También está representado el siglo XX con obras de Picasso, Juan Gris, Joaquín Sorolla o Ignacio Zuloaga, entre otros. El museo ofrece también una colección de escultura desde el siglo XVII hasta la actualidad, con piezas de Pedro de Mena, retratos en relieve de Gian Domenico Olivieri, obras de Mariano Benlliure y Miguel Blay etc. El edificio también alberga la Calcografía Nacional, que guarda las planchas de cobre grabadas al aguafuerte por Francisco de Goya, auténtica joya del arte español. En el número 15 encontramos el Casino de Madrid, declarado Bien de Interés Cultural en 1993. El Casino fue creado en 1836 por un grupo de jóvenes románticos y progresistas como lugar de reunión, y cuenta con una interesantísima colección artística.

Al caminar por la calle de Alcalá (con “la falda almidoná” o con cualquier otra vestimenta) hacia Cibeles, no nos debemos olvidar de alzar la vista hacia el cielo, dejándonos sorprender por la impresionante perspectiva de Las Cuádrigas que coronan el edificio del Banco de Bilbao (actual BBVA), imagen de fuerza y poder surgida de la mano de Higinio Basterra, o el maravilloso templete que remata el Edificio de La Equitativa, actual sede del Banco Español de Crédito. Un poco más adelante se halla la Iglesia de las Calatravas (s. XVII), en el número 25. Es el templo del antiguo Monasterio Real de la Concepción, más conocido como de las Comendadoras de Calatrava. El convento fue derribado durante la Revolución de 1868, quedando en pie únicamente la iglesia.

En el número 42 de esta misma calle se encuentra el Círculo de Bellas Artes, una institución artística fundada en abril de 1880 gracias a los esfuerzos de un reducido grupo de artistas. El Círculo pasó por diversas sedes previas a la actual, que es obra de Antonio Palacios y fue inaugurada en 1926 con una exposición de pinturas de Ignacio Zuloaga. Entre su directiva figuraron algunas personalidades clave de la España de principios del siglo XX, como Jacinto Benavente. Por sus aulas de pintura pasaron artistas como el propio Pablo Picasso y Ramón Mª del Valle-Inclán frecuentó durante años sus salones, instaurando allí una tertulia modernista. En la actualidad, el Círculo es un dinámico centro de exposiciones y actividades culturales, que incluyen conferencias, cursos, presentaciones, proyecciones de cine y espectáculos.

Desde aquí nos podemos acercar a la calle Zorrilla, donde se ubica el Museo de la Fundación ICO, con una interesante colección de arte contemporáneo, fundamentalmente español, y una variada oferta expositiva.
En la paralela Carrera de San Jerónimo se encuentra el Palacio de las Cortes, más conocido como el Congreso de los Diputados (1843-1850). De estilo neoclásico, el proyecto fue diseñado por el arquitecto Narciso Pascual Colomer. En su fachada principal sobresale el pórtico hexástilo rematado en un frontón triangular con relieves de Ponciano Ponzano, autor también de los dos leones que presiden la escalinata. El escultor utilizó el bronce fundido procedente de unos cañones de una de las batallas de la Guerra de África. La entrada principal sólo se utiliza cuando el Rey realiza la solemne apertura de sesiones en el Congreso. Es posible realizar una visita guiada al interior, ofertada desde la propia página web del Congreso.

En la cercana calle de Jovellanos se encuentra el Teatro de la Zarzuela, el principal escenario de este género lírico español. El edificio original, inaugurado en 1856 según los planos de Jerónimo de Gándara, fue reconstruido después de un grave incendio en 1908 y remodelado en varias ocasiones recuperando finalmente gran parte de su estructura inicial. Muy próximos, de vuelta en la Carrera de San Jerónimo, se encuentran el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fuente de Neptuno

En el número 8, se encuentra el histórico restaurante L’Hardy (1839), con su elegante fachada estilo Segundo Imperio, donde se puede hacer una pequeña parada y tomar un tentempié. Un poco más adelante encontramos  otro local centenario, la Casa Mira (fundada en 1842) especializada en turrones, dulces y mazapanes que hizo las delicias, entre otros, de Indalecio Prieto y Gregorio Marañón.

En el kilómetro y medio que se extiende desde la confluencia de la Gran Vía con la calle de Alcalá hasta la Plaza de España, se concentra un universo casi inabarcable de oportunidades de ocio, de cines y teatros, restaurantes, grandes almacenes y tiendas de moda, de libros, música o películas; de complejos de oficinas, de hoteles… Y todo ello, en edificios realizados por los mejores arquitectos españoles de la mitad del siglo XX.

Como la apertura de esta vía que se realizó a lo largo de casi cincuenta años, el estilo de sus edificios fue evolucionando, pudiéndose subdividir su crecimiento en tres tramos. Así, en el primero, desde el arranque de la calle de Alcalá hasta la red de San Luis, abundan los edificios historicistas, sobre todo neorrenacentistas y neobarrocos, en los que se instalaron tiendas de lujo. En el segundo tramo, hasta la plaza del Callao, se construyeron edificios más afrancesados, característicos de la Belle Époque, y algunos de influencia americana, mientras en sus bajos se ubicaron muchas salas de cinematógrafo y comercios mayoristas. En el tercer y último tramo, que finaliza en la Plaza de España, se construyeron edificios racionalistas, de influencia americana, además de algunos eclécticos en los que perdura el estilo anterior. Esta última parte fue levantada durante la Guerra Civil y la posguerra.

Edificio Telefónica

En la confluencia de la calle de Alcalá con Gran Vía llama especialmente la atención el Edificio Metrópolis (1911), antiguo inmueble de los seguros La Unión y el Fénix diseñado por los arquitectos franceses Jules y Raymond Février. Su cúpula de pizarra, coronada por la figura de Ganímedes, es uno de los elementos más fotografiados de la Gran Vía, especialmente desde la Plaza de Cibeles. Uno de los primeros edificios en levantarse, el número 1 de la Gran Vía, fue encargado en 1915 por el fotógrafo y empresario vasco Luis Ocharán al arquitecto cántabro Eladio Laredo. Es un edificio espectacular de estilo ecléctico, conocido actualmente como Edificio Grassy por haberse instalado en sus bajos en 1952 el famoso relojero Alexandre Grassi. Un Museo privado alberga su colección de relojes. En cuanto al edificio, los templetes circulares de la rotonda que lo corona fueron decorados con paneles cerámicos de Daniel Zuloaga en estilo neorrenacentista español.

En el número 12 se encuentra el Bar Chicote (ahora Museo Chicote), especializado en cócteles. Inaugurado en 1932, es un magnífico ejemplo de Art Déco, por donde ha pasado una larga lista de celebridades, como el Dr. Fleming, Ava Gardner, Sofía Loren y Orson Welles, entre otros. En el local se ha incorporado una cabina para DJ’s. Mientras, en la parte impar, en el número 17, sorprende el ábside del Oratorio del Caballero de Gracia (1789), una iglesia neoclásica construida por Juan de Villanueva que, a causa del trazado de la Gran Vía, sufrió diferentes intervenciones, como el diseño de una nueva fachada por Carlos de Luque; hacia 1970 Javier Feduchi Benlliure construyó un gran arco en la fachada que dejó a la vista el ábside del oratorio.

El segundo tramo, hasta la plaza de Callao, se caracteriza por un ensanchamiento de la vía, debido a la proliferación de automóviles en aquellos años. En esta segunda fase se han instalado en la actualidad muchas tiendas de moda. Entre sus edificios más singulares se puede destacar el Edificio Telefónica (1926-1929), en el número 28. Obra de Ignacio de Cárdenas, fue el primer y más alto rascacielos de España y uno de los primeros en Europa. Alberga el Espacio Fundación Telefónica, que además de la Colección Cubista de la compañía dispone de diferentes salas de exposiciones temporales y de auditorio.

Más adelante, en la Plaza de Callao, se alza el Palacio de la Prensa (1924-1928), diseñado por Pedro Muguruza por encargo de la Asociación de la Prensa de Madrid; fue también sede de la célebre revista humorística La Codorniz. Con planta poligonal y fachada de ladrillo visto presenta gran influencia de la arquitectura norteamericana, recordando el Auditorium Building de Chicago, de Louis Sullivan. En sus bajos se localiza el Cine Palacio de la Prensa.

En el tercer tramo de la Gran Vía, caracterizado por construcciones de tipo racionalista y moderno, destaca el Edificio Carrión o Edificio Capitol, con una fachada expresionista, fácilmente reconocible por su popular anuncio luminoso de neón de la marca Schweppes, popularizado en películas como El día de la Bestia (dirigida por Álex de la Iglesia). El inmueble, diseñado por Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced, fue inaugurado en 1933. Fue el primer hotel con apartamentos de Madrid.
La luz del amanecer de los veranos silenciosos en la Gran Vía ha quedado inmortalizada para siempre en los cuadros del pintor de Tomelloso, Antonio López.

Desde Callao se puede continuar por la Gran Vía hacia la Plaza de España o finalizar el recorrido en la zona de Sol-Gran Vía hacia el Postigo de San Martín, camino del Monasterio de las Descalzas Reales, que ocupa el antiguo palacio donde residieron Carlos I e Isabel de Portugal y donde nació, en 1535, su hija doña Juana de Austria la cual fundó el convento de monjas franciscanas descalzas, en 1559, y está sepultada en una capilla, presidida por su escultura de Pompeyo Leoni. En la clausura se conserva la estructura y muchos elementos decorativos del palacio plateresco. En su interior se guardan obras de Tiziano, Brueghel el Viejo y Gregorio Montañés. Destacan también los tapices tejidos en Bruselas, sobre cartones de Rubens, representando la Apoteósis de la Eucaristía, encargados por la Infanta Isabel Clara Eugenia. A poca distancia, en la Plaza de San Martín, se encuentra la Casa de las Alhajas, antigua sede de la Fundación Caja Madrid, que ha albergado interesantes exposiciones temporales.

Podemos finalizar nuestro recorrido con algunas compras en los negocios de las calles del Carmen, Preciados o Gran Vía. y acabar la jornada en la Casa Labra, famosa por sus tapas y croquetas así como por haber sido protagonista de la fundación del Partido Socialista Obrero Español en 1879.

Imprescindibles

Edificio Metrópolis Gran Vía
Edificios Plaza Callao

Datos prácticos

Coordenadas

40°25′08″, N 3°41′31″O

Distancias

Barcelona 619 km, Bilbao 398 km,  Sevilla 532 km, Valencia 352 km

Aparcamiento

Resulta difícil en el centro de Madrid (zona azul o verde). Una opción, sin coste, puede ser dejar el coche en la Ciudad Universitaria y moverse en la ciudad por otros medios. El parking de pago varía en función de los barrios

Altitud

655 m

Habitantes

3 207 247 (2013)

San Antón (17 de enero, bendición de los animales en la iglesia del Santo),

Día de la Comunidad (2 de mayo),

San Isidro (15 de mayo), San Antonio (el 13 de junio se celebra la verbena de San Antonio de la Florida), Fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y la Virgen de la Paloma (mediados de agosto, especialmente en La Latina y Lavapiés), Virgen de la Almudena (9 de noviembre)

San Isidro, Cabalgata de Reyes,

La Noche en blanco, La Noche de los Museos, La noche de los Teatros, Veranos de la Villa

Casa Mira, antiguo proveedor real, especializado en turrones, dulces y mazapanes, Lhardy: pastelería de productos típicos suizos en sus orígenes y restaurante desde 1839, Guantes Luque, fábrica desde 1886, Casa de Diego: abanicos, mantones, paraguas y sombreros, Maty: trajes flamencos, Doña Manolita, vendedores de Lotería desde 1904, Aldao joyeros, desde 1911, M. Guiserís, taller de grabado desde 1883, actualmente trabaja sellos de caucho y grabaciones en metal, Rejillería López, arreglos de rejilla y anea en sillas…

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